Soñar sí Cuesta y Mucho

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Rastrear el origen de la frase “soñar no cuesta nada”, s casi imposible. Hay quienes la atribuyen a los tiempos de Platón y otros se centran en Freud. Lo menos inexacto es otorgarle el crédito a la voz populi, vox dei. Y es entonces cuando se puede interpretar de manera libre. Cada cual la acomoda al tema que dese expresar.

Es, por antonomasia, una expresión coloquial que, sin embargo, revela el comportamiento humano.

Decir que soñar no cuesta nada resulta inexacto. Para soñar, hay que dormir. Para adormir se requiere tranquilidad o agotamiento. En el primero de los casos, no se vuelve imposible cerrar el conducto de los problemas para tratar de resolverlos al despertar. En el segundo, se hace imposible soñar. Porque no es lo mismo dormir que soñar.

La frase suele utilizarse cuando alguien, sin demostrarlo, pero sintiéndola, exuda la envidia. Lo mismo por los bienes muebles y inmuebles que por la silueta definida de la bella mujer que camina frente al soñador.

Brincando de estatus, a los políticos les da por soñar ser, en algún momento, el personaje que reconozca el ciudadano. Cuando esto ocurre, amplía su horizonte. Si era regidor de un ayuntamiento, busca ser presidente municipal, después diputado local, más tarde federal hasta culminar en la pirámide del Poder Legislativo: senador.

Apoltronado en su escaño, comienza a soñar despierto. Se puede y hay ene número de ejemplos. Como representante de su estado en el Pacto Federal tiene acceso al gobernador, a los poderosos empresarios,  a los marginados -que nunca mira pero que sabe le pueden dar la oportunidad de gobernarlos- y su cercanía con los secretarios de Estado, los directores de las instituciones gubernamentales y de los sectores privado y social, comienza a desmenuzar su sueño-despierto para convertirlo en realidad.

Hasta ahí, el soñar no cuesta nada. Todo queda en la mente y después se traslada a las acciones que abran el espacio de realidad e inicia el andar que lo despierta y alguien le recuerda que un “político pobre, es un pobre político” (sic. Carlos Hank González) por lo que, aunque su carrera está rodeada del aura de la “pureza”, se ve obligado a “trasgredir” sus principios, su moral, su ética .

Ya descubrió que soñar sí cuesta y mucho.

Alguien soñó de siempre que sería gobernador de su estado y jamás se hizo realidad. Fue una pesadilla que, sin embargo, lo llevó a niveles inesperados. Lo acercó a los que lo regresaron a pisar el concreto, el piso de piedra para aprender a “negociar” con Morfeo. 

El rey del sueño le jugó dos engaños: lo hizo soñar y le impuso la pesadilla.

No obstante, los fracaso, siguió soñando. Quería convertirse en el amado monarca de una nación en donde el Rey es de facto. 

Por la rebeldía de los plebeyos hacia su antecesor, logró hacer realidad su sueño: convertirse en el dador de vidas, cuidador de conciencias, conductor del destino de 126 millones de personas. No salía de su asombro yd dialogaba con Morfeo y le decía: cambié tu pesadilla por la verdad que soñé: soy el Rey de Reyes. 

Y como “monarca universal”, se aposentó en un Palacio cuyos lujos jamás le molestaron y, por su ignorancia supina, jamás entendió porque sus antecesores admiraban tanto la belleza.

Convertido en el vencedor de Morfeo, decidió soñar, otra vez. Y en su noche de inspiración, asumió que podía cambiar todo para dejarlo peor que en el pasado.

Dijo para sus adentros -muy profundos, por cierto- ¿por qué no hago una Refinería?

Estaba adelantado a los tiempos. Sus sueños lo trasladaron al futuro. Nada que ver con Star Wars. 

Y decidió aplicar la frase: “soñar no cuesta nada”.

Y emprendió el camino que lo llevaría al Paraíso… no la tierra prometida, sino una aladea a la orilla del mar… del Golfo. 

Con el dedo índice, señaló: Aquí se hará.

Palabra del Señor que había de cumplirse. 

Pasaron 3 años y 7 meses para que su sueño se hiciera realidad … a medias. Un sueño interrumpido por el sonido de los balazos que no acallaron los abrazos. Una siesta mal lograda. Un parpadeo que quiso durara lo suficiente.

“Ya estamos aquí en la refinería de Dos Bocas, Paraíso, Tabasco. Es un sueño convertido en realidad”. Palabra del mesías tropical.

Un sueño que cuesta y mucho y que aún no termina. Está inducido. 

Pero s feliz, feliz, feliz.

Morfeo espera. 

Lo despertará antes que tarde o lo dejará dormir para siempre.

Es el dilema de soñar despierto y suponer que lo soñado es la realidad.

Y cuando despierte ¿ahí estará el pejelagarto?

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