México y EEUU: una visita imperiosa

Las Revueltas de Silvestre

Por Silvestre Villegas Revueltas

A diferencia de muchos que quisieran que la visita de López Obrador a la Casa Blanca resultara en un rotundo fracaso, yo espero que le vaya bien porque el entendimiento entre los dos países y los dos gobiernos beneficia a sus respectivos pueblos, ayuda a la economía de ambos estados, en la actual coyuntura del Covid ya ha resultado en una cooperación que en estos cuatro meses de pandemia lo mismo se ha materializado en medicinas y equipo médico, que en un ininterrumpido -aunque disminuido por obvias razones- puente aéreo que todos los días transporta a personas igual que bienes manufacturados de todo tipo. Hay que subrayarlo, para México es esencial mantener una relación fluida con los gobiernos instalados en la ciudad de Washington. Y para los intereses americanos, desde la óptica del dinero, la salubridad y su actitud de imperialismo cultural, es igualmente primordial llevarse bien con su vecino; ello sucede de manera similar entre estados nacionales que bajo la diaria realidad de los hogares particulares.

Vamos a hacer un poco de historia. Para todos los gobiernos mexicanos, desde Guadalupe Victoria, pasando por Benito Juárez y Porfirio Díaz, y en los siglos XX y XXI con Lázaro Cárdenas, Salinas de Gortari y López Obrador, todos, absolutamente todos los presidentes mexicanos han tenido que lidiar con los desplantes estadounidenses, porque la geografía nos puso juntos, porque a lo largo de los años 1900 se fue acrecentando una admiración por la cultura americana, léase el cine y en la actualidad todo el universo de productos de diversión, información, científicos que pueden ser consultados en la red, produciendo una dependencia, pero asimétrica, entre México y los Estados Unidos. Ya sé que la teoría de la dependencia se encuentra cuestionada en muchos ámbitos geográficos, pero estoy convencido que para nuestros dos países sí funciona semejante categoría de análisis.

El pasado 24 o 25 de junio Rusia celebró el 75 aniversario de la derrota sobre la Alemania nazi en 1945, en dicha parada militar el presidente ruso Vladimir Putin contó con la presencia de los presidentes de Bielorusia, Turkmenistán, Kasajistán, Ubekistán y Serbia entre otros. Salvo el último, todos ellos y de décadas atrás son los mandamases de Asia Central; ello se podía manifestar en las actitudes de cada uno de ellos y que el anfitrión ruso era el jefe, quién además mostró una capacidad militar para que fuera leída y apreciada por sus vecinos y por “occidente”. Lo mismo sucede en “las Américas” término confeccionado por los intereses americanos frente a los otros términos de Hispanoamérica, Latinoamérica, Iberoamérica, América Latina y Comunidad del Caribe; en las muy pocas reuniones presidenciales del continente los titulares de los Estados Unidos, si bien pueden aparentar ser más incluyentes, en las reuniones privadas la jefatura continental es indiscutible. Pero hay que hacer diferenciaciones, existen los estilos y fobias presidenciales como Kennedy o Nixon, Carter y Bush junior y últimamente Donald Trump. Igual ha sucedido del lado mexicano, a pesar del “izquierdismo” de Cárdenas finalmente recibió el apoyo de EEUU inmerso en su confrontación con Alemania; López Portillo tuvo malas relaciones con Reagan debido a la guerra civil centroamericana y Fox no apoyó de manera inmediata a Bush tras los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York.

Ahora hay que tratar con Trump que salvo en sus encuentros con Putin y el emperador Xi a todos ha maltratado, incluida la canciller Merkel o el mercurial Emmanuel Macrón. El presidente americano se ha expresado muy mal de muchas instituciones de carácter internacional en la misma proporción que ha hablado bien del presidente mexicano: no sé hasta qué punto es real porque López se ha cuidado de no enfrentarlo en temas que para Donaldo son esenciales. Ambos tienen un discurso que se reduce a tres o cuatro temas esenciales y quizá sirva que el mexicano no habla inglés, como se decía que a diferencia de otros líderes europeos, Mariano Rajoy solamente hablaba castellano y gallego. Los temas que posiblemente tratarán son los mismos de la agenda bilateral desde hace treinta años; el comercio va bien, la migración va mal porque seguimos sin ofrecerle a los compatriotas buenos empleos para que se queden en su terruño. La violencia en México y sus repercusiones en la frontera y en los intereses americanos es un reclamo de los Estados Unidos más viejo que la dictadura porfirista. En fin, la pandemia del Covid ya afecta profundamente a las dos economías, y si no que lo diga Aeroméxico o Hertz Rent a Car; es una cuestión de imagen, Trump y Amlo no han usado tapabocas como tampoco los presidentes en el desfile moscovita. Estimado lector se imagina usted a Churchill sin su puro o Hitler sin su uniforme, y mire que hay fotos de ambos como paisanos: es una cuestión de cómo quiero que me vean.

 

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