Saber: ¿De qué Tamaño Está Hecha la Universidad Nacional Autónoma de México

Tema Principal

*Son Varios los Trajes Confeccionados en el Actual Gobierno

*¿La Comunidad Universitaria Aceptará Modificar la Ley?

*La Participación de los Exrectores De la Fuente y Narro

*El Interés del Doctor Graue en una Posible Reelección

*Profesores y Estudiantes Empezaron a Calentar Motores

Por Jesús Michel Narváez

Por la rendija legal que le permite el artículo 14 de la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se encuentra a “tiro de pájaro” para apoderarse del control de la máxima casa de estudios. Pero de no lograr el propósito “será una derrota para el Jefe del Ejecutivo”, dice el académico universitario Emilio Vizarretea.

El texto del artículo 14 a la letra dice: El Rector de la Universidad será nombrado por el Consejo Universitario, eligiéndolo de una terna que le propondrá directamente el Presidente de la República.

Solamente un candado podría evitar que llegara a la Rectoría un personaje que hoy se promueve entre bambalinas y cuyas aspiraciones han sido “filtradas” desde Palacio Nacional. Se trata del doctor John M. Akerman, integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas. Su impedimento lo señala el siguiente artículo, el 15:

Para ser Rector de la Universidad se requiere:

  1. a) Ser mexicano por nacimiento;
  2. b) Ser mayor de 30 años y menor de 65;
  3. c) Tener un grado universitario superior al de Bachiller;
  4. d) Ser persona de reconocida autoridad científica, filosófica o artística.

Akerman nació en Philadelphia, Pennsylvania, Estados Unidos.

El rumor, esparcido como pólvora, se inició hace un par de meses. Hoy es algo más.

John M. Akerman.

“Es un tema muy amplio, ahora se puede concentrar en que recordemos que estamos en el reinicio de clases; esto va a ir subiendo de tono, el caso del profesor Ackerman está sonando porque hay vinculaciones que tienen que ver con el poder en turno, porque está casado con una Secretaria del actual Gobierno de México y que, de alguna manera, se puede incidir que hay un vínculo con el presidente”, expone el académico universitario Vizarretea, quien advierte que la probable postulación del “profesor Akerman, es un traje a la medida”.

La posibilidad de reformar la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, alerta el académico, no es remota. Lo explica así:

“Sí, sin duda alguna, hacer un traje a la medida no es nuevo, ya lo hicimos para el caso de la vía del Gobierno del Poder Ejecutivo, para que llegara Taibo al Fondo de Cultura, ya lo hicimos para que Ana Guevara llegara a dirigir la Conade y ya lo estamos haciendo en muchas otras opciones, nada más que esto -lo digo con respeto pero también con cierto sentimiento-, de lo que es la idea del Derecho y tienen que ser cuidadosos, yo no sé hasta donde la comunidad va a aceptar que se modifique la ley para beneficiar a una persona, por muy importante y trascendente que sea, la Universidad es distinta y puede haber en ese grupo una serie de encuentros y desencuentros, que no sabemos a ciencia cierta en que podría terminar”.

MP: Decía un universitario de mucho colmillo, que los jardines de la Universidad no se riegan con agua, se riegan con gasolina y si en esto la comunidad no está de acuerdo la comunidad, ¿se puede convertir en un incendio difícil de apagar?

EV: Sin duda.

Y añade el académico entrevistado por MISIÓN POLÍTICA que “la Universidad, los universitarios, la comunidad universitaria es muy sensible, podría darse que en realidad estuviera de acuerdo y que se haga la reforma que se requiere para que un determinado personaje pudiera acceder a la rectoría de la UNAM.

“Ellos medirán los costos y las consecuencias, pero a mí me parece que siempre es un riesgo tomar este tipo de decisiones; sin embargo, y hay que decirlo también, es un hecho que los intereses en juego, posibilitan hacer toda esta auscultación, yo creo que todos los universitarios tienen derecho a participar, para formar parte de la toma de decisiones de los destinos de la Universidad, siempre y cuando no violenten de fondo y de forma lo que está establecido”.

EXRECTORES EN ACCIÓN

Juan Ramón de la Fuente.

Como en escasas ocasiones, la designación de quien será rector de la UNAM a partir de noviembre, tiene un enorme peso político. El interés presidencial de que el doctor Akerman se convierta en el XXXXIV Rector conlleva la participación activa de dos exrectores: Juan Ramón de la Fuente –embajador de México ante la ONU- y de José Narro Robles, quien recientemente renunció a su militancia en el PRI, y mantienen cierto –o mucho- control en la Junta de Gobierno sobre quien recae la responsabilidad de la designación.

“Son los dos más visibles en este momento, a pesar de la responsabilidad que tiene De la Fuente en la ONU, así que vamos a ver si son personajes que tienen una voz que es escuchada, por ejemplo, el Dr. Narro que acaba de renunciar a su militancia partidista es un ciudadano de a pie en este momento que también esta propenso a esa actividad política.

“Y obviamente al Dr. Graue que está en funciones y aspiraría a la reelección”, declara el entrevistado.

De la Fuente estuvo al frente de la Rectoría entre 1999 y 2007 y su relevo fue Narro Robles quien dirigió los destinos universitarios de noviembre de 2007 hasta el 2015. Enrique Graue llegó en 2015 y con él se conformó el continuismo de la rama de la medicina. De no ser redesignado -porque no se elige, se designa- la Facultad de Medicina habría tenido el mandato durante 20 años de manera consecutiva.

SIN CONTRAPESOS, LA UNAM ES RELEVANTE

Cuando la actual administración federal defenestra a los órganos autónomos, les reduce el presupuesto, cuestiona su actuar, la autonomía de la Universidad Nacional Autónoma de México cobra mayor relevancia.

“En este momento la Universidad, desde que no hay ciertos contrapesos del poder público, juega un papel relevante. Vamos a ver de qué tamaño o de que está hecha nuestra Universidad, para asumir el compromiso y la responsabilidad que le compete frente a la sociedad misma”, externa Emilio Vizarretea.

Enrique Graue .

Recuerda la postura de Jorge Carpizo. “Hay que cambiar, hay que modificar, hay que renovar, es lo que vamos a ver, en las propuestas, en los contenidos.

“Todavía recuerdo aquellos diagnósticos que hacia el Dr. Carpizo, sobre los alcances y límites de nuestra Universidad en la atención de los grandes problemas nacionales. La universidad es un ente vivo, es un ente candente, intenso, apasionado, vital, y en ese sentido, estratégico, los que cumplen o no cumplen los requisitos deben de mostrar las cartas de hacia dónde se dirigen y yo creo que la decisión estará en las distintas instancias de esta comunidad.

Insisto todavía no existe la actividad intensa de la Universidad, pero yo no percibo que exista ninguna negativa para nada, ni para nadie, si se perciben los movimientos de los exrectores, de por ejemplo meter mano al proceso, lo cual es válido”.

¿ESTÁ EN RIESGO LA AUTONOMÍA?

Modificar la ley, hacer un traje a la medida para un Rector que responde a los intereses de la Presidencia de la República y no de la comunidad estudiantil, parece un enorme riesgo para la autonomía universitaria.

¿Corre peligro la autonomía?

Vizarretea responde:

“No, yo no creo si se cumple con el procedimiento legislativo que amerita una apertura estará bien. En esos términos los universitarios tienen una racionalidad para entender la necesidad de los avances.

José Narro Robles.

“A nivel nacional ya lo vivimos cuando se da la sucesión para que alguien no tuviere la nacionalidad mexicana, en donde padres y madres fuesen mexicanos; en términos de señalar su ciudadanía se abrió con que uno de ellos lo fuera –padre o madre-  se cumpliría el requisito, es un argumento que se puede esgrimir para hacer un traje a la medida, porque estaríamos ya señalando una opinión que incidiría ante la pretensión que podría tener uno de los sujetos como es el caso del Dr. Ackerman, pero que creo que tiene ese compromiso y tiene los amarres y tiene la capacidad de gestoría ante la Universidad y no habría que considerar, que no lo pueda hacer, pero habrá que convencer al Consejo Universitario, que es realmente la instancia que tendría esa capacidad y obviamente inducir esa discusión a nivel del Congreso General de la Nación, en términos de la modificación estatutaria y luego en este proceso que es muy corto, convencer a la comunidad universitaria, convencer a la Junta de Gobierno y honestamente veo algunas de las manos que se están moviendo de los exrectores, que en este momento estarían con cierta incidencia.

“Vamos a ver cómo se arropa este procedimiento, que es el que más ha resaltado en los últimos días, sin embargo, insisto mucho en la idea en general: es un proceso de poder, es un proceso de intereses, es un proceso de fuerzas al interior de la Universidad”.

¿Es un proceso de fuerzas externas?

“Sin duda. El costo hay que verlo, porque lo podrían asumir. Imagínense que no se hiciera, que no se lograra el traje a la medida, ¿Qué significaría?

¿Un triunfo de la democracia?

“No, porque las fuerzas externas tendrían que apuntalar a sus respectivos candidatos y lo van a hacer con todo, como debe ser en un proceso abierto, democrático incluyente y eso significaría que a lo mejor la Universidad no ha madurado lo suficiente para tener este cambio que podría ser señalado.

¿Usted si estimaría que podría ser una derrota presidencial?

“Sí, porque la manera en cómo se están manejando los intereses, habría una vinculación directa externa, vía la Secretaria de la Función Pública, vía presidencia de la República”.

Hasta ahí llega el académico, mientras con el regreso a clases la semana pasada, la comunidad universitaria comienza a calentar motores y a preguntarse si es válido que en la terna que presentará el presidente López Obrador esté una figura que no cumple con los requisitos para ser Rector.

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