Recortes en salud y abundancia para ninis, el Maya y Santa Lucía

De Fondo

Por Jesús Michel Narváez

El tema de salud, la que le corresponde al Estado brindar a los gobernados, pone en la mesa de la discusión la equivocada estrategia para combatir la corrupción, el tema adalid del Ciudadano Presidente.

Mientras se recortan recursos en el sector salud y crece el desabasto de medicinas, los proyectos personales de Andrés Manuel López Obrador: el Tren Maya, la Refinería, el aeropuerto de Santa Lucía, el gasto “social”  en los aprendices y los ninis, aumenta y el dinero fluye cual corriente de agua en el río.

Son muchas las voces que se alzan para denunciar la escasez de medicamentos, sobre todo aquellos para quienes viven con VIH, son diabéticos, padecen de hipertensión y males cardiacos. La Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE admiten “cierta carencia” pero se defienden aludiendo la corrupción habida en la compra de fármacos se está combatiendo a fondo y por ello se impedirá la participación de las farmacéuticas que los surtían.

Bien que se combata la corrupción pero no a costa de la salud de afiliados al IMSS y al ISSSTE, porque tiene derecho no solo constitucional sino por el simple aporte de cuotas que realizan a las instituciones y que se descuentan de nóminas, por lo que los trabajadores no fallan en sus aportaciones.

Se dice que hay “exceso de personal” de confianza. Y seguramente es verdad. Pero no porque los responsables de los institutos le paguen a sus cuates o a los aviadores, sino porque no existen plazas y no hay autorización para nuevas. La demanda de servicios crece en cuanto a que los mexicanos vivimos más, hay más afiliados y todo se debe atender con el personal de base.

Imposible, lo han dicho repetidamente los responsables de los organismos.

La senadora Beatriz Paredes Rangel declaró que descuidar el sector salud generará muertos.

Y ¡cuánta razón tiene!

Si bien tanto en el IMSS como el ISSSTE la burocracia medicinal es un hecho indiscutible, también lo es que el número de afiliados y no necesariamente por contar un empleo formal –los estudiantes de educación superior: 7 millones y los jóvenes que construyen el futuro no realizan aportaciones de ninguna especie- ha crecido de manera exponencial mientras el presupuesto para el sector se achicó.

Cuando el INEGI no considera a los aprendices como empleados formales, plantea que recibir el servicio de salud es una mera cortesía presidencial. Es claro que si no aportan su cuota al IMSS no pueden ser considerados empleados. Vaya, no están generado antigüedad para, en su momento, muy lejano por cierto, cuenten con una jubilación.

El Ciudadano Presidente rechaza que esté despidiendo gente en el sector salud. Los números del INEGI y los de Hacienda no mienten. ¿O sí?

Los recortes le pegan a la salud de los mexicanos, al impulso del turismo, a los organismos oficiales (SAT, Bancomex, Nafinsa etcétera) y lo que se ahorra se destina, ya, al tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, al Aeropuerto “Internacional” de Santa Lucía y a los ninis, porque a los adultos mayores todavía les deben.

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