¿Volverá a Perderse el Proyecto Para la Seguridad Interior?

Por Alberto F. Mena Mallón

Actualmente, en México, los políticos no le han dado solución al problema de la inseguridad, y desgraciadamente, no hay muchas salidas para solucionar este grave flagelo de seguridad interior, debido a que muchos proyectos han fracasado por diversas razones, como el de no crear policías profesionales en todo el territorio nacional.

La solución de Andrés Manuel López Obrador es la de crear una Guardia Nacional, que ya la tiene a su disposición, luego de que en una votación histórica en el Senado de la República se dio en forma unánime con 127 de 128 votos en total. Aún falta la aprobación de los Congresos Estatales.

Transcurrieron casi 20 años desde que se creó la Policía Federal, -en el gobierno de Ernesto Zedillo y que luego quiso desarrollar Vicente Fox, pero que ningún éxito tuvo, ya que sólo gastó el enorme presupuesto que se destinó-, y hasta la fecha, no ha tenido los resultados que se propusieron.

Sucedió lo mismo con Felipe Calderón, a quien se le consigna el haber declarado la guerra al narcotráfico con el apoyo de las fuerzas armadas y el que gastó millonadas en buscar la solución al problema de la inseguridad, pero que no tuvo resultados. Enrique Peña Nieto continuó con esta estrategia y como los anteriores mandatarios, el programa de seguridad fue un fracaso ya que los índices crecieron sin límites.

La policía federal que nació hace 20 años con la integración de la Policía Federal de Caminos y un grupo militar perteneciente a la Defensa Nacional, era un excelente proyecto que permitiría, desde ese entonces profesionalizar a las policías estatales y municipales de todo el país, ya que iba a ser quien las capacitaría, además de que se le encargaron diversas funciones que hasta la fecha realiza.

Pero con el tiempo perdió esa esencia y todo porque, quienes continuaron con el proyecto, -cambios de sexenio-, lo desviaron sin saber qué hacer con dicha institución, pensando que sólo era una policía más en nuestro país y un gran poder económico y político, que nunca quisieron soltar.

Sabemos que, en cada gobierno sexenal, estatal o municipal, quienes los encabezan se llevan entre las patas proyectos o programas que simplemente no les parecen o que no son de su agrado porque no los distingue entre los ciudadanos. Eso es un gran fallo de nuestro sistema político en cada administración pública, lo que habría que corregir antes de que ello nos lleve a tener más graves problemas como el de la inseguridad.

Hace muchos años se ha buscado profesionalizar a todas las corporaciones policiacas de México, para lo cual se han gastado enormes cantidades de recursos del gobierno federal y hasta la fecha no hemos contado con resultados dignos de todo lo que se presumía por parte de quienes administraron los recursos y a dichas policías.

El ahora presidente de la República ya se ha encargado de afirmar que dicha policía federal no “sirve” porque no se tienen los resultados esperados desde su creación. Lo que no ha dicho el primer mandatario, es que no se respetó por la clase política el proyecto de creación de este cuerpo policiaco por lo que no ha alcanzado sus metas.

Y menos porque los recursos destinados a las corporaciones policiacas no se usan para lo que se canalizaron, sino para gastar a manos llenas sin resultado alguno. Además, no se procuró convocar a más jóvenes para aumentar el número de policías, por lo que finalmente no se cumplieron las metas.

Las policías deben sólo trabajar para la seguridad y tener cubiertas todas sus necesidades.

Recuerdo que anteriormente los policías eran campesinos, obreros, personas sin estudios, ya que esa era la única opción que tenían cuando migraban a la capital del país, lo que muchas personas conocimos. Y no se diga de las policías federales de investigación, -con sus madrinas al lado-, cuando estaban adscritas a la Federal de Seguridad con don Fernando Gutiérrez Barrios, que tenían una imagen deplorable entre la población, por todos los desmanes que cometieron en su contra.

Eso duró muchos años y cuando se creó la policía federal se pensó que con esta se podía profesionalizar a todos los cuerpos policiacos del país, incluyendo a sus integrantes, los que para ingresar a la anteriormente PFP tenían que cubrir requisitos como el de tener estudios de nivel medio superior y superior, entre otros.

Sus condiciones laborales mejoraron en materia de salarios, prestaciones y muchos apoyos que se les brindó y creo que hasta la fecha se les siguen dando, pero no son suficientes para que realmente haya interés de las personas en ingresar a ese cuerpo policial y a otros de nivel estatal y municipal, particularmente por los grandes riesgos que tienen como policías.

Un policía -comentan los especialistas del ramo-, para que realmente se dedique a su labor de seguridad no debe de preocuparse por nada en materia de alimentos, vivienda, vestido, educación, salud, esparcimiento, transporte para ellos y sus familias, porque si están comprometidos con su trabajo, sólo deben de preocuparse por servir a la sociedad.

Además, deben contar con un gran salario para evitar que la delincuencia los corrompa o los compre, viáticos suficientes para no “acampar” en los lugares a dónde tienen que ir por falta de presupuesto de las dependencias; seguros de vida suficientes que permita a sus familias vivir decorosamente en caso de que resulten abatidos en su trabajo.

Si en verdad deseamos y queremos como ciudadanos tener excelentes cuerpos policiacos en nuestro país, hay que pagarles bien porque dan la vida por los mexicanos.

Aquí vale una sugerencia, y que conste no es del agrado de muchos de nosotros como habitantes de una ciudad, -ahora que no hay corrupción-, pero, creo que se deberá analizar la posibilidad de crear un impuesto que paguemos todos los ciudadanos en materia de seguridad, ya que ahora pagamos más en forma individual o empresarial y no se tienen los resultados que se podrían tener con un cuerpo policiaco profesional y bien pagado.

Acerca de misionpo 13455 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.