Negar la Verdad no lo Salvará; el uso Excesivo de la Fuerza Legítima, es un Hecho no Palabra

*Acusa Campaña de Desinformación en el Trato a Migrantes

*El presidente López Dice que hay “Absoluto” Respeto a DH

*HRW Denuncia la Práctica de Políticas más Abusivas de EU

*Se Hace el Trabajo Sucio Para Impedir Cruzar el Territorio

Por Joel Armendáriz

¡Ya basta de manipular y de quejarse, ciudadano Presidente!

Las acciones violentas de los agentes del Instituto Nacional de Migración en contra de los migrantes que pretenden cruzar la frontera sur para dirigirse a la norte, con una Guardia Nacional de “observadora” y en ocasiones con participación, no forman parte de una campaña de “desinformación y desprestigio para su gobierno”.

Son hechos, no palabras como usted mismo presumió durante los spots para promover su III Informe de Gobierno.

El Portal de Misión Política ha publicado puntualmente los hechos ocurridos y relatado, con informaciones verificadas, cómo los haitianos, principalmente, han sido agredidos bajo el supuesto de pretender ingresar al país de manera ilegal.

Su afirmación de que hay “respeto absoluto” a los derechos humanos de migrantes por parte del INM, Guardia Nacional y Fuerzas Armadas, no se sustenta. Las evidencias: videos, fotos y declaraciones muestra el otro lado de la moneda. Seguramente no supo o no recuerda o no quiere hacerlo, que el día 7 fueron detenidos una docena de migrantes quienes estaban acompañados de sus hijos a los que los agentes del INM encerraron en jaulas. Textual: jaulas. ¿Ese es el “absoluto” respeto a los derechos humanos? El comisionado Francisco Garduño Yáñez, parece no haber entendido esta responsabilidad.

Según el presidente López, en su conferencia del pasado jueves, y sin que nadie haya utilizado las palabras a las que se refiere: No hay asociación delictuosa, vamos a seguir defendiendo, protegiendo, ayudando a los migrantes”, confirman que ha estado alejado de lo que ocurre.

Por los acontecimientos de las últimas dos semanas, el organismo civil Human Right Watch (HRW) hizo público que las autoridades mexicanas empezaron a trasladar en agosto al menos a 300 migrantes de distintas nacionalidades al día, incluyendo a expulsados de Estados Unidos, desde donde llegan aviones con deportados a Chiapas y Tabasco, estados de la frontera sur.

“Durante su mandato, el presidente mexicano ha cooperado con algunas de las políticas más abusivas de Estados Unidos contra la inmigración. Ahora ha ido aún más lejos, reproduciendo políticas abusivas en la frontera sur de México con Guatemala”, declaró José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch.

Al inicio de este gobierno surgió la oferta: vengan, las puertas y los brazos están abiertos.

Era el presidente López el que daba la bienvenida a todos aquellos migrantes que huían de sus países, principalmente de Honduras y El Salvador y en menor escala de Guatemala. Había también brasileños, africanos y asiáticos. A todos se les prometió dejarlos pasar para que siguieran su camino hacia lo que todavía considerar el “sueño americano”. E incluso el presidente López oreció empleo a quienes se quisieran quedar en el país. Ordenó otorgar permisos laborales por cuando menos 6 meses.

Y todo se fue por la borda cuando Donald Trump ordenó, no solicitó al gobierno de México, que frenara el ingreso de migrantes. Y obediente, Andrés Manuel López instruyó a dos de sus secretarios: Alfonso Durazo Moreno, de Seguridad Pública Ciudadana y jefe de la Guardia Nacional y a Marcelo Ebrard, titular de Exteriores, para cumplir la instrucción.

GUARDIA NACIONAL APOYA A VIOLENTOS

Aunque el Jefe del Ejecutivo lo niegue y trate de cambiar la narrativa, los hechos no se pueden borrar de un plumazo o con una declaración.

No se trata de editar videos ni de ordenar a los medios no difundir la información “porque en México a nadie se le censura” (dixit López) sino de reconocer lo qué pasa y cómo con la llegada de Joe Biden se ha endurecido más aún el uso de la fuerza legítima en el muro humano conformado por cientos de integrantes de la Guardia Nacional.

La violencia compartida y en ocasiones la pasividad ante las agresiones, no hablan bien de la Guardia Nacional Civil -aunque sus miembros sean militares y marinos-, ha sido conocida alrededor del mundo y comparada con lo que hacen autoridades similares en las fronteras de Europa, en donde no se tientan el corazón para frenar a quienes huyen de la pobreza, el hambre y las persecuciones políticas.

El presidente acusa que hay desinformación con respecto al trato que les da a los migrantes y, por consecuencia, hay interés de desprestigiar a su gobierno. Nada más falso. Nadie ha emprendido una campaña que busque desacreditar su mandato. Se han publicado y difundido, en radio televisión y en las ahora nada benditas redes sociales, las acciones de los agentes de migración y de los elementos de la GN.

De los abrazos abiertos a la represión. Esa es la verdad y no la desinformación, ciudadano presidente.

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