La Inequidad en Materia de Salud Prevalece en las Américas

A la Vuelta de la Esquina

Por Iván Ruiz Flores

Parece una ironía. Este es el segundo año consecutivo que se celebra el Día Internacional de la Salud, cuando lo que menos hay es exactamente eso: salud en el mundo.

Mañana es la fecha. Y la Organización Panamericana de la Salud señala una nueva campaña para construir un mundo más justo y saludable.

Tal y como esta organización plantea nuestro mundo es desigual. Explica:

“Como ha destacado Covid-19, algunas personas pueden vivir una vida más saludable y tienen un mejor acceso a los servicios de salud que otras, debido en su totalidad a las condiciones en las que nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen.

Resalta la OPS:

“En todo el mundo, algunos grupos luchan para llegar a fin de mes con pocos ingresos diarios, tienen peores condiciones de vivienda y educación, menos oportunidades de empleo, experimentan una mayor desigualdad de género y tienen poco o ningún acceso a entornos seguros, agua y aire limpios, seguridad alimentaria y servicios de salud. Esto conduce a un sufrimiento innecesario, enfermedades evitables y una muerte prematura. Y daña nuestras sociedades y economías.

“Esto no solo es injusto: se puede prevenir. Es por eso que pedimos a los líderes que garanticen que todos tengan condiciones de vida y de trabajo propicias para la buena salud. Al mismo tiempo, instamos a los líderes a monitorear las inequidades en salud y a garantizar que todas las personas puedan acceder a servicios de salud de calidad cuando y donde los necesiten”.

También precisa:

“Covid-19 ha afectado duramente a todos los países, pero su impacto ha sido más severo en aquellas comunidades que ya eran vulnerables, que están más expuestas a la enfermedad, tienen menos probabilidades de tener acceso a servicios de atención médica de calidad y más probabilidades de experimentar consecuencias adversas como resultado de las medidas implementadas para contener la pandemia”.

Y a propósito la denominada Región de las Américas, exponen hay millones de personas que no pueden acceder a servicios de salud integrales para lograr una vida saludable y prevenir la enfermedad, ni recibir servicios de salud cuando se enferman, incluidos los cuidados paliativos en la fase terminal de una enfermedad.

Explican que la segmentación y fragmentación observadas en la mayoría de los sistemas de salud en la Región dan como resultado una inequidad e ineficiencia que compromete el acceso universal, la calidad y el financiamiento.

Hacen una precisión: En 11 países de la Región, existe un déficit absoluto de trabajadores de la salud (menos de 25 médicos, enfermeras y matronas certificadas por cada 10,000 habitantes).

Además, la falta de financiamiento adecuado y el uso ineficiente de los recursos disponibles son desafíos importantes para avanzar hacia el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud.

Mientras que el gasto público medio en salud en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) fue del 8% del PIB en 2011, el gasto público en salud en los países de América Latina y el Caribe fue de solo el 3,8% del PIB.

Lo terrible es también que el acceso y el uso racional de medicamentos seguros, eficaces y de calidad y otras tecnologías sanitarias, así como el respeto por la medicina tradicional, continúan presentando desafíos para la mayoría de los países de la Región, que afectan la calidad de la atención.

Los problemas adicionales para lograr la salud universal son en el suministro de medicamentos genéricos de calidad, sistemas regulatorios débiles, sistemas inadecuados de gestión de suministros y adquisiciones, impuestos sobre los medicamentos, precios más altos de lo esperado y el uso inadecuado e ineficaz de medicamentos y otras tecnologías de salud. cobertura. La capacidad reguladora de los medicamentos y las tecnologías sanitarias, aunque mejora en toda la Región, sigue siendo un desafío, en particular para las tecnologías sanitarias más nuevas y complejas.

La OPS considera que no obstante los avances logrados, la Región sigue siendo una de las más inequitativas del mundo.

Y señala una gran verdad: El proceso de reducción de las inequidades en salud se hace más complejo por los nuevos patrones epidemiológicos y demográficos que requieren respuestas diferentes e innovadoras de los sistemas y servicios de salud; y que los problemas de exclusión y la falta de acceso a servicios de calidad persisten en grandes sectores de la población, especialmente en aquellos grupos en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Precisa: “Reconociendo que hay muchas maneras de lograr el acceso universal a la salud y la cobertura de salud universal y que cada país deberá establecer su propio plan de acción, teniendo en cuenta su contexto social, económico, político, legal, histórico y cultural, así como Sus prioridades y los desafíos de salud actuales y futuros, las líneas estratégicas propuestas están destinadas a ser utilizadas por los Estados miembros:

1.- Ampliar el acceso equitativo a servicios de salud integrales, de calidad, centrados en las personas y en la comunidad.

2.- Fortalecimiento de la administración y la gobernanza.

3.- Aumentar y mejorar la financiación, con equidad y eficiencia, y avanzar hacia la eliminación de los pagos directos que constituyen una barrera para el acceso en el punto de servicio.

4.- Fortalecimiento de la coordinación multisectorial para abordar los determinantes sociales de la salud que aseguran la sostenibilidad de la cobertura universal.

 

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