Los Vientos de Pandemia Económica Arreciarán el año Entrante

Lascas Económicas

*Mamá Retórica Tratará de Ocultarlos o Desestimarlos; Pero no lo Logrará

*Llegan el Fantasma de la Deuda o, Peor, el de la Impresión de Billetes

Por Jaime Contreras Salcedo 

Seamos proactivos: algún día terminará la pesadilla y México saldrá avante. Sin importar pandemias, contingencias, gobiernos o corruptelas. En favor de la transparencia, el trabajo y sobre todo los resultados, la sociedad nuestra, la de todos, superará etapas, vencerá populismos, caudillismos y demagogia, de derecha o izquierda, y saldrá del otro lado de la ocasión, las ocurrencias o la vana retórica.

El problema a resolver es cuándo.

Lo que parece evidente no lo es tanto. En materia electoral, por ejemplo, habrá un ligero retroceso de la coalición ganadora de 2018, sí, pero se llevará el triunfo nuevamente en 2021, aunque sin tanta estridencia ni rotundidad como lo sucedido hace dos años. Habrá gritos y sombrerazos, desde luego, en plazas locales alejadas del Centro del Poder, pero los expedientes no-velados de Emilio L y hasta de un tal Genaro, allá en Nueva York, bueno, le alcanzarán incluso hasta para un tal Marcelo, ¿lo pensamos o lo dijimos?

Pero mientras esto sucede, con la factura del carro de la nueva revolución cuatrotiana en el empeño, y nadie en sus cabales a bordo, nos la vamos a ver muy duras porque, según nos enseñó el prócer José Alfredo, muy probablemente de este golpe muchos, muchos, ya no van a levantarse, lo mismo en el empleo, las pymes, las grandes entidades privadas, las inversiones, los impuestos, las ventas, los créditos, el pago de los mismos y otras cositas que hacen posible, o no, eso que llamamos con cierto desconcierto, calidad de vida.

De acuerdo con las estimaciones oficiales y de los consultores privados, hablamos de las más optimistas se entiende, resulta que veremos una cabal recuperación de lo que estaba hasta finales de 2018, o sea un crecimiento ciertamente mediocre ligeramente pasado de dos por ciento anual, hasta mediados o finales de la década que ahora empieza. Muchos dirán que nos aconsejan (o pagan) los de derecha, pero resulta que los de cualquier lado de la geometría política les va a ir como en feria. Ni siquiera siendo exégeta de la administración en turno se podrán salvar.

Mientras se renuevan las promesas de la campaña sexenal, en la bahía de los comicios federales del año entrante, asistiremos a la toma de posesión continuada en los meses y días subsecuentes hasta que arribe la fecha señalada. Después también, pero bueno, ya no habrá comicios federales hasta dentro de 3 años y medio, cuando la situación pudiera ser incontrolable para miles y miles, ajenos a los beneficios utópicos de las becas y demás programas asistenciales que nos tiene preparados la administración pública, aunque en el futuro no tan lejano ya no habrá recursos de dónde asirse para mal llenar esas millones de manos que se estirarán infructuosamente. ¿O sí?

Dicen las cifras oficiales que más de un millón de plazas formales se han ido a dormir el sueño de los justos, junto a cerca de 300 mil empresas que ya dieron de sí y nunca de los nuncas se les ocurrirá reabrir, a pesar de que también se nos quiera vender eso de que ya vamos viento en popa porque a la doctora Claudia Sheinbaum se le ocurrió pasar a formales 30 mil sujetos que no andaban en esas trazas. Pero estamos que ni mandados a hacer, se insiste desde el púlpito palaciego.

Dicen los acérrimos críticos de costumbre, orgullosamente Contreras, que ni hablar, llama poderosamente la atención como se subestima al pueblo bueno y sabio, y cómo nadie nos dice, nunca, cuáles serán los planes para asegurar que la gente coma como debe ser en los tiempos post pandemia que, dicen que con la vacuna, esto lo veremos en la realidad a partir, digamos, de marzo del año entrante. ¿O usted sabe algo que nosotros no?

Hoy día, aún los más recalcitrantes apologistas de los habitantes del palacio virreinal han aceptado que la realidad los ha superado y que en eso de las decisiones al pueblo sabio como que no lo toman muy en cuenta -¿lo habían hecho antes?- y, por supuesto, si acaso los verán retratados en algunos “apoyos” (porque la corrupción ya no existe, según el decreto presidencial respectivo) antes de los comicios del año entrante. A menos que la verdadera verdad haya cambiado en este nuestro querido país.

Desde luego, como en los hechos no hay una oposición cabal y certera, ni remotamente preparada, solo veremos forcejeos reales en las diputaciones locales y federales, pero la conformación de escaños favorecerá a los cuatrotianos, aunque el escrutinio público, decíamos seguirá picoteándoles las conciencias, entre otras cosas, mientras se seguirán sanitizando los lugares públicos y privados.

El saldo será muy desfavorable y lo peor, para los defensores de los inquilinos de Palacio, es que a la mera hora tampoco alcanzarán los dineros para dar más becas y más programas asistencialistas que se tendrán que poner en marcha porque “así reactivaremos el consumo nacional”, nos dirán nuevamente. Ya no habrá recursos sí, pero habrá forma de buscarlos, hasta debajo de las piedras.

Y, en consecuencia, no se pierda usted lo mismo el expediente de la deuda pública (esa que juran y perjuran no crecería, o que sería parte de “unarutina”); o bien, lo que sería aterrador, el tema de la vieja maquinita que haced billetes, y crea hiperinflación. Y entonces sí, amigos, que Dior nos coja confesados. Los que nos van a acabar de odiar serán las nuevas generaciones porque lo que queda de la nación lo tendremos que sacar debajo de la alfombra. ¿O usted qué opina?

Por lo pronto, estas Lascas Económicas van a tomar con calma las cosas y proyecta webinarios con un montón de piedras de todos colores y sabores para alertar lo que haya que alertar, antes de que esto se nos acabe de desmoronar. Y ya le espera con calma la semana entrante, en este mismo espacio, pero con otro asunto que nos compete a todos. Aquí lo vemos. Jacs95@hotmail.com.

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