La Diplomacia Cultural Mexicana

Por Itzel Toledo García

En enero de 2019, en el marco de la XXX Reunión de Embajadores y Cónsules de México, el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, mencionó la importancia de dar un mayor peso a la diplomacia cultural en la política exterior mexicana. Además, junto con la Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, anunció la creación de un Consejo de Diplomacia Cultural y el programa Nueva Cultura de México. El objetivo es intensificar la promoción cultural del país para asegurar una buena imagen en el exterior, contribuir al desarrollo económico del país, trabajar por la recomposición del tejido social del país y apoyar a los migrantes.

En mayo fue firmado en el Palacio de Bellas Artes un convenio entre las Secretarías de Relaciones Exteriores y Cultura “a fin de contar con un marco normativo para la generación de estrategias comunes de política pública que permitan tejer una red de cooperación y promoción de las identidades culturales de México, misma [sic] que tendrán un soporte clave en las representaciones diplomáticas acreditadas y en las instituciones académicas y culturales de otras naciones con presencia en nuestro país.” (Secretaría de Relaciones Exteriores) Además, se presentó el Consejo de Diplomacia Cultural – en el cual participan de manera honoraria reconocidos artistas, académicos, músicos e intelectuales- y un grupo consultivo de expertos en diplomacia cultural integrado por Edgardo Bermejo, Gerardo Ochoa Sandi y César Villanueva.

¿Pero qué es la diplomacia cultural? Jaime Delgado y Daniel Camacho señalan que la diplomacia cultural “hace referencia a la política exterior de un Estado hacia otros, pueblos y naciones, sobre la base de la cooperación y el “intercambio educativo y cultural”, como una modalidad o tarea de sus relaciones internacionales.” (2011, p. 23) A través de ésta se promueve un mejor entendimiento entre países y poblaciones para asegurar el respeto en el ámbito político y en los medios a pesar de diferencias ideológicas, tensiones fronterizas o económicas, incluso se considera que puede generar impactos económicos y tecnológicos positivos.

¿Por qué es importante que el gobierno esté comprometido en llevar a cabo una diplomacia cultural? En relaciones internacionales esta rama de la política exterior es una tarea muy importante que permite demostrar la disposición y la capacidad de un Estado para cooperar en todo tipo de proyectos científicos, artísticos, culturales, tecnológicos, etc que tienen como objetivo mejorar la vida cotidiana de la población. Demostrar esta capacidad genera una buena imagen que también sirve para evitar conflictos y/o resolver problemas, ya sea bilaterales, transnacionales o mundiales. En el caso de México cooperar a nivel internacional puede asegurar su posición como potencia media activa en organismos multilaterales que luchan por mantener la paz, disminuir la pobreza, acabar con la hambruna, mejorar la salud, respetar los derechos humanos, cuidar el medio ambiente, etc. Es de celebrar la idea de hacer de lo cultural un eje de la política exterior mexicana y no concentrarse solamente en la cuestión económica.

¿Se trata de una iniciativa novedosa? La decisión de la administración de López Obrador en señalar la importancia de la diplomacia cultural no es nueva. Administraciones pasadas abrieron institutos culturales de México en el exterior (17 hasta la fecha) y el artículo 2º de la Ley del Servicio Exterior Mexicano señala: “6. Velar por el prestigio del país en el exterior” y “8. Promover el conocimiento de la cultura nacional en el exterior y ampliar la presencia de México en el mundo”. Además, la diplomacia cultural ha sido una actividad que se ha venido practicando por décadas por varios diplomáticos mexicanos en ámbitos bilaterales y multilaterales, a veces por iniciativa meramente personal otras por sugerencia de la Cancillería mexicana.

Por ejemplo, en la labor de Alfonso Reyes, Luis Chico Goerne y Jaime Torres Bodet, como parte de la representación mexicana en París -Reyes en los veinte, Chico Goerne en los treinta y Torres Bodet en los cuarenta y cincuenta-, tenemos importantes antecedentes de la diplomacia cultural. Estos personajes buscaron fomentar la relación franco-mexicana a través de la organización de conferencias, el fomento del intercambio académico y de piezas para museos, y la búsqueda por el respeto a la dignidad mexicana en la prensa, el cine y el teatro en Francia. Además, promovieron la publicación de obras escritas por mexicanos y los avances de la educación posrevolucionaria en organismos multilaterales de alcance mundial como el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, el Instituto Internacional de Cinematografía Educativa y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Estos antecedentes de diplomacia cultural los han estudiado Fabián Herrera León, Alexandra Pita González, Marcio Orozco Pozos, Bastien Hégron, entre otros.

También en el ámbito de la relación diplomática entre México y Estados Unidos desde los años veinte ha habido un interés por parte de ambos países en ejercer la diplomacia cultural para lograr un mejor entendimiento entre las sociedades e intereses económicos. Esto se ha hecho a través de exposiciones de arte o el establecimiento de centros de enseñanza especializados en el país vecino, cuestiones que han sido estudiadas por Dafne Cruz Porchini, Valeria Macías Rodríguez, Viridiana Zavala, Alicia Azuela y Mireida Velázquez.

Sin embargo, es un intento novedoso configurar el ejercicio de la diplomacia cultural de manera más activa desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, también la decisión de hacerlo en cooperación con la Secretaría de Cultura y un Consejo de Diplomacia Cultural honorario. Esto puede dar una guía más clara para la cooperación de los diplomáticos y actores informales- artistas, bailarines, académicos- mexicanos en el exterior, y que ésta no sea practicada sin una estructura general. Ya en abril de este año la embajada mexicana en París fue la sede de una Primera Reunión Regional de Diplomacia Cultural-Europea y se tiene pensado establecer un centro cultural de México en Centroamérica. Falta ver, como también han señalado Baqueiro (2019) y Zavala Rivera (2019), si será posible tener una diplomacia cultural guiada por un gobierno que está llevando a cabo recortes económicos que están afectando a instituciones académicas y centros de investigación y cuando se están disminuyendo las posibilidades para el intercambio educativo y cultural.

Fuentes:

Omar Baqueiro, “¿Diplomacia cultural y austeridad republicana?, Foreign Affairs Latinoamérica, 18 de febrero de 2019 [http://revistafal.com/diplomacia-cultural-y-austeridad-republicana/ consultado el 23 de julio de 2019]

Jaime Delgado y Daniel Camacho, Diplomacia cultural, educación y derechos humanos, México, Dirección General del Acervo Histórico Diplomático-Secretaría de Relaciones Exteriores, 2011.

 

Secretaría de Relaciones Exteriores, “Presentación del Consejo de Diplomacia Cultural” [https://www.gob.mx/sre/articulos/presentacion-del-consejo-de-diplomacia-cultural-200443?idiom=es consultado el 23 de julio de 2019]

Viridiana Zavala Rivera, “De México al mundo: la cultura en las relaciones internacionales”, Nexos, 20 de enero de 2019 [https://cultura.nexos.com.mx/?p=17359 consultado el 23 de julio de 2019]

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