Revocación de Mandato: ¿una Carambola de Tres Bandas?

A la Vuelta de la Esquina

*Sin Pudor Exponen Argumentos Insustentables

*Del Golpe de Estado, que fue Durante Siglos la Espada

*Revocación: en Ecuador, Bolivia, Venezuela y México

Por Iván Ruiz

Los obvio de que la consulta sobre la revocación de mandato, se realice en tiempos electorales para llevar agua al molino morenista, está presente. Ya ni siquiera hay pudor cuando se esgrimen supuestos argumentos insustentables.

La solicitud de revocación podría realizarla el propio presidente de la República, el 33 por ciento de los senadores o de los diputados o el 3 por ciento de los inscritos en las listas nominales.

En estos tiempos de encono y de balances contradictorios como consecuencia de las elecciones pasadas, de los resultados negativos de la entrevista Marcelo-Trump, del mitin en Tijuana, de los peor de negativos por la exclamación “¡No estás sola!”, “¡No estás sola!”, para Claudia Sheinbaum, es evidente que el temor se expande ante los morenistas y están buscando evitar derrotas donde se pueda.

Una carta es esa: buscar la consulta sobre revocación de mandato en las mismas fechas de las elecciones de 2021, no para ahorrar dinero, sino para que la figura de López Obrador pueda aparecer en la boleta y atraiga votos. O de otra manera… ya lo vimos someramente en el pasado proceso electoral donde la figura de AMLO no aparecía.

En cuanto a la revocación de mandato en sí, es una forma de eliminar a un mandatario de un país, que acaba con el golpe de estado, que fue durante casi siglos la forma más socorrida de deponer a un presidente, hasta antes de la década de los noventa, la forma de separar del cargo a los mandatarios, rompiendo el orden constitucional.

Entre 1992 y 2016, en nueve países de América Latina fueron separados 15 presidentes antes de que concluir su mandato. “Esto ha generado consecuencias para el funcionamiento de la democracia y para los sistemas presidencialistas, explican los investigadores Ramiro Daniel Sánchez Gayosso y Alberto Escamilla Cadena en su trabajo La interrupción del mandato presidencial en América Latina (1992-2016).

Son tres las formas que identifican para remover actualmente mandatarios: el juicio político, la revocación de mandato y la renuncia del presidente. En el primer caso, las dos cámaras del Poder Legislativo y el Poder Judicial intervienen para el enjuiciamiento; en el segundo, es el pueblo al que se le otorga esta potestad, mientras que el tercero es por voluntad del presidente.

En la actualidad, exponen, hay tres casos en donde el referéndum revocatorio es el único mecanismo para destituir a un presidente: Bolivia, Ecuador y Venezuela. Estos países han introducido en sus constituciones en los años recientes esta figura operando bajo los siguientes criterios. En primera instancia, debe ser promovido por al menos un 20% de los electores. En el caso venezolano hay dos condiciones para que tenga validez: uno, la participación del 25% de ciudadanos y, dos, que el número de votos a favor de la revocación sea igual o mayor al que consiguió el mandatario en la elección que lo llevó a la presidencia. Mientras que en el caso boliviano no se exige un porcentaje determinado de votación, además de que la decisión es por mayoría simple. Bolivia cuenta con la posibilidad de llevar a su presidente a un juicio político, pero sólo lo puede aplicar el Tribunal Supremo de Justicia, previa autorización de la Asamblea Legislativa.

¿Qué casualidad verdad? No la propuesta en México no es mala, sino el dolo con el que se pretende dar atole con el dedo a la gente al no mostrar las garras para dar el zarpazo.

Por cierto, en ese tiempo (1992-2016) los investigadores distinguen entre otras razones que causaron la salida:

(1) actos de corrupción,

(2) escándalos mediáticos,

(3) intervención del narcotráfico durante sus campañas,

(4) incapacidad mental,

(5) enfrentamiento con el Poder Legislativo,

(6) por cometer algún delito,

(7) una protesta social que exige la renuncia del mandatario,

(8) una represión gubernamental, y

(9) una crisis económica.

Pero comentan que “con frecuencia sucede también que en algún momento de su gestión el Ejecutivo pierde el apoyo de los partidos de oposición con quienes formalizó de inicio una coalición electoral, congresional o de gobierno, produciendo una confrontación entre poderes en su mandato”.

Nadie pues puede cantar victoria, la posibilidad siempre está abierta para lo que fuere, como dicen en los pueblos: la puerta es muy ancha para salir y angosta para entrar.

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