¿Tras un Remanso de Paz y un Velo de Serenidad? En la CDMX lo Encuentra

*Sí, en la Basílica de Guadalupe Allá en el Cerro del Tepeyac

*Ahí Todos Caben Para Escuchar la Misa Coral de Cabildo 

*También el Rezo del Laudes, una Oración, un Himno, una Lectura Bíblica

*Si Quieres que Digan tu Nombre en la Misa el Costo es de 3 mil 800 Pesos

*Pero si es Colectiva Será en la Antigua Basílica y tiene un Costo de 150 Pesos

*Y en el Sótano También se Oficia Cuando Llegan Urnas Para las Criptas

SUSANA VEGA LÓPEZ

Se encuentra entre los 20 lugares más concurridos del orbe; es el segundo más visitado a nivel mundial en su tipo; al año se calcula que llegan alrededor de 20 millones de personas; una experiencia que muchos viajeros nacionales y extranjeros programan en su viaje a la Ciudad de México: la Basílica de Guadalupe enclavada en el Cerro del Tepeyac.

Al entrar a la nave central, el lugar impone; la gente de inmediato guarda silencio, y si tiene necesidad de hablar lo hace bajito para no llamar la atención. Un remanso de paz se apodera del asistente quien, asombrado, contempla este espacio que arropa, calma, envuelve en un velo de serenidad a todo aquel que llega por distintos motivos: a rezar, a pedir, a orar, a clamar por el bienestar de los suyos. Todos respetan. Al centro sobresale un órgano que es tocado en las misas que se ofrecen cada hora.

Del lado derecho destaca el órgano monumental que se toca todas las mañanas en la misa capitular, que da inicio a las 8:30; una misa solemne que, por cierto, se transmite en vivo y se videograba. Todos los miembros del cabildo bajan, asisten, con la cruz alta; también se escucha a los niños cantores, señala uno de los guardias.

A menos que sea un día especial, toda la gente entra a este espacioso lugar para escuchar la misa coral del cabildo, el rezo del laudes, una oración, un himno, una lectura bíblica que incluye salmos, versículos y, por supuesto, el Padre Nuestro. Cada hora, a la hora, se oficia una misa.

Por cierto, uno puede apartar una misa con mil pesos y si requiere que toque el órgano monumental el precio se eleva seis mil pesos más. Ahora que si quieres que digan tu nombre en la misa de Cabildos el costo es de 3 mil 800 pesos.

A la fecha, si quieres una misa individual será hasta finales de septiembre y si es colectiva será en la Antigua Basílica y tiene un costo de 150 pesos, pero se debe apartar porque se agotan las fechas.

Todos los domingos las misas comienzan a las seis de la mañana y los demás días a partir de las siete de la mañana y hasta las ocho de la noche.

A los lados se encuentran dos largas jardineras, que es donde los visitantes dejan sus ramos o arreglos florales. Hay personal de la basílica que se encarga de acomodar las flores. Más allá está un lugar exclusivo para las veladoras, los llamados quemadores, así como un lugar de donativos y de bendiciones.

En la parte posterior, detrás del altar principal, se encuentra, en lo alto del muro, el ayate con la imagen estampada de la Virgen María de Guadalupe. La gente camina y sube a una pasarela que consiste en una banda que transporta a los visitantes que les es imposible quedarse más tiempo del permitido, pero suficiente, para tomarse la foto o selfies.

Debajo de la basílica, en el sótano, donde se localizan alrededor de 15 mil nichos, también se ofician misas al mediodía para dar la bienvenida a las urnas que serán guardadas en algunas de las criptas que se ubican en pasillos que llevan diversos nombres como: La Fosa, El Ayate, el Pocito, El Acueducto, Las Rosas, La Ermita, Carlos F. y Góngora, Misterios, Acceso Norte, Juan Pablo Segundo, Misterios Gozosos, y El Tepeyac.

“En el recuerdo y sentimientos los tenemos presentes”; “Señor, que nuestro último viaje sea para llegar a ti”; “Tu familia queda herida con tu partida pero te recuerda con amor”; “Amor, aunque ya no estemos juntos físicamente siempre te llevaremos en nuestros corazones”; “Agradecidos por tu vida ejemplar, te recordaremos”, son, entre otras, inscripciones que se leen en las lápidas de este recinto mariano.

Aquí descansan las cenizas de Miguel Alemán, María de los Ángeles de las Heras Ortíz -mejor conocida como Rocío Durcal-, el torero Manuel Capetillo, integrantes de la familia Azcárraga, por citar algunos famosos, y, ahora, también los restos del padre de mis hijas, Guillermo Sandoval Aguirre.

Cabe señalar que en la explanada de la Basílica está la Plaza Mariana, otro lugar donde hay criptas que se ofrecen pues ya no están a la venta las primeras que se hicieron aunque se llegan a adquirir a nivel particular a precios sumamente elevados.

UN LUGAR CON HISTORIA, 

RELATOS Y TRADICIONES

Y es que cuenta la historia que este cerro, localizado al norte de la CDMX, guarda muchos misterios, como el hecho de que ahí, antes de la llegada de los españoles, se rendía culto y se realizaban sacrificios en honor a diosas como Tonantzin, Cihuacóatl o Centéotl, entre otras. Para terminar con estas prácticas, los españoles mandaron levantar un templo dedicado a la Virgen María de Guadalupe.

De muchos es conocido el relato de la aparición de la Virgen María de Guadalupe al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin en 1531, una emotiva narración cristiana que se dio con el propósito de evangelizar a los indígenas y que se olvidaran de sus deidades, por lo que se construyó una ermita por orden de Fray Juan de Zumárraga.

Bernardino de Sahagún, en su obra “Historia general de las cosas de la Nueva España”, afirma que ese lugar era un sitio dedicado a Tonantzin, que significa “nuestra madre”, una diosa también relacionada con Cihuacóatl (mujer serpiente) y Centéotl (la diosa del maíz), a quienes se les rendía culto y brindaban sacrificios.

Del náhuatl Tepeyacac (tepetl, cerro y yacatl, nariz, “en la nariz o prolongación del cerro”), este monte fue estratégico para convertir a los nativos en creyentes, en cristianos, por lo que fue necesario tratar de borrar cualquier vestigio con la construcción de una ermita, un santuario donde se adorara a la Virgen de Guadalupe; historias que se han contado a través del tiempo y que hacen de este centro ceremonial un gran atractivo turístico.

Allí se encuentra la antigua Basílica de Guadalupe, que empezó su construcción en 1695 y concluyó en 1709.

La actual Basílica ocupa 10 mil metros cuadrados y se comenzó a construir en 1974 bajo la supervisión de Pedro Ramírez Vázquez y concluyó dos años más tarde, en 1976 con un diseño que, a decir del arquitecto, representa el manto de la Virgen que arropa a sus hijos, a los creyentes.

La Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, nombre oficial de este santuario, cuenta con 344 pilotes de control; está hecha de concreto armado y láminas de cobre. Tiene siete accesos.

También se pueden visitar la antigua basílica que ahora es el Templo Expiatorio a Cristo Rey, donde se tiene la oportunidad de admirar el Santísimo Sacramento, las capillas del Pocito, De Indios, De Juramentos y la del Cerrito, además del Museo de la Basílica, el Panteón del Tepeyac, Templo y Antiguo Convento de Las Capuchinas, el Jardín de las Ofrendas, así como un archivo histórico y la escultura del Papa Juan Pablo Segundo.

La Basílica de Guadalupe es una visita obligada durante cualquier época del año aunque es en diciembre, antes y después del día 12, cuando la llegada se hace casi imposible porque arriban al lugar hasta 10 millones de personas que acuden a cumplir una manda o a continuar con su tradición de cantarle, de rezarle, a la Morenita del Tepeyac.

 

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