Insensibilidad Jugar con la Salud de los Mexicanos

*Sin Medidas Sanitarias y Vacunación Entre Padres Jóvenes

*Será Riesgoso Regresar a las Clases Presenciales en Agosto

*Reiterado Calificativo: Padres de Niños con Cáncer: Golpistas

*Especie no Desmentida: la Vacuna CanSino no Inmuniza

Por Alberto Almazán

La sensibilidad humana no está en el catálogo del presidente López.

Lo observamos cuando las inundaciones de Tabasco en donde ordenó desfogar la presa Peñitas hacia la zona pobre. Víctimas del caudal, cientos de casas en donde habitaba chontales fueron destruidas. La orden de “salvar a Villahermosa” fue directa del presidente de la República.

Desde hace dos años no hay fármacos para los tratamientos no solo de cáncer infantil sino para pacientes que se atienden de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, males cardiacos y otros.

Al inicio de la pandemia el presidente y su vocero sanitario desdeñaron la presencia e invitaron a la gente a salir, abrazarse y no utilizar el cubrebocas “porque no sirve para nada”. El pronóstico inicial: estimamos entre 4 y 6 mil fallecidos (dixit Hugo López-Gatell) y más tarde, cuando presuntamente la curva se “enderezaba”, comenzaron a ser abiertas actividades no esenciales. Vino la el ataque masivo del virus: sí, está muriendo más gente… creemos que sería una tragedia si se registraran 60 mil fallecimientos (dixit Hugo López-Gatell)…

El resultado: 240 mil muertes y 2.5 millones de contagiados.

Las elecciones de julio fueron utilizadas por el Gobierno federal para anunciar, unos días antes, que el 7 de junio la Ciudad de México, entre otras muchas, estaría en semáforo verde y que se abrirían nuevas actividades y ampliarían horarios en las que ya funcionaban.

Con el verde sanitario, Campeche, reinició clases presenciales. Dos semanas bastaron para volver a las virtuales: una decena de escolapios presentó síntomas de Covid-19.

En la Capital del País también algunas escuelas, privadas y públicas, se arriesgaron a recibir a sus alumnos y maestros. Cierre en dos semanas por brotes de la pandemia.

México está viviendo la “tercera ola” con resultados casi desastrosos. El relajamiento de las medidas, medidas, lentitud en la aplicación de las vacunas, actitud irresponsable de los ciudadanos, principalmente de parte de jóvenes y operaciones políticas de mantener todo abierto aun con semáforo amarillo, ya provocaron un incremento notable de contagios -en una semana se registraron 35 mil- y de ocupación hospitalaria.

No obstante, el presidente de la República anuncia reiteradamente: a finales de agosto al iniciar el ciclo escolar, se regresará a las clases presenciales.

LOS RIESGOS, A LA VISTA

Expertos en epidemiología, en políticas educativas, asociaciones de padres de familia, estiman que no hay condiciones para que los niños y adolescentes regresen a las aulas. Plantean argumentos irrefutables:

1.- No todo el personal educativo ha sido vacunado.

2.- Los niños y jóvenes sí son vulnerables al contagio.

3.- Las escuelas públicas no han recibido el mantenimiento necesario.

4.- Los padres jóvenes, entre 25 y 35 años, no ha sido vacunado en su gran mayoría y pueden ser conductores de nuevos y masivos contagios, y.

5.- El rebrote de la pandemia en julio y que prevalecerá en agosto, no garantiza la salud de los alumnos.

A estos planteamientos hay que añadir la versión, no desmentida, de que a los profesores se les aplicó una vacuna que no está certificada por las agencias federales de Estados Unidos ni de la Unión Europea. Tampoco la Organización Mundial de la Salud ha aprobado la conocida con el nombre de CanSino.

Las informaciones al respecto señalan que el antígeno chino no garantiza generar la coraza necesaria para que el virus no infecte y avance en el cuerpo humano.

Este espinoso asunto no ha sido descalificado ni por el presidente de la República n por el secretario de Salud y el vocero sanitario.

LA NIÑOS TERRORISTAS

Al igual que los alumnos no están vacunados -se permite inocularlos a partir de los 12 años-, el otro gran asunto que resulta jugar con la salud de los menores, es el de los niños con cáncer y que llevan dos años sin recibir sus tratamientos.

El gobierno ha mentido en repetidas ocasiones al negar el desabasto de los fármacos para los niños y ha calificado las protestas de los padres, como actos “golpistas” y los acusan de obedecer a intereses del extranjero.

El vocero sanitario fue el primero en afirmar la acusación. El presidente López le corrigió la plana y expresó que los padres de los menores, tienen todo el derecho a manifestarse.

Si embargo, la semana pasada, cuando se anunció con música, trompetas, ambigús, que llegaron “toneladas de medicamentos”, adquiridas de manera directa por el incumplimiento de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), Jorge Alcocer, el titular de Salud federal, embistió de nueva cuenta con la historia construida con humo y lanzó la crítica a los padres que exigen los fármacos para sus hijos.

Es el argumento banal: son golpistas.

En acciones incomprensibles, el Gobierno de la República está jugado con la salud de los mexicanos. Desaparecen 15 millones de vacunas. Todo el proceso de vacunación lo acapara el Centralismo. La lentitud en la aplicación de dosis, arriesga la vida de los no inoculados. La falta de medicamentos, no ha sido superada y nadie se explica la razón para que después del anuncio de que se “resolvió el desabasto” -lo que implica el reconocimiento de la siempre negada inexistencia de los fármacos- que los hospitales aún no los tengan en sus inventarios.

Jugar con la salud tiene elevados costos y aquellas personas que hayan perdido a un ser querido por falta de vacunación o de medicamentos, cobrarán la factura en cinco días y l próximo año podría haber un presidente interino.

Eso parece no preocupar a la autollamada cuatroté.

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