La Tragedia de los Viejos Políticos

*El Ocaso Obligado de Sauri y Juárez

*Fuera de la Reelección Legislativa

*El PRI les quitó la Oportunidad Dorada

Por Joel Armendáriz

Décadas de disfrutar el poder. Lustros en los que gobernaron sus estados. Trienios en la Cámara de Diputados en más de una ocasión. Se instalaron en los escaños de la Cámara de Senadores y llegaron a importantes cargos en la administración pública.

Como se dice coloquialmente: todo lo que empieza termina.

Sin embargo, en política no hay retiros voluntarios. Hay marginación programada.

Y es lo que viven ahora dos protagonistas del PRI y huéspedes temporales del Palacio Legislativo de San Lázaro.

Dulce María Sauri, hoy presidenta de la Mesa Directiva de la LXIV Legislatura, a la que arribó de manera complicada, cierra la página de la política el 29 de agosto.

Lo mismo ocurrirá con René Juárez Cisneros quien coordina al grupo de diputados más reducido en la historia del PRI.

Ambos tienen historias que contar. Juárez fue alcalde de Acapulco cuando se incendió el mercado de artesanías ubicado frente a la glorieta de la Diana; dirigió el Comité Directivo Estatal del PRI y llegó a ser el último presidente del CEN que atendió la fallida campaña presidencial de José Antonio Meade. Gobernó Guerrero y fue el segundo mandatario en terminar su gestión. Rubén Figueroa inauguró el cumplimiento de los seis años de mandato. Antes, solamente Alejandro Cervantes había cubierto la ruta sexenal.

Sauri llegó a Yucatán como gobernadora interina y dos meses antes de terminar el mandato para el que elegido Víctor Manzanilla Schaffer. Fue la segunda mujer en dirigir el CEN del PRI y quien en su gestión en el partido hegemónico perdió la Presidencia de la República con Francisco Labastida Ochoa como candidato. Vicente Fox derrotó también, en la contienda de 2000, a Cuauhtémoc Cárdenas quien buscaba por tercera ocasión llegar a Palacio Nacional como el Presidente de México.

Durante los últimos dos años y 8 meses, Juárez Cisneros pasó poco menos que inadvertido como coordinador de los 46 legisladores federales del tricolor que pudieron formar parte de la LXIV Legislatura, en la que los candidatos de Morena y sus aliados PES, PT y PVEM borraron materialmente a las oposiciones compuestas por el PRI, PAN -primera mayoría opositora-, MC y PRD. No hubo forma de negociar las iniciativas priistas y para la elección de Sauri como presidente de la Mesa Directiva cedió espacios que redundaron en beneficio de los diputados oficialistas.

La falta de un número representativo impidió que la experiencia legislativa de del guerrerense brillara. Los tiempos de las mayorías, en las que el PRI hacía y deshacía en las reformas constitucionales y de leyes secundarias, quedó en la historia que, durante 21 años -dos veces senador y 3 diputado federal- coadyuvó a escribir.

Sauri llegó al cargo más importante de la Cámara de Diputados. Por la conformación del Poder Legislativo quien preside la Mesa Directiva es presidente del Congreso de la Unión. En la apertura de sesiones del periodo ordinario, en la Sesión Solemne del Congreso, encabezó la ceremonia. A diferencia de lo que se esperaba de ella por la vasta experiencia política que la acompaña, la yucateca no pudo cerrar la pinza que permitiera una participación mayor de sus compañeros del partido. Y hubo de bailar casi tango con el reclamo presidencial para que la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación abriera una investigación sobre el actuar del auditor mayor, David Colmenares, por el informe sobre las pérdidas ocasionadas por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y, al mismo tiempo, observar cómo se aprobaba la Reforma a la Ley de la Industria Eléctrica sin que los diputados del PRI pudieran siquiera ser tomados en cuenta. Su tránsito en estos 8 meses como presidenta de la Mesa Directiva tuvo un sello personal: la reyerta con Gerardo Noroña, quien buscaba el mismo puesto y se autoproclamó como el “verdadero presidente… el pueblo lo sabe”.

LA REELECCIÓN QUEDÓ LEJANA

Dulce María Sauri había anunciado con antelación que no buscaría la reelección, no así René Juárez quien sí manifestó el interés por mantenerse como legislador.

Nadie conoce la razón por la cual Sauri no buscó seguir legislando. Por lo menos públicamente nunca se dio una versión que justificara su renuncia a la reelección.

De Juárez hay duda. Surgió cuando se dio a conocer la lista de legisladores plurinominales que estarían en los cinco primeros lugares de las cinco circunscripciones. No apareció en ella. Y si lo hizo, probablemente estaba entre el octavo y duodécimo sitio.

A partir del 29 de agosto, cuando rindan protesta los nuevos integrantes de la Cámara de diputados, los dos priistas, Dulce y René, habrán detenido sus carreras parlamentarias si no es que finalizado su tiempo.

Es la tragedia de los viejos políticos que hicieron de todo en el PRI, desde pegar propaganda hasta dirigirlo con carácter nacional.

 

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