Inversión Extranjera Directa, en Cuenta de Protección

*México cae en el Ranking Mundial

*Ya no Está Entre los 25 Atractivos

*Salen Capitales por Nuevos Gravámenes

Por Gerardo Lavalle

Incertidumbre. Esa es la palabra. En ella se fundamentan dos elementos críticos para la economía mexicana: la caída de la Inversión Extranjera Directa (IED) y la llamada fuga de capitales que en los últimos meses de 2020 alcanzó la cifra de 9 mil millones de dólares.

Al darse a conocer el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa Kearney 2021, México ya no se encuentra entre los 25 países más atractivos para recibir a los inversores del exterior. No es novedad. Es el segundo año consecutivo -los dos años de la actual administración- en que la incertidumbre, la ausencia del Estado de Derecho, el cambio de reglas que desplazan a los privados de proyectos rentables por la cancelación de contratos provenientes de la Reforma Energética de 2014 y las reformas a leyes como la de la Industria eléctrica además de aumentar la regulación en la subcontratación -herramienta de la que se abusa notablemente- ahuyentan a los buscadores de negocios.

Aunque el ICIED disfraza la caída del dinero de inversores de otros países con la probabilidad de los efectos por el Covid-19, el socio director de AT Kearney, Ricardo Henaine, advierte que México necesita reenfocar sus esfuerzos para recuperar la confianza de los inversionistas, dado que la gobernanza y la transparencia de reglas son los principales factores que limitan la atracción de recursos.

Una de las vertientes que contribuye al “receso” de inversión extranjera directa es la política agresiva del Gobierno federal en contra de todas aquellas personas o empresas que dice, se han beneficiado de subsidios y no han generado riqueza para los mexicanos.

Mencionar a compañías como Odebrecht e Iberdrola, por citar las más mencionadas por el presidente López, de ser parte de la “delincuencia de cuello blanco” y cancelarles contratos millonarios, afectan la confianza de que, sin tapujo alguno, reconocen que invierten para obtener utilidades.

LA SALIDA DE CAPITALES

Del otro lado del río, el Banco de México dio a conocer que en los últimos meses del año pasado salieron del país poco más de 9 mil millones de dólares.

Sin que especule las causas, simplemente la suma es de las más altas en las recientes décadas.

La aceleración de los capitales no solamente extranjeros sino nacionales ocurre cuando se anuncian nuevos “ajustes fiscales” y se promueve desde la Cámara de Diputados la creación de un gravamen a “la riqueza”

Copiado de Argentina, en donde a la llegada del nuevo presidente Alberto Fernández y en medio de la crisis sanitaria que ha sido severa con el austral país, el diputado y exdirigente de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar tiene la encomienda de analizar qué impuestos resentirán incrementos para el Presupuesto de Egresos de 2022.

Porque el propio presidente López anunció que los “ajustes” se darán a partir del mes de julio de este año. Un mes después de la celebradas la llamada “elección histórica de México”.

Debido al desconocimiento de quienes poseen capitales de cómo se medirá la riqueza, muchos empresarios nacionales han decidido trasladas sus recursos a países en donde haya seguridad para conservarlos.

La estrategia de “primero los pobres”, y tener como premisa que todos, casi todos ha corregido el presidente, los millonarios han actuado contra el país a partir del periodo neoliberal, preocupa a quienes, por ejemplo, dirigen empresas que fundaron sus bisabuelos. A otros les genera duda la vara con la cual el Gobierno medirá quién es multimillonario, rico, medio rico y en vías de convertirse en uno más de los que todo tienen mientras millones de mexicanos no tienen nada.

Un trabajo realizado por el periodista B. Donatello publicado en El Economista, refiere, entre otros muchos datos duros, “que las fugas de capital durante el gobierno de López Obrador no están siendo provocadas por una política inflacionista con un tipo de cambio sobrevaluado. Lo que está causando las fugas de capital a que se refiere esta entrega es otra cosa muy distinta y que, en términos sintéticos, podemos definir como el estilo personal de gobernar del presidente López Obrador. En ese estilo sobresalen su retórica agresiva e incendiaria, su furia destructiva para cancelar proyectos de inversión, su embestida contra los organismos autónomos, su falta de respeto al Estado de Derecho. Y lo peor, es que casi nada puede hacer nadie para influir en esos rasgos tan negativos”.

Entre la forma personal de gobernar y el anuncio de gravar la riqueza -no son muchos los que la poseen- alertan a los ricos-ricos a poner pies en polvorosa antes de que la tormenta de arena los desaparezca del mundo VIP, con el consecuente desempleo al alza, la precarización de los salarios y el nulo crecimiento económico.

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