¿Y en Medio de la Pandemia qué Pasa con las Adicciones?

Por Nidia Marín

Días aciagos. Una vez más en la vida de los mexicanos aparece la sombra del eterno penar por la siembra, exportación y consumo de drogas y además por ser territorio de paso de diversos estupefacientes hacia el gran mercado estadounidense.

Hoy, con un significado especial, debido a que desde la agencia de drogas estadounidense nos están recordando, vía la detención del ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, que no estamos cumpliendo con los acuerdos.

Y es que a los integrantes de la DEA les importa aun que México abastezca entre 30 y 50 por ciento de la marihuana que se consume en el vecino país, ventas por las cuales los cárteles mexicanos de la droga reciben ganancias anuales de entre 1,000 y 2,000 millones de dólares, lo que representa entre 15% y 26% de los ingresos totales de estas organizaciones criminales.

Pareciera que ellos, los narcos, buscan nuevos caminos, porque el hecho de que por aquellas tierras allende El Bravo ya se haya legalizado la marihuana en varios estados, se traduce en que no sean tantas las ganancias, pero también en que los incorregibles delincuentes de nuestro país busquen lo novedoso fuera de la ley para seguir obteniendo dividendos.

Allá por 2013, la Organización de Estados Americanos advertía sobre el “Informe de las Drogas en las Américas” que el valor comercial de la marihuana en México era de 40 dólares la libra, mientras que en los Estados Unidos llegaba a cerca de 400 dólares la misma, esto es 10 veces su valor.

Sí, los precios al mayoreo aumentaban a razón de 400 dólares la libra por cada 1,000 millas de distancia de la frontera de Estados Unidos-México. Hoy ya no lo sabemos. Y con pandemia menos.

Sin embargo, un estudio de la misma institución, presentado el año pasado, sí daba algunas advertencias sobre dicha problemática. Decía, por ejemplo, que el consumo de cannabis entre los estudiantes de enseñanza secundaria estaba aumentando en la mayoría de los países que tienen datos de tendencias.

Precisaba, además, que aproximadamente la mitad de tales estudiantes mostraban un aumento en el consumo de cocaína.

Y como si no fuera suficiente, el tabaco parecía ser la única sustancia que mostraba disminuciones sistemáticas en el consumo a lo largo del tiempo en la población general.

Algo es algo, aunque el estudio advertía de los cambios en el consumo, conforme al sexo de los jóvenes. Hacían notar que el consumo de drogas había sido visto históricamente como un fenómeno masculino, pero los datos recientes mostraban que las mujeres en algunos países ahora están usando ciertas drogas en la misma o en mayor proporción que los hombres.

Otra alerta era que el uso indebido de tranquilizantes farmacéuticos era mayor entre las mujeres en todas las poblaciones y en casi todos los países.

Y, además, que el uso no médico de medicamentos de prescripción controlada, drogas sintéticas y opioides demostraba cómo estaban cambiando los patrones de uso de drogas.

Más allá del consumo, esta investigación de la OEA advertía los nuevos desafíos para la política de drogas.

Por lo tanto, hacía notar la prevalencia de nuevas sustancias psicoactivas (NSP), opioides y benzodiacepinas lo que representa nuevos desafíos, no solo para el tratamiento de drogas, sino también para la salud pública y las políticas de drogas en general.

Precisaba que Estados Unidos y Canadá estaban experimentando graves epidemias de opioides y NSP, lo que resultaba en algunas de las tasas de sobredosis más altas en la historia del consumo de drogas.

Las conductas de alto riesgo, asociadas con el alcohol, como el inicio temprano del consumo, son una preocupación en toda la región. En diez países la prevalencia del último mes entre los estudiantes de octavo grado superó el 20% y, en tres de ellos, superó el 30%.

Otro señalamiento era que los cambios en la legislación y las regulaciones de la marihuana habían continuado inalterables en todo el hemisferio y la despenalización de la yerba con fines recreativos o medicinales había llevado a un mayor acceso para los adultos.

A pesar de ese estudio del año pasado (2019) lo que aun desconocemos es lo que sucedió en este 2020 en los países pertenecientes a la Organización de Estados Americanos, cuando la pandemi9a sigue su marcha y no se doblega en alguna parte, mucho menos en Latinoamérica.

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