¿Cuántos más?

Artículo Invitado

*Improvisación y Decisiones Tomadas a la Ligera

*Del “no Pasa Nada…” al Confinamiento y la Sana Distancia

*El Titular de Comunicación Completamente Nulificado

*La Proclividad del Ejecutivo a los Reflectores

*Estadísticas que no Coinciden y Números Incongruentes

Por Alejandro Zapata Perogordo

Estos últimos meses se han convertido en un verdadero torbellino, cuando vimos la desgracia ajena al surgir el Covid-19 en Wuhan, China, nos pareció demasiado lejos como para que nos afectara en el país, inclusive hubo quien se benefició haciendo negocio y vendiendo cubrebocas, que después nos regresaron con un sustancial sobreprecio, en fin, pasó lo que todos ya sabemos, llegó el virus.

De por sí veníamos con graves dificultades a falta de un crecimiento económico y el problema de la inseguridad, aunado al rompimiento del tejido social y, este nuevo mal se presenta modificando el panorama agarrándonos con los dedos contra la puerta.

Ni el gobierno ni la sociedad estábamos preparados para afrontar las consecuencias generadas, por lo tanto, el proceso de improvisación ha provocado una serie de decisiones tomadas a la ligera con resultados poco alentadores, sin blindaje de ninguna naturaleza.

La primera de ellas fue un mensaje para inspirar confianza ante la población minimizando los efectos del virus: “no pasa nada, podemos salir y abrazarnos”, hasta llegar a un grado de mayor sensatez mediante el confinamiento y la sana distancia.

Otra, consistió en poner como vocero al doctor López-Gatell, Subsecretario de Salud, desplazando al titular del área que se ha visto no solo rebasado, sino completamente nulificado en el tema, pues todo lo concerniente al rubro recae en su subordinado quien además de informar, opina, coordina y decide en múltiples aspectos, así sean de otras materias, en síntesis ha tomado la vicepresidencia, evitando que el titular del ejecutivo se lleve el costo de responder  cuestionamientos en aspectos que no domina, aunque su proclividad a los reflectores y su inclinación por hablar de todo en ocasiones dejan sin efecto la vocería, ambos en muchas ocasiones, valga decir, se han alejado de la verdad.

Es difícil conocer la realidad del problema, pues al fincar la estrategia sobre la base del contagio comunitario, situación que se desprende de la carencia de pruebas, al advertir que solo se realizan de forma selectiva, los datos surgen de manera incierta aplicando formulas estadísticas que no coinciden con los números oficiales, en consecuencia, la detección de los casos, los contagios y fallecimientos son completamente incongruentes.

Ante ese panorama es evidente que una gran cantidad de infectados, sobre todo los asintomáticos andan en la “nueva normalidad” esparciendo el virus por todas partes, pero, eso sí, “la curva ya se aplanó”, el pico de la pandemia ya pasó, sin siquiera ser detectados a la vez que muchas otras personas que recurren a solicitar el examen son regresadas a sus hogares sin habérselos practicado.

Así, el destino es estar expuesto al contagio, quienes lo toleren saldrán airosos de la infección y quienes no, pasarán a formar parte de las estadísticas y las cifras oficiales, decisión inhumana y fría.

Por si fuera poco, se ha juntado todo: inseguridad, desempleo, crecimiento cero, enfermedad, carencia de recursos públicos y para colmo de males escándalos de corrupción. Cualquiera de ellos justifica airadas protestas contra el gobierno, solo nos queda preguntarles: ¿Cuántos más?

 

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