Gabinete Espejo

*Las Figuras Para la Conformación de un Gobierno

*Importante que los Ministros Vean el Bienestar del País

*En el Presidencialismo que no sea una Cuadrilla de Amigos

Por Ezequiel Gaytán

En los regímenes parlamentarios existen dos figuras que, hasta donde yo sé, no son parte de los sistemas presidenciales, me refiero a los Gobiernos de Gabinete y a los Gabinetes Espejo. La primera se refiere a la conformación de un gobierno cuando el Primer Ministro no gana las elecciones con mayoría absoluta, entonces organiza su gabinete con individuos que no pertenecen a su partido político, pero que los necesita a fin de formar coaliciones y condiciones de gobernabilidad. Lo que significa que ofrece ministerios o departamentos a parlamentarios de los partidos políticos de oposición. Dicha figura es básica en esos regímenes, pues las alianzas permiten debates, dialogo y consensos con lo cual se avanza mediante el apoyo de la mayoría de los partidos políticos en el parlamento. La condición para que un Gobierno de Gabinete funcione es que los ministros que no pertenecen al partido del Primer Ministro vean, ante todo, por el bienestar de la nación y no de su partido político. Lo cual requiere de madurez y educación cívica y ética de los políticos y servidores públicos.

La segunda figura es una traducción libre de mi parte, pues en inglés le llaman shadow cabinet que literalmente se traduce como Gabinete en la Sombra. Pero que a mi parecer es una metáfora poco afortunada, pues no tiene que ver con lo sombrío y la penumbra, sino que alude a que no se separan como la sombra de quienes ocupan los cargos formales del gabinete oficial. Dicho gabinete espejo, organizado en el parlamento, funciona con base en la designación de parlamentarios de los partidos de oposición, están liderados por el líder de la oposición en el parlamento y tienen acceso a la misma información que el ministro formal. De ahí que el Ministro formal y el Ministro espejo se deben reunir, al menos una vez a la semana, y debatir acerca de las estrategias y decisiones que se toman. En este caso, la premisa también es que el gobierno en el poder no oculte información y se pongan zancadillas, pues lo fundamental es que el país avance y se desarrolle.

Esas figuras de organización política-administrativa las encontramos en el Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda y son naciones desarrolladas, democráticas y con altos estándares de calidad de vida. Aún más, son naciones que educan a sus habitantes bajo la premisa, como diría Vicente Guerrero, que la Patria es Primero. Y así actúan en consecuencia.

En los regímenes presidenciales no existen esas figuras debido a muchas razones. Algunas de ellas son que el Titular del Poder Ejecutivo organiza su gabinete con su equipo de confianza o, en su caso, porque tiene que cumplir con pactos que realizó durante su campaña electoral, de ahí que es común encontrar en los gabinetes de los sistemas presidencialistas a individuos que ocupan secretarías, ministerios o jefaturas de departamentos debido a la imposición de grupos de presión o que son pertenecientes a las élites económicas y sociales.  En otras ocasiones los gabinetes de sistemas presidenciales personifican a gremios y grupos.

La solución que en los sistemas presidencialistas se ha encontrado para que el gabinete no sea una cuadrilla de amigos del titular del Poder Ejecutivo es que algunas carteras o ministerios deban ser aprobadas por el Poder Legislativo; usualmente son las fiscalías o procuradurías de justicia, los ministerios o secretarías de política exterior, de hacienda pública, de defensa y de comercio.  No es usual que el titular de la política interior, educación, salud, trabajo y vivienda pasen por la aprobación del parlamento, pues ahí radica la política social de un gobierno presidencialista.

En México mucho se ha debatido, en círculos académicos, acerca de la posibilidad de tener un gabinete espejo en el Congreso de la Unión que sea la conciencia y replica a los titulares de las secretarías de Estado. Algunos se han manifestado a favor, pero la mayoría de los debates en los que he estado y presenciado, concluyen que no es deseable ni posible un gabinete espejo por diversas razones. Destacan aquellas que sostienen que entre los mexicanos aún no existe aún una cultura cívica y política de trabajar en favor de nuestro país sin importar el partido político que gobierne ya que los motivos ideológicos imperan. Que todavía existen resentimientos entre conservadores y liberales y que somos un país semi fragmentado socialmente que no ha alcanzado la madurez suficiente para anteponer los intereses nacionales sobre los grupales y partidistas.

El caso es que yo soy de la idea de que si es conveniente crear la figura del Gabinete Espejo, pues me gustaría mucho estar enterado acerca del desenvolvimiento político, económico y administrativo del gobierno y que impere la racionalidad sobre el resentimiento y los revanchismos que tanto daño nos hacen.

 

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