Lo que no se ve en la Ciudad… Pero Sucede

Por Alberto F. Mena Mallén

Ya no sé si es la austeridad republicana del nuevo gobierno de la 4T o somos muchos mexicanos que no ayudamos a que México despierte y crezca como está pensado o de plano hacemos cosas que generan más incertidumbre, coraje y pocas esperanzas de que nuestro país sea grande.

Por todos lados se ven cosas negativas y nadie de quienes tienen la oportunidad de resolverlas realiza, aunque sea una piscachita de esfuerzo para evitarlas. Y hay muchas historias que no se ven en la Ciudad de México.

Déjenme contarles.

En el IMSS, particularmente en el Hospital General de Zona No 48 ubicado en San Pedro Xalpa, alcaldía de Azcapotzalco, hubo una gran inconformidad por parte de unos 50 derecho-habientes, o más, por haber sido reprogramados en sus citas con especialistas de cardiología, neumología y cirugía, hasta por tres o cuatro ocasiones, y la excusa que argumentaron en dicho hospital es que  les han enviado muchos pacientes de otras unidades médicas y se han sobresaturado.

Además, hubo comentarios por parte del personal acerca de que carecen de recursos para doblar turno o contratar a más especialistas y así desahogar la carga de trabajo que tienen, aparte de que en muchas ocasiones deben adquirir de forma personal material de oficina porque lo que les entrega la administración de hospital no es suficiente para cumplir con su trabajo.

Igualmente señalaron que al no estar ni el director ni el subdirector del hospital -ya que se encontraban en una reunión fuera del edificio, según esto para buscar solución a esta problemática-, no había quien les resolviera el problema que se generó con dichos pacientes, además de que no había alguien con autoridad para atender esa problemática.

Por ejemplo, una de las citas -en mayo-, con el cardiólogo se suspendió o se tuvo que reprogramar para otra fecha, -junio-, debido a que informaron a los pacientes que no había llegado el doctor porque se encontraba de vacaciones, pero en el hospital no fueron capaces de avisar a quienes estaban citados ese día para evitar el traslado y los gastos que implicaba. También hubo muchas personas que pidieron permiso en sus trabajos para acudir al médico.

La siguiente cita se tuvo que reprogramar porque a la hora de llegar al módulo correspondiente, los pacientes no estaban registrados en el sistema por lo que no hubo posibilidades de atenderlos al no estar enlistado con el especialista de cardiología. Ante esto se tuvo que buscar una nueva cita, la que se dio, solo a pocos pacientes a fines de junio para calmar los ánimos de las personas enojadas.

Hubo quienes al tener la cita correspondiente, solicitaron el servicio de ambulancia para trasladar al enfermo al hospital para que lo viera el doctor, pero se llevó la sorpresa de que al no tener la cita registrada no se le pudo atender, por lo que hubo necesidad de regresarlo de nuevo a su domicilio para esperar una nueva cita y volver a pedir el traslado con lo que todo ello implica: gastos, pérdida de tiempo del personal y mucho enojo por parte de quienes no fueron atendidos y hasta del personal que no cumple con su objetivo.

Las personas que tuvieron problemas con sus citas acudieron ante la responsable de dicha tarea que no veía lo duro sino lo tupido del enojo de los derecho-habientes porque hubo quienes tenían por cuarta ocasión la reprogramación de sus citas. Una señora perdió su cita en Magdalena de las Salinas -ya que la van a operar de la columna-, para acudir a su cita con el especialista, pero se llevó la sorpresa de que no la podía atender por no estar en el sistema. Tenía que volver a solicitar otra en ese hospital.

Incluso acudieron delegados de dicho hospital para apoyar a sus compañeras y calmar a las personas, quienes señalaron que estaban analizando la situación para ver de qué manera se podía resolver y darle atención oportuna a las personas, aunque nada pudieron hacer en ese momento, por la falta de directivos en el nosocomio. Solo dialogaron con los inconformes para decirles que comprendieran la situación, ya que no podían hacer nada al respecto.

El asunto que también molesta a los derecho-habientes son que les espacian mucho las citas con los especialistas. Se supone, dijeron, que quienes han sido operado en años anteriores y tienen que ser revisados en forma anual, les dan citas dos años después, por lo que desconocen su situación personal en materia de salud. Lo mismo pasa con los exámenes de Rayos X o de laboratorio por lo que prefieren acudir a los privados y evitar que les prolongan más las citas con dichos especialistas.

UNA SEÑORA GANDALLA

Otro de los casos que no se ven en la ciudad, pero suceden es el de una señora gandalla que quiso robarse un celular de otra señora en un autobús de pasajeros urbanos.

Resulta que a la señora que se le perdió su teléfono, preguntó entre los pasajeros si habían visto un celular, particularmente le preguntó a esta señora abusiva que estaba ocupando el asiento en el que había estado anteriormente, pero que cambio por el sol y se le olvidó su aparato en dicho asiento.

La abusiva señora le dijo que no había nada. Entonces la señora que perdió su celular le solicitó a otro pasajero que si por favor le podía marcar para saber dónde estaba o si lo había colocado en otro lugar y para escucharlo decidió caminar por el pasillo y resulta que la señora gandalla al escuchar el sonido del celular, lo sacó de su bolsa para apagarlo, lo que la descubrió y se lo arrebató vociferando por el hecho.

FALLA DE LA AGENCIA AUTOMOTRIZ KIA

Resulta que al acudir a una de estas agencias, ubicada en Rio San Joaquín, en la Nueva Polanco, para preguntar sobre un auto nuevo, quien se quiso estacionar frente al inmueble tuvo un accidente por una de las coladeras de la Comisión Federal de Electricidad que tenía la tapa rota y que al pasar sobre ella se rompió causando la rotura de la llanta.

Momentos antes el vigilante de dicha agencia había quitado los conos anaranjados para guardarlos en al interior del edificio, por lo que dejó al descubierto dicha tapa. No se quisieron hacer responsables del accidente, le echaron la culpa a la CFE.

Como decía Héctor Suárez “Qué nos pasa” como mexicanos. Seremos así toda la vida o podremos cambiar junto con la 4T.

 

 

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