
La Copa del Mundo 2026 tendrá, por primera vez, tres países sede: Canadá, EEUU y México, nación que a su vez se convertirá en la primera en albergar tres partidos inaugurales de un Mundial. La representante del Gobierno mexicano ante la FIFA, Gabriela Cuevas, habló con Sputnik sobre los retos rumbo a la fiesta deportiva más grande del fútbol.
Al tener a los tres países norteamericanos como cabecera, el Mundial se realizará en casi 22 millones de kilómetros cuadrados con 16 ciudades al frente: dos en Canadá, tres en México —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey—, y el resto en Estados Unidos. Además, será la edición más grande, ya que se disputarán 104 juegos con 48 selecciones nacionales.
«Esto trae muchos retos de distinta naturaleza», dice en entrevista con Sputnik Gabriela Cuevas Barrón, quien desde noviembre pasado asumió como representante del Gobierno de México, junto con la Secretaría de Turismo, para la Copa Mundial. El encargo, explica, se trata de coordinarse en temas de aduanas y diplomacia con los otros dos países sede, pero sobre todo de asegurarse de que en México la fiesta mundialista sea perfecta.
«No somos nuevos organizando Mundiales»
El país latinoamericano ha sido escenario de grandes hitos del balompié. Y es que fue en suelo mexicano, en el Mundial de 1970, donde Pelé se coronó como leyenda, además de que fue la primera vez que una Copa del Mundo se transmitió a color en televisión. Asimismo, en el Mundial de 1986, México atestiguó la llamada Mano de dios patrocinada por Diego Armando Maradona.
Por esto y más, asegura Cuevas, «no es lo mismo vivir un Mundial en México, que por tercera ocasión va a albergar una inauguración, que vivirlo en EEUU o Canadá (…) Los mexicanos y mexicanas tenemos fútbol en nuestro ADN».
No se equivoca. De acuerdo con datos del Estudio Fanbase 2024 de Nielsen, el fútbol es el deporte más popular en México, con un 56% de población aficionada a ese deporte, lo que equivale a 34,4 millones de personas.
Según las primeras estimaciones de la FIFA, se espera que para el partido inaugural de la próxima Copa del Mundo acudan, al menos, 5,5 millones de personas. «Pero esperamos que sean muchas más», dice Cuevas.
A México, dice, la cifra de posibles turistas que visitarán el país gracias al Mundial «no nos asusta, no nos apantalla (…) No somos nuevos organizando mundiales».
México, agrega Cuevas Barrón, es —en el actual contexto geopolítico— un país mucho más amigable con los extranjeros en comparación con las otras dos sedes.
«Por el contexto político y diplomático en Norteamérica es mucho más fácil viajar a México que a los países con los que compartimos Mundial; pero además tener la inauguración es meterle mucha potencia. Si comparamos dónde quieres vivir la fiesta del Mundial, en México, EEUU o Canadá, yo creo que la respuesta es bien obvia, más para los hermanos de América Latina y para muchas naciones con las que EEUU no está siendo particularmente cálida», señala.
«Hay una coyuntura en la que los estereotipos y los juicios por nacionalidad parecieran estar de moda, en México no somos así. En México somos un país de puertas abiertas, un país que entiende el desarrollo económico —somos la decimosegunda potencia mundial—, pero también entendemos que somos humanos, que ésta es una gran fiesta y que queremos compartirla con todo el mundo», abunda.
«Un Mundial del Bienestar»
México, asegura Gabriela Cuevas, «avanza por un muy buen camino» en materia económica, un aspecto que se buscará dinamitar con el Mundial del próximo año; sin embargo, dice, el gran reto es generar que la derrama económica por el evento llegue a todas y todos los mexicanos, sobre todo a los más vulnerables.
«[Al Mundial] hay que transformarlo de un evento que la verdad sí está más en un perfil elitista, en un evento popular. Un evento que llegue a los barrios, colonias y pueblos de México», afirma.
Para ello, explica, cada una de las dependencias federales está trabajando en proyectos que aporten «a esta idea de un Mundial de bienestar, a un Mundial tan incluyente que podamos decir que es para todas y todos».
México, acota, no adquiere ningún tipo de deuda por el Mundial ni tampoco habrá gasto. Y es que aunque es verdad que hay una inversión muy fuerte en aeropuertos, ésta «se haría con o sin Mundial»
«¿Cómo le metemos potencia al Mundial? Con nuevas rutas turísticas, articulación de esfuerzos en la agenda económica para que entre la marca ‘Hecho en México’, para que entre también el Plan México y que la derrama económica no se quede nada más arriba, sino que vaya también a la gente (…) Queremos que la derrama económica se vaya al turismo, a la gastronomía, a nuestros artesanos y artesanas. Que la derrama económica sí se traduzca en bienestar para la gente», concluye. Sputnik