Silencio que Mató… Sonido que Sepultó

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

EL reloj marcaba las 17.07 del jueves. El tic tac rompía el silencio y taladraba los oídos hasta penetrar en el cerebro. Las grandes dimensiones de Palacio Nacional, su impresionante acústica y la pausa impuesta, preludian el fracaso de la presión. Ningún comunicado proveniente de la Casa Blanca. Sin que suene el teléfono y se escuche la voz de Christopher Dodd, la espera desespera.

Al término de la charla sostenida el pasado miércoles de manera virtual y en ¡español!, se anunció que la respuesta de Washington, del presidente Biden, a la exigencia del mexicano Andrés Manuel López se daría en unas horas “o a más tardar mañana” (ayer, jueves). A las 17.10 no se sabía nada.

Probablemente la aprobación del Senado estadounidense del paquete de financiamiento para apoyar a Ucrania y que sienta un precedente por la suma (40 mil millones de dólares), haya ocupado el tiempo del mandatario de EU.

Quizá valora el desdoro que representaría tener en la misma reunión a aquellas tres naciones: Cuba, Venezuela y Nicaragua, durante la Cumbre de las Américas y que su gobierno no está para complacer caprichos, reclamos, ofensas de quien busca convertirse en el “líder y señor” de la región bajo el impulso y cobijo del populismo político.

Puede haber, hay seguramente, cuando menos una decena de razones que reflexionar y colocarlas en la balanza que pesa las libertades, la democracia, el respeto a los derechos humanos. 

¿Qué podría obligar a Biden a ceder ante el chantaje del presidente mexicano?

Sin ánimo de amargarle la tarde al presidente López, no se observa ninguna.

Por lo menos que sea evidente. 

La Federación Rusa está más ocupada en ganar lo que suponía era suyo en solamente un ”asalto” y al presidente Putin le preocupa más que Finlandia y Suecia se unan a la OTAN y, de esa forma, se conviertan en “enemigos” con respaldo militar de los aliados.

Salvo que tenga un departamento dedicado a la cooptación de gobiernos latinoamericanos, no parecería prioritario dedicarle tiempo a la Cumbre de las Américas.

La geopolítica obliga a actuar con tiento. Rusia no será la nación que dispare las ojivas nucleares solamente para impedir que Europa Oriental rompa lazos de manera definitiva con su vecino que la convirtió en su esclava al término de la Segunda Guerra Mundial y cuyos eslabones de la cadena se rompieron con la caída del Muro de Berlín.

Las manecillas del reloj no se detienen. Ya marcan las 17.29 y no hay información. La esperada respuesta de la Casa Blanca no llega, no se produce.

En la soledad de Palacio, aunque cuente con guardianes, cocineros, meseros y los integrantes de la Corte hagan acto de presencia y cual buenos bufones busquen alegrar a Andy I, se siente. 

¿Qué estará rumiando el huésped temporal del virreinal edificio?

Seguro tiene una salida de emergencia. 

Mientras la usa, dedica su tiempo a desquitarse con aquella casa de educación en la que nunca pudo demostrar ser un buen estudiante. Se convirtió en fósil. Hoy la cuestiona y dice que en la Facultad de Ciencias Políticas, en donde jamás pasó de ser alumno de cuarta -quizá por eso se llama su proyecto de igual manera- se “cundió de derechismo” y no deben mantenerse “cotos de poder, influyentismo, que no coopten a investigadores, a maestros, que no castiguen a los que no están de acuerdo con las posturas neoliberales porque se llegó al extremo de que la mayoría de los maestros eran aplaudidores del régimen de corrupción, estoy hablando de las ciencias sociales.

Vaya, sacando de la bodega sus frustraciones para que se olvide la gente de la respuesta que está esperando.

El reloj marca las 21.51 hora de Washington. 

Llegó la respuesta: no están invitados los dictadores de América Latina.

Adiós, Andy I. 

Todo un ejercicio que llevó a la relación Estados Unidos-México a una tendencia crítica. Y seguramente la molestia del mexicano se hará notar esta mañana. Claro, si la respuesta no le provocó un malestar mayor que requiera una “revisión” en el Hospital Militar.

Los dictadores de Cubra, Nicaragua y Venezuela no fueron invitados a la C>umbre de las Américas, a la que fueron convocados los gobiernos elegidos democráticamente. 

Del silencio y la espera por horas, apareció la carroza fúnebre que guardó los cadáveres de los dictadores y del que pretende erigirse como el “líder moral” de los países de las Américas. 

E-mail: jesusmichel11@hotmail.com, Twitter: @misionpolitica, Facebook: Jesús Michel y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por el 760 de Amplitud Modulada.

 

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