El Grinch 2020

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Un país enlutado. Miles de personas sin más lágrimas que derramar. Cientos de miles de seres humanos desempleados. Hospitales a reventar y casi en el colapso.

El Grinch 2020 tiene un clon: Covid-19

Ambos amargan la Navidad. Los dos son enemigos de la felicidad. La pareja siembra dolor y depresión.

Y El Grinch podría ser representado, con todo respeto, por el presidente López, el canciller Marcelo Ebrard y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

Cualquiera encajaría en las historias escritas por Ted Geisel quien inventó al Dr. Seuss y éste a su vez le dio vida al enemigo decembrino y que en 1957 apareció por vez primera en un libro de cuentos infantiles cuyo título es “Cómo El Grinch robó la Navidad”.

Un duende verde y con el desprecio por la felicidad, por los regalos, por los árboles adornados con esferas y luces intermitentes. Su mayor satisfacción es hacer sufrir a los niños.

Ahora es la trilogía política la que hace llorar no solamente a los niños que perdieron a sus padres o madres sino a toda la familia que vieron desaparecer al personaje que o bien generaba la alegría o era parte de aquellos que la disfrutaban. Porque los tres han jugado con la vida de los mexicanos y nos han engañado durante 10 largos meses.

Este día se producen tres tragedias: la ausencia del gordito vestido de rojo, con botas negras y larga barba que viaja en su trineo jalado por 9 renos liderados por Rodolfo y en el que lleva los regalos que le solicitaron por escrito sus seguidores. La tristeza embargará a quienes revisen el árbol y no encuentren nada. A Santa Claus también lo contagió el Covid-19. Otra parte del infortunio, es la melancolía. No estarán los hijos. Los nietos tampoco. Y los padres no irán a los domicilios de sus vástagos. Y la tercera la compone la desgracia de tener presente al duende verde disfrazado de virus.

Este 2020 el Covid-19 nos robó la Navidad. Pero nos dejó, a quienes lo hemos evitado y hasta ahora salvado la vida, el recuerdo de los años anteriores en los que disfrutábamos de la compañía de la familia. La cercana. La que se ama. Con ella se brindaba antes de la cena, se platicaba y se alargaba la Noche… porque es la Buena.

No recuerdo en mí ya larga vida que una Navidad se cancelara o se realizara en solitario. Son los tiempos del siglo XXI y nada impide aunque sea solo en pareja, mandar al Diablo a las Instituciones que dirige El Grinch y pintarle un violín con todas sus consecuencias.

A todos los lectores, a todos los que perdieron un ser querido, a todos los que sacarán del fondo del baúl sus recuerdos, nada mejor que desearles una Nochebuena de excelencia y una Navidad que abone a la esperanza.

¡Feliz Navidad! Y que el Grinch sufra con vernos alegres y contentos.

E-mail: jesusmichel11@hotmail.com, Twitter: @jesusmichelMx, Facebook: Jesus Michel y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por ABC-Radio en el 760 de AM.

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