En Busca del Retorno de los Brujos Electorales de un Pasado Nefasto

A la Vuelta de la Esquina

Por Iván Ruiz Flores

¿Será que el INE sólo habrá sido flor de unos años y que el pueblo de México en realidad es más proclive a la sujeción, el fraude, la manipulación, vía lo más retrógrada de los partidos políticos?

Cuando se cumple un sexenio de haber dejado de ser el Instituto Federal Electoral para convertirse en un organismo autónomo bajo el nombre de Instituto Nacional Electoral, dicha institución enfrenta la peor crisis de que se tenga memoria.

Las agresiones en su contra, desde los mandos gubernamentales y partidistas, actualmente en el candelero, han estado a la orden del día desde que tomó posesión la actual administración, misma que pretende destruir todos los organismos autónomos para volver a la época política de las cavernas donde el estatismo era el que rifaba: medio siglo atrás.

Ahora la pretensión es volver a la repartición de los panes y que sea cada estado el que decida sus elecciones, lo cual es tanto como poner en manos de los actuales gobernadores, así como de los superdelegados el padrón electoral para que hagan los chanchullos que se les dé la gana.

Hay a quienes no les conviene que la reforma constitucional en materia política-electoral, publicada el 10 de febrero de 2014 haya rediseñado el régimen electoral mexicano y transformado el Instituto Federal Electoral (IFE) en una autoridad de carácter nacional: el Instituto Nacional Electoral (INE).

La finalidad era la de homologar los estándares con los que se organizan los procesos electorales federales y locales para garantizar altos niveles de calidad la democracia electoral mexicana.

Eso ya no lo quieren en el gobierno federal actual no obstante que además de organizar los procesos electorales federales, el INE se coordina con los organismos electorales locales para la organización de los comicios en las entidades federativas.

Asimismo, el Consejo General del INE designa a los consejeros de los organismos electorales locales y puede asumir funciones que le corresponden a dichos institutos en los casos que la Ley prevea.

Y que mejor momento para desestabilizar (de parte de quienes se han doctorado en la materia) que estos tiempos cuando se avecina un cambio en el INE, para cumplir con sus normas. Sí, en abril se renovarán cuatro de las once consejerías y aunque esta acción se encuentra dentro de las reglas desde hace 25 años (todavía era Instituto Federal Electoral), hoy, con la llegada de Morena al poder hay quienes pretenden llevarse todo. Y son personajes que fueron consejeros o representantes de los partidos en tiempos idos.

¿Cuál es el tesoro que buscan? Designar a las autoridades electorales para permanecer en el poder.

¿Se vale? Creemos que no.

Falta poco más de un mes para que los cuatro consejeros concluyan su mandato. Serán poco más de 40 días de agresiones y desestabilización foránea al Instituto Nacional Electoral que hoy preside Lorenzo Córdoba Montoya.

Desde su entrada en vigor la función estatal electoral se rige por los siguientes principios rectores: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad.

El Consejo General se integra por un Consejero Presidente y diez Consejeros Electorales. Todos duran en su encargo 9 años y no pueden ser reelectos.

Los consejeros son electos por los votos de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara de Diputados previo dictamen de un Comité Técnico de Evaluación, integrado por siete personas de reconocido prestigio, tres nombrados por el órgano de dirección política de la Cámara de Diputados, dos por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y dos por el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos.

Los consejeros del Poder Legislativo, uno por cada grupo parlamentario que integre el Congreso de la Unión; los Consejeros representantes de cada partido político nacional y el Secretario Ejecutivo comparecen con voz pero sin voto.

Los Organismos Públicos Locales (OPLES), sustituyen a los Institutos Electorales Locales. Son organismos que gozan de autonomía en su funcionamiento e interdependencia en sus decisiones.

Se forman con un Consejero Presidente y seis Consejeros Electorales. El Secretario Ejecutivo y los representantes de partidos políticos nacionales o locales acudirán con voz, pero sin voto.

Los siete consejeros son electos por el Consejo General del INE a través de un procedimiento desarrollado por la Comisión de Vinculación con los Organismos Públicos Locales, adscrita a la Secretaría Ejecutiva.

Su periodo de funciones es de siete años, pero pueden ser removidos por el Consejo General del INE.

Las atribuciones del INE respecto a los OPLES en materia de elecciones locales son: de atracción, de delegación y de asunción.

¿Pretenderán el regreso de los brujos?

Sí, porque allá en los años 90’s del siglo pasado, el presidente del Instituto Federal Electoral era el secretario de Gobernación, quien a su vez representaba al Poder Ejecutivo, mientras que los consejeros del Poder Legislativo eran dos diputados y dos senadores. Uno de la mayoría y otro de la primera minoría de cada cámara.

Además, los representantes de los partidos políticos eran uno por cada 10% de la votación nacional obtenida por cada uno de ellos y ningún partido podía contar con más de 4 representantes, mientras que los consejeros magistrados supuestamente eran personas sin filiación partidista con una sólida formación académica y profesional en el campo del derecho.

Hemos de estar pendientes para saber de qué tamaño es el retroceso. ¡Ojalá no lo haya!

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