“22 de Julio”

Del Cine y las Leyes

Después del Atentado

Por Horacio Armando Hernández Orozco

“22 de julio” (“22 July”), película dirigida por Paul Greengrass; con la actuación de Jonas Strand Gravli (Viljar Hanssen), Anders Danielsen Lie (Anders Breivik), Jon Øigarden (Geir Lippestad), Thorbjørn Harr (Sveinn Are Hanssen), Ola G. Furuseth (Jens Stoltenberg), Isak Bakli Aglen (Torje Hanssen) y Maria Bock (Christin Kristoffersen; disponible en Netflix desde octubre de 2018.

Anders Breivik hace estallar una camioneta con explosivos cerca de la sede del gobierno y luego, en la isla de Utøya, persigue durante más de una hora a un grupo de jóvenes socialistas que están acampando, hasta que es detenido para ser juzgado por estos eventos.

La cinta está basada en el libro “Uno de los nuestros” (“One of Us: The Story of an Attack in Norway – and Its Aftermath”) escrito por Åsne Seierstad, que narra los atentados realizados el 22 de julio de 2011, por Anders Behring Breivik en Oslo y en la isla de Utøya.

LA VÍCTIMA FRENTE AL VICTIMARIO

Los hermanos Viljar y Torje Hanssen, junto con otros 500 jóvenes se encuentran de campamento en Utøya, algunos señalan las ventajas de vivir en un país como Noruega, donde estiman que no hay racismo ni discriminación, mientras en Oslo, Anders Breivik, hace estallar un artefacto cerca de las oficinas de gobierno y se dirige a la isla.

Breivik hiere en cinco ocasiones al joven Viljar, quien después es ingresado al hospital donde le realizan una cirugía para extraerle los fragmentos de bala incrustados en su cerebro.

Una vez que se ha recuperado de la operación viene todo el shock por el trauma sufrido en la isla, las crisis y angustia que sufre Viljar, hasta que la asesora jurídica de las víctimas le pide que dé su testimonio ante la Corte.

Es aquí, cuando Viljar, que apenas puede caminar, entiende que su deber es testificar delante de su verdugo y procura su recuperación para llegar al juicio entero y andando.

La cinta centra las emociones y la tensión de las víctimas, y es a través de Viljar, que se muestra la historia de dolor y de recuperación de las víctimas, pero sobre todo del rol cívico que deben asumir; es difícil exigir a una persona que ha sufrido una agresión tan fuerte que afronte en juicio a su victimario, pero en ocasiones es necesario para lograr la condena sobre el autor del crimen.

EL DEFENSOR FRENTE AL VICTIMARIO

Rodeado por la policía, Breivik se entrega sin resistencia y solicita ser defendido por Geir Lippestad, un abogado particular que, conforme a las leyes nórdicas, tiene la obligación de defenderlo siendo su remuneración a costa del gobierno.

Geir Lippestad se encuentra con que tiene que asumir la carga de su profesión, aunque su cliente le provoque repulsa, pero debe desarrollar la defensa con el profesionalismo que su ética le exige, así que con su equipo de trabajo busca la mejor defensa posible.

Es un derecho humano de todo imputado contar con una defensa técnica y que en caso de no contar con los recursos le será proporcionado por el Estado un defensor público, y en algunos países los defensores particulares están obligados por ley a prestar ese servicio en forma gratuita para el defendido.

Sin embargo, aun en países desarrollados hay una gran incomprensión sobre el derecho de defensa, pues Geir Lippestad y su familia padecen del rechazo de la comunidad, sus hijos no son bien recibidos en la escuela y los insultan porque su padre defiende a un terrorista.

EL PRIMER MINISTRO FRENTE A LA SOCIEDAD

Después de la detención del autor de los atentados, el Primer Ministro Jens Stoltenberg y el Jefe de Policía tienen que enfrentarse con el informe que dirá si las autoridades han actuado como corresponde ante una amenaza terrorista.

El Primer Ministro se reúne con los familiares de las víctimas, les explica que el Estado tiene responsabilidad en la falta de previsión y les ofrece una disculpa; los familiares le responden que no tienen dudas de que el responsable es el terrorista.

Esta escena muestra la empatía mutua que se da cuando el titular del Estado no evade su responsabilidad sino por el contrario la asume plenamente; lo cual trae como consecuencia un intento deliberado de ambas partes de no sacar una ventaja circunstancial de una tragedia.

La película no lo narra, pero como resultado del informe, el Jefe de Policía presentó su renuncia, mientras que el Primer Ministro se mantuvo a cargo y posteriormente fue secretario general de la OTAN.

EL VICTIMARIO FRENTE A LA CORTE

El abogado Geir Lippestad y su equipo de trabajo coinciden en que la mejor defensa posible es alegar la demencia de Breivik, máxime que hay elementos para sostenerla; se emiten dictámenes oficiales que avalan que Breivik padece ciertos trastornos mentales, por lo que la asesora jurídica de las víctimas solicita que sea examinado por peritos que ellos designen.

La demencia o el padecimiento de facultades mentales puede ser una causa que destruya o atenúe la culpabilidad, por ello una persona debe ser examinada por expertos en la materia, pero también asiste el derecho a la víctima de pedir que esa persona sea dictaminada por peritos a su elección, quedando a cargo del juzgador la valoración de la prueba pericial.

La cinta presenta un giro significativo del juicio, el propio Breivik descarta la demencia como argumento de defensa y asume una defensa política, se autoasigna como un nacionalista Nazi de ultra derecha, reconociendo su participación en el hecho.

Las reivindicaciones de Breivik tenían que ver con el crecimiento de la inmigración en Noruega y eran, básicamente, un compilado de consignas racistas.

El tema más importante, es el deber que cada uno de los personajes tiene que asumir frente su responsabilidad cívica, y frente a su responsabilidad penal; la cinta muestra a una sociedad extremadamente formal, en donde la ley impera, lo que permite reflexionar acerca del rol que la Justicia juega en la resolución de conflictos públicos de esta índole.

Anders Breivik fue condenado a 21 años de cárcel prorrogables hasta que las autoridades consideren que «ya no será peligroso para la sociedad», pero ¿una persona así llegará a resocializase para ser reintegrado a la soceidad nuevamente?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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