Por qué no Dividimos a la CdMx

*El Abandono de las Periferias, Severo Problema

*En la Capital del País, no hay Proyectos Concretos

*Ya es Exponencial el Crecimiento Horizontal

Por Alberto F. Mena Mallén

¿Podrán las actuales autoridades de la Ciudad de México que la convivencia entre quienes la habitamos sea más vivible, armoniosa, equilibrada y justa? ¿En verdad, con la 4T podremos modernizarnos y tener una mejor calidad de vida?

No lo creo, ya que conforme crece en población y su densidad los problemas aumentan significativamente o de forma exponencial, particularmente en una zona conurbada donde no existe una coordinación adecuada. Apenas pueden resolver un porcentaje mínimo de sus problemas locales, menos lo harán en una gran extensión.

Esta Metrópoli, con sus autoridades, lucha todos los días para erradicar o cuando menos disminuir la pobreza, para generar bienestar social, dotarse de una economía en crecimiento y reducir sus efectos perniciosos, pero las soluciones que se utilizan no se presentan a la misma velocidad que los retos, la capacidad de atención a las demandas, crecientes en cantidad y complejidad son constantemente rebasadas.

Con la austeridad republicana, que en lugar de invertir más recursos los elimina, la expansión poblacional generará mayores retos que se irán acumulando conforme transcurran los años.  Al menos de que la burocracia -minimizada actualmente-, use las tecnologías de la información y de las cosas, no podrá con el reto de mayor trabajo generado por el crecimiento poblacional.

O en su caso, para dar un mejor resultado, habría, o dividir la Ciudad en dos estados o crear un gobierno megalopolitano para que las políticas públicas, en el primer caso, sean menos complicadas en su aplicación y en el segundo, sean más congruentes y equilibradas en su totalidad, ya que los gobiernos de la Ciudad de México y el Estado de México, buscan resolver sus asuntos casi sin coordinación en ambos casos.

Existen estudios y análisis que señalan que al no existir un órgano del gobierno federal que controle y regule el proceso de urbanización explosiva, horizontal y dispersa que se ha propiciado, los conflictos prevalecerán. Es necesario que el Ejecutivo proponga a las cámaras un plan nacional para contender con el problema de la expansión incontrolada de las 93 ciudades del país, entre ellas la Ciudad de México. La Sedesol, hoy Secretaría de Bienestar, que por muchos años no ha intervenido para evitarlo, sigue sin pena ni gloria, ya que la Metrópoli crece y crece horizontalmente.

Además, una enorme cantidad de gobiernos municipales, basados en su autonomía, han autorizado expansiones de diez, 20 o 76 veces la superficie original de la ciudad; un escándalo por la corrupción que han propiciado, o de la que han sido cómplices.

El saldo negativo de la urbanización horizontal dispersa, hace urgente atender las periferias conurbadas de esas ciudades: en las zonas metropolitanas, realizar un plan que permita atender sus problemas.

Hasta la fecha, el gobierno capitalino que encabeza la morenista Claudia Sheinbaum Pardo no ha señalado nada respecto a los problemas conurbados. Su gobierno se ha enfocado en atender el grave problema de la inseguridad, que continúa aumentando desproporcionadamente.

Busca reducir los efectos nocivos dando a conocer detenciones con el apoyo de la fuerza pública que se ha visto rebasada, a pesar del despliegue de la Guardia Nacional, que aunque apenas inicia sus operaciones en la Zona Metropolitana no hay aun cifras que señalen que van ganándole a la delincuencia.

También se ha dado a conocer que en 30 años, 68 ciudades han expandido su superficie más de cinco veces y, por contraste, la población aumentó en ese periodo 1.7 veces. El problema es evidente: se ha propiciado —o tolerado— un modelo de desarrollo urbano de expansión horizontal, fragmentado y disperso. Por supuesto, hay responsables de esta situación. El primero ha sido el gobierno federal que esperemos se ponga las pilas y actúe más en este campo.

El uso de suelo ha provocado un crecimiento horizontal de muy baja densidad en las ciudades, que ha hecho difícil y de enorme costo construir y mantener la infraestructura y los servicios urbanos, que son un problema para los municipios por las inversiones que representan, y que producen una secuela de segregación económica y social en las ciudades. La dispersión y carencia de servicios en las periferias sólo han sido atendidas ante una fuerte presión social como reacción al problema, y no como parte de una política nacional de planeación urbana.

Otro punto que hay que tomar en consideración es el de la urbanización de las ciudades, proceso que continúa vertiginosamente. Naciones Unidas calcula que en 2050 dos tercios de la población mundial vivirá en ellas.

En el periódico El País, de acuerdo con Mar Toharia, en su artículo «Megaciudades en un planeta que se urbaniza» dice: «actualmente, existen 502 aglomeraciones urbanas que superan el millón de habitantes, 74 que superan los 5 millones, 29 megaciudades por encima de los 10 millones, 12 que superan los 20 millones y 1 ciudad con más de 30 millones de habitantes. Y estas áreas urbanas, a pesar de concentrar a más de 3.500 millones de personas, apenas cubren el 5% de la superficie terrestre».

Las principales carreteras de las ciudades periféricas a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, poco a poco van urbanizándose, tanto que se ha comentado entre la población que la de México-Pachuca y la de  México-Toluca, ya van que corren a ser parte de la conurbación más grande de México.

Va a llegar el momento en el que ni los problemas internos de sus administraciones puedan resolverse ante la falta de recursos y atención de los mismos en su toda su dimensión y es cuando la población tendrá que migrar hacia otros destinos más confortables. El reto del agua es uno de los principales que tienen que afrontar.

Desgraciadamente, las autoridades tanto federales como capitalinas y mexiquenses, no se preocupan tanto por este aspecto, ya que los graves problemas que enfrentan les quitan todo el tiempo para atenderlos. Es como si dejaran un poco de basura sin recolectar, lo que generará con el paso del tiempo, un basurero inmenso que no podrá ser resuelto sin tener que enfocar mayores recursos de todo tipo y quien sabe si la podrán recoger en su totalidad.

fermallen@gmail.com

 

 

 

Acerca de misionpo 4393 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.