Paridad de género, el reto para la política nacional

De Fondo

Por Jesús Michel Narváez

Como si se tratara del reparto de naipes sobre la mesa de póker, los senadores decidieron que a partir de újule julita habrá paridad de género en todas las instancias del poder público, llámese federal, estatal o municipal.

Todo un reto cumplir la ley, en caso de que los diputados hagan lo propio, porque la pelota ya está en su cancha. Sí, la de los representantes populares en donde virtualmente hay paridad de género.

Conforme a lo aprobado se establece la obligatoriedad de observar el principio de paridad de género en la integración de los Poderes de la Unión, de los estados y la Ciudad de México, es decir, en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como en los órganos autónomos. Y se sugiere que los partidos políticos hagan lo propio.

Ahí comenzarán los problemas.

Porque en la Suprema Corte de Justicia de la Nación las mujeres siempre han sido relegadas al segundo plano. Si tiene duda, pregúntele a doña Olga Sánchez Cordero quien durante 20 años estuvo en funciones de ministra pero nunca presidió el máximo órgano de justicia.

Luego, ¿cómo tener equidad de género cuando existen elecciones para Presidente de la República o gobernador?

Porque solo uno o una podrá ocupar el respectivo cargo.

¿Acaso será obligatorio que se presenten dos candidatos del mismo partido para buscar el voto para el mismo cargo?

Ciertamente las mujeres han avanzado y mucho pero aún falta por reconocerles sus derechos a plenitud.

Sin embargo, el texto se torna imposible de cumplir.

A menos que se dejen fuera las nominaciones para Presidente de la República y Gobernador (a).

En los otros casos, habrá que observar con lupa cómo le harán los gobernadores, por ejemplo, para conformar sus gabinetes. Porque si bien es cierto en la actual administración hay casi paridad de género en los puestos de alta responsabilidad, es decir, en los despachos de los secretarios, no se replica en los subsecretarios, directores generales o superdelegados.

Observar cómo le harán los órganos autónomos para tener la paridad de género es otro punto. ¿Acaso habrá dos presidentes en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos?… ¿dos Fiscales Generales de la República?… ¿dos rectores en la UNAM’

Son solamente algunos ejemplos que no buscan descalificar la iniciativa.

Pero la realidad alcanzará más temprano que tarde a quienes suponen que todos los cargos, todos los nombramientos, pueden encajar en la paridad de género.

O hay una candidata a Gobernadora o hay un candidato. Imposible dividir la figura que se eligen.

Veremos cómo se las ingenian los diputados, si es que analizan el contenido de la minuta senatorial, para cumplir lo prometido. Porque prometer no empobrece… lo otro sí.

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