De Blanco y con Pancartas

Artículo Invitado

*La Importancia de Capitalizar un Sentimiento Opositor

*Sin Protagonismos o en Favor de un Grupo o de Alguien

*Parecieran Acciones Emergentes Ante la Falta de Equilibrios

*Surgen las Clases Medias Para el Papel de Contrapeso

*Toca Ahora al Gobierno la Rectificación de los Errores

Por Alejandro Zapata Perogordo

Los asistentes a la marcha silenciosa convocada expresamente para manifestar su rechazo a la actual administración de López Obrador, se comportaron conforme las instrucciones de los organizadores: de manera civilizada, sin violencia ni vandalismos, hicieron uso de su libertad y derecho a manifestarse, reunirse y de protestar.

El hecho es significativo, el titular del Poder Ejecutivo con cinco meses de ejercicio y la legitimidad que le otorgaron treinta millones de votos en las urnas, a la vez que acumuló en sus primeros días de gobierno un gran respaldo social, con altísimos niveles de popularidad, resulta extraño que con tan breve tiempo en el poder y además considerando el apoyo marcado por las encuestas de opinión, enfrente convocatorias en su contra, cuando se puede válidamente decir que inicia su mandato.

La convocatoria cumplió sus objetivos, me atrevo a sostener que la marcha fue exitosa, aunque hubo intentos en redes sociales desestimándola. Al ser ajena a los partidos políticos le otorgó mayor legitimidad, además acreditó organización social y al estar dotada de cobertura nacional demuestra estructura al haberse realizado simultáneamente en muchas e importantes ciudades del país.

De la crítica casera, cafeteril o de oficina, pasaron a las acciones tomando la calle, lo que no es cosa menor. El objetivo claro y concreto de capitalizar un sentimiento opositor de un importante segmento social e invitando a hacerlo público y dar la cara implica de entrada valor cívico, más aun, tratándose de actos en contra del Presidente, que ha acumulado en estos pocos meses un gran poder.

Algo que llama la atención es el cuidado que tuvieron los organizadores para evitar protagonismos o convertir el hecho en favor de alguien o de algún grupo en especial, por el contrario, se aprecia como un movimiento auténtico que dejó buen sabor de boca a los asistentes que acudieron voluntariamente y se representaron a sí mismos.

Se puede decir que son acciones emergentes ante la falta de equilibrios, los partidos políticos es bien sabido que no están en su mejor momento y los contrapesos prácticamente son inexistentes, la iniciativa privada está ocupada cuidando y protegiendo sus intereses ante la embestida gubernamental y los segmentos desprotegidos abrigan la esperanza de verse favorecidos con dádivas provenientes de la voluntad presidencial, así que procuran no hacer nada que lo moleste porque los borran de las listas.

En ese panorama es válido, prudente y hasta necesario que surjan las clases medias para hacer el papel de contrapeso ante los excesos o desvaríos gubernamentales, llenando los espacios vacíos. La medida ha sido aplaudida y reconocida por amplios sectores sociales. Ahora toca el turno de responder adecuadamente al gobierno y rectificar evidentes errores.

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