Simplificación Administrativa, Pero ya

Por Alberto F. Mena Mallén

Cuando tuviera un problema con alguna autoridad, un amigo me recomendó acudir a la “simplificación administrativa”, que significa en términos llanos hacer un mínimo esfuerzo a un menor costo.

Es decir, si tenemos una autoridad corrupta, como por ejemplo un policía y te detiene por alguna infracción que tengas, hay que ir al grano y preguntarle de “¿de a cómo va a ser el apoyo o ayudadita?”, lo que saldrá más barato que pagar la infracción y salir más rápido del problema que enfrentarse a una burocracia también corrupta, más complicada, con menos eficiencia y pérdida de tiempo que el ejemplo dado.

Y hay muchos otros de “simplificación administrativa” en donde estamos inmersos todos los mexicanos y basta con volver la cara para poder ver lo señalado, como el dar una “mordidita” a un empleado de mostrador gubernamental para que agilice los trámites que se requieren para tal o cual cosa, como el buscar un número oficial de una construcción nueva, que se requiere, entre otros requisitos para escriturar dicha propiedad.

Trámites que tardan meses “porque hay mucho trabajo” que hacer, pero si hay un billete de por medio, éste se agiliza como por arte de magia y así, vemos esta cultura del mexicano que se esparce por todo el territorio nacional.

Lo mismo sucede con la figura del policía, que gustosamente acepta “ese apoyo”, ya que tiene que pagar para trabajar; tiene que comprar uniformes con su propio dinero, comprarle llantas o pagar la gasolina de la patrulla que conduce y que tiene alquilada por parte de sus superiores, que tiene una familia que alimentar y sobre todo un jefe “muy exigente”, que tiene que quedar bien con sus superiores, mismos que han acaudalado una fortuna envidiable para algunos millonarios.

Y muchos nos preguntamos, ¿cómo le hará tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como la jefa de gobierno de la Ciudad de México, -entre otros-, para eliminar o cambiar esta cultura de corrupción, extorsión y soborno en la que estamos inmersos todos los mexicanos?

La respuesta no es fácil, ya que están en nuestras venas estas actitudes y acciones que aparecen sólo con ver algo ilegal que hay que hacer legal de una forma rápida y sencilla con una “mordida” o “apoyo” a quien se deje. Y como las condiciones no están para bollos, perdón para el horno, muchos buscan el camino que les permita solucionar cualquier situación en donde esté en riesgo su patrimonio, porque hay que pagar más y enfrentarse a un empleado que sólo busca ganar más.

Mientras la autoridad y el gobierno no simplifiquen este tipo de trámites o acciones que permiten la corrupción, ésta cultura continuará siempre, pero no como las autoridades lo han dicho en multitud de ocasiones, en el sentido de que han eliminado pasos de un trámite para hacerlos más ágiles, sino verdaderamente llevarlo a cabo para que permita que el ciudadano no utilice estas vías que le son más prácticas que el camino que puede ver si lo recorre normalmente.

Hay quienes dicen que para que ocurran este tipo de hechos, lo permite la autoridad o los jefes encargados de tal o cual acción, ya que ello les redunda en beneficios económicos y que, por eso no buscan el camino que permita tanto a la autoridad como al ciudadano cumplir con lo que marcan las leyes y la cultura de buen mexicano.

USAR TECNOLOGÍA Y MEJORAR MÉTODOS

Hoy falta utilizar las nuevas tecnologías, por medio de las cuales podrían agilizar trámites y simplificar procedimientos y con seguridad, quienes tenemos que pagar impuestos lo haríamos con gusto y sin necesidad de requerimientos, aunque si buscando beneficios como los que ofrecen en el predial o los derechos vehiculares, pero no como los que decide la jefa de gobierno capitalina en el sentido de darle prórroga a quienes no cumplen con sus obligaciones.

Afortunadamente hay muchos ejemplos del buen uso de la tecnología, como sucede con algunos bancos que a través de aplicaciones simplifican a los clientes muchos trámites que en caso de no contar con ellas, los tiempos se alargan al tener que ir físicamente a un banco a realizar lo que ahora se lleva a cabo a través de Internet. Y así como este ejemplo, hay muchos que han aprovechado la tecnología y que les permite tener más presencia, mayores ingresos y más clientela, como sucede con la solicitud de alimentos vía web.

Aunque siempre hay un prietito en el arroz, en el sentido de que el gobierno, a pesar de que cuenta con todos los recursos para la utilización de las nuevas tecnologías, siempre van atrás de este tipo de modernidad que permite agilizar cualquier servicio que preste o que tenga que recaudar por el mismo.

Y un ejemplo de lo anterior es el adquirir vehículos para el servicio público como el del Metrobús, en Reforma. Aunque presuman que son muy ecológicos, considero que debió haberse adelantado a la rapidez en la cual se mueve la tecnología y haber adquirido híbridos, eléctricos o de uso de hidrógeno que son más limpios que los que se utilizan actualmente.

En muchos países de Europa o en los Estados Unidos ya usan estas tecnologías que permitirán combatir el cambio climático, aunque los científicos afirmen que ya no hay vuelta hacia atrás. Cuando menos hay que intentarlo. Hay lugares donde ya no se permite el ingreso de vehículos al Centro de la ciudad y aquí la piensan demasiado, sobre todo porque les da flojera hacer valer los reglamentos de carga y descarga que se dejaron a un lado desde hace años.

Y por ello, la Ciudad de México es un caos vehicular donde todos circulan por donde les viene en gana, incluso los tráileres de carga que dificultan la circulación vehicular, o cuando se estacionan, descargan o se atoran en las calles o pasos a desnivel, porque ni los automovilistas o choferes del transporte público, o de carga, respetan las normas establecidas y menos los agentes de la policía las hacen respetar, ya que se dedican más a cazar a quienes incumplen los reglamentos.

Hay que actuar y no solo pensar

amenamallen@gmail.com

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