Caos Fronterizo por Revisión a Miles de Tractocamiones

Frontera Norte Ciudad Juárez

*Primera Ofensiva: la Ley Seca 1920-1933

*Número dos: la Segunda Guerra Mundial

*Tercera: los Ataques del 11 de Septiembre

*Zonas Limítrofes Similares a las de los Nazis

*Nacional: Amor y paz, Mientras la Frontera cae a Pedazos

Por Rafael Navarro Barrón

Los números más conservadores hablan de miles de millones de dólares en pérdidas por la paralización de las exportaciones e importaciones en el tráfico normal de mercancías entre México y Estados Unidos; y aunque los números no reflejen la realidad total de las “pérdidas”, un hecho inocultable es que la frontera está enloquecida, colapsada por las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump.

Tres grandes acontecimientos anteceden a la crisis que vive hoy en día la frontera Juárez-El Paso-Sundland Park-Tornillo, colindantes entre sí con esta zona del norte de México: la primera fue la ley seca en Estados entre 1920 y 1933; luego vino la Segunda Guerra Mundial que frenó y luego abrió las puertas a la migración, esto fue de 1939 a 1945; la última paralización de la frontera, que duró menos tiempo de lo que se esperaba, fue el ataque a varios objetivos de la Unión Americana el 11 de septiembre del año 2001.

Esta cuarta ofensiva, que inició en octubre del 2018 como un experimento migratorio sin ninguna consecuencia inicial, se agravó en los últimos dos meses.

Para alguien que no conoce la dinámica fronteriza, posiblemente no alcance a comprender lo que ocurre a los habitantes de esta parte de México. En primer lugar, Juárez-El Paso y los otros puntos de cruce, tienen una dinámica bilateral que reporta diariamente una cantidad de peatones que, al año, rebasan los 5 millones de cruces.

Los habitantes de Ciudad Juárez, muchos de ellos residentes legales o ciudadanos de Estados Unidos y, en su gran mayoría, mexicanos, viven de las actividades económicas, educativas, de dependencia comercial y familiares. Son dos grandes ciudades unidas entre sí, refieren los renglones románticos.

De acuerdo con cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en el área de El Paso el año pasado se procesó el cruce de 914 mil 181 camiones de carga, una cantidad mayor a la que se ha presentado en otros años. En cuanto a vehículos particulares se registraron 13 millones 142 mil 923 de ingresos.

SON HASTA 72 HORAS PARA PODER CRUZAR

La realidad la podemos describir al nivel del caos fronterizo. El Departamento de Aduanas e Estados Unidos decidió reducir la vigilancia en los puntos de ingreso fronterizos al grado generando tiempos de espera que no tienen precedente en la relación bilateral.

Los vehículos de carga rompieron récord al tardar hasta 72 horas para cruzar a los Estados Unidos. Esas cargas están generando retrasos en las fábricas de ensamblado de la unión americana La Aduana de EU decidió reducir la cantidad de elementos de verificación de mercancía, vehículos y personas, para dedicarlos a la crisis migratoria que causaron los miles de centroamericanos que llegaron a Ciudad Juárez en busca de asilo político en el vecino país del norte.

En el 2001, a raíz del llamado “ataque a las Torres Gemelas”, el gobierno de Estados Unidos mejoró los sistemas de vigilancia transfronteriza. Le apostó más a la tecnología que a los actos intimidatorios de la fuerza policial.

Ahora, la estrategia cambió. Los cruces internacionales se han convertido en zonas limítrofes parecidas a las que utilizaron los nazis para delimitar sus fronteras.

Se están utilizando barricadas que son cerradas a criterio de los oficiales norteamericanos cada vez que se sienten el peligro de una invasión de centroamericanos.

En la zona limítrofe entre Juárez y El Paso, existe lo que fue el cauce del Río Bravo ahora, literalmente seco; en esa zona los norteamericanos levantaron una doble y triple malla que evita el tráfico de indocumentados. En el pasado era el freno natural contra los mexicanos.

Esas áreas fronterizas son las partes geográficas que están utilizando los migrantes para entregarse al gobierno de Estados Unidos en calidad de asilados políticos.

Cruzar actualmente en vehículo particular a los Estados Unidos, puede generar una demora de 5 horas; en el mejor de los casos se cruza en 3 horas.

Las crónicas periodísticas muestran la penuria de trabajadores que viven en Juárez y trabajan en ciudades americanas o los estudiantes, que se cuentan por miles, que tienen que estar en la línea a las 3 de la mañana para poder llegar a la primera hora de clases en las aulas de Estados Unidos.

El problema no tiene una resolución local, ni nacional. La alternativa son los canales diplomáticos, pero estamos ante un presidente de la República que intenta vivir en el “amor y paz” en un aparente respeto al gobierno de Trump mientras la frontera se cae a pedazos.

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