No Cesa la Violencia en México, Constatan las Amas de Casa

Lascas Económicas

*Los Precios se van a un Cielo sin Retorno

*Acrecentados Están Impuestos Locales

*Gasolina Sube, Pero no hay Gasolinazos

*Mientras, las Gaseras Elevan los Precios

*Y se Pondrá Peor, Advierten Economistas

Por Jaime Contreras Salcedo

La violencia en México no cesa. Todo el día, todos los días, las amas de casa constatan que frutas y verduras se van al cielo y normalmente no regresan. El propio Banco de México y el INEGI reconocen en sus indicadores que estos perecederos, junto con las carnes de cerdo, res, pollo y pescado cada vez se vuelven más inalcanzables a los bolsillos populares.

No cede la violencia en este nuestro país. Los impuestos locales se han acrecentado y también los recargos y actualizaciones. Y aunque nos cuentan que la corrupción se ha eliminado por decreto, junto con el neoliberalismo nos han dicho, hemos sabido y leído, que las mordidas están a la orden del día y que también han ajustado, al alza, sus pedimentos los guardianes del orden público. Es un eufemismo, como habrán de saber.

Y la violencia sigue creciendo. Las gasolinas no se corrigen y en todo el territorio nacional vemos como se disparan diario, literalmente, mientras las autoridades federales nos siguen vendiendo una historia increíble, según la cual no habrá gasolinazos en ¡seis años! Usted no les cree y nosotros tampoco.

Ni hablar de las gaseras que elevan el precio del gas LP a su libre albedrío, aunque en las pipas respectivas los empleados y choferes respectivos nos insistan que, ni hablar, es “una disposición de arriba” que ellos, humildemente, solo deben acatar so pena que se queden sin chamba. Y no vean lo fría que está la calle, argumentan con lógica impecable. Violencia supina.

Tan violenta como ver el disparo de las colegiaturas y los precios de los útiles escolares, tanto en el mes de las inscripciones como en el que está a punto de cerrar. Los padres de familia, nos comentan, aterrados, porque si en una escuela privada pagan, por ejemplo, 3 mil 800 pesos para meter a sus chamacos en segundo de primaria, más cinco mil de reinscripción  -como debe ser-, cuando en el curso anterior, 2018 pues, ambas tarifas eran menores en mil pesos cada una. Nomás no se vale.

Y la violencia prosigue irrefrenable. La ropa, tanto la escolar como la que no lo es, asciende cotidianamente. Ya no hablemos de la estudiantil o de los adultos, sino también de bebés y sus abuelos, donde el retiquetado está a todo lo que dan tanto en la tiendita de la esquina como en las departamentales y de autoservicio. Diríase que se pusieron de acuerdo los vendedores para hacerlo. Una trabajadora nos dijo que la lógica de su patrona es muy simple: “También debemos hacer negocio y vestir adecuadamente a la Cuarta Transformación, ¿no?”

Pero esto no hace que las acciones violentas se vean disminuidas. Los servicios de los profesionales se han incrementado desde que empezó el 2019 y no sabemos bien a bien qué fue primero, si la gallina o el huevo. Desde médicos, abogados, ingenieros y arquitectos, hasta notarios, profesores, enfermeras y hasta los humildes estudiantes que ponen al día a muchachos retrasados en la primaria, secundaria u lo que sea.

¿Más violencia quieren? La tendrán. Qué nos dicen de las actividades de mecánicos, laboratorios médicos, actuarios, distribuidores de café, floreros, dulceros y demás. Los expertos que miden los precios nos acotan que, si se pusiera sobre el papel un montón de productos y servicios que ahora no se consideran, la espiral inflacionaria andaría muy lejos de lo que la fachada nos muestra.

Violentos también los cobros aumentados de las comisiones bancarias, de las  casetas de peaje, de los impuestos traducidos en verificación, pasaportes, actas y demás, sin soslayar en forma alguna el transporte de carga y el público, en no pocas plazas de todo el país, bajo el argumento de que si la gasolina es poca, al niño, perdón, al camión le toca.

Y toda esta violencia no-tan-verbal viene a colación, amigos, por la sencilla razón de que, insistimos, cada mañana nos endilgan –entre otras cosas- que, ni hablar vamos requete bien y casi tocamos el paraíso con las acciones de gobierno en todos los campos, incluyendo el económico y los financieros. Nos han insistido que no habrá aumentos de precios ni de impuestos “en términos reales”, que eso de los gasolinazos es cosa del pasado y que en esta 4T no debemos quejarnos, pues si lo hacemos estamos en el peor de los mundos, o si no pregúntenle a algún historiador que conocemos.

Lo malo de la realidad es su terquedad. Unos economistas nos anticipan que los próximos meses no esperemos, bajo lo comentado, sino más violencia en todos los aspectos y niveles, porque si a esas vamos, plantean, tanto el descenso de las calificadoras, las presiones sobre las tasas de interés y el tipo de cambio, veremos más ajustes en el índice Nacional de Precios al Productor y al Consumidor, lo que se traducirá en mayor carestía, salvo que usted opine lo contrario.

Cuenta la jefa de gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum, que en todos los rubros en eso de gobernar la Ciudad de México se siente satisfecha, menos en el caso de la seguridad, donde la violencia sigue haciendo de las suyas en homicidios, secuestros, robos a casas habitación y a automóviles. Pero también los precios, le podríamos añadir. Y si se siguen moviendo en la dinámica en la que van –hablamos de los reales no de los que nos quiere vender el INEGI- no creemos que el populacho vaya a resistir mucho que digamos.

Y entonces sí que arderá Troya. ¿O usted cómo la ve?

Por lo pronto, estas Lascas Económicas andan llenas de violencia y molestia porque a muchas piedras del camino no les alcanza ni para lo más elemental y necesitarán unirse a otras piedras para encarar los problemas de mediano y largo plazo, pues tienen piedritas qué atender. Y ya le esperan en este mismo espacio, pero la semana entrante.Jacs95@hotmail.com.

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