Dos Bocas, ¡Va!… Me Canso…

Artículo Invitado

*Por Alto Pasan la Bandera Actual

*Desequilibrios Ante el Costo-Beneficio

*Pemex: ¿Aventura Para Hundirla más?

*Clara la Intención de Emular a Cárdenas

*Y Marcan una Línea de Estilo Echeverrista  

Por Alejandro Zapata Perogordo

Se dieron los primeros pasos de lo que seguramente será la obra distintiva del sexenio: la construcción de la refinería de Dos Bocas. Esta decisión va acompañada de una carga emocional que tiene que ver con la historia nacional: la nacionalización de la industria petrolera, el rescate de PEMEX y la riqueza del país.

En términos objetivos, se han presentado infinidad de cuestionamientos en relación a la inversión cuyos montos se calculan entre ocho y catorce mil millones de dólares; se pone en entredicho su rentabilidad y el largo plazo para su viabilidad financiera. Basta decir que no obstante de lo abrupto de la decisión, ya estaba firme y la instrucción es ejecutarla a la brevedad.

Así las cosas, Roció Nahle, en su calidad de Titular de la Secretaria de Energía, siguiendo las órdenes se ha dado a la tarea de llevar a cabo la encomienda iniciando el proceso de Licitación Restringida por Invitación, convocando a empresas transnacionales como Worley Parsons-Jacobs, Betchel, Technip, KBR y otras relevantes. Lo curioso del caso, es cuando salta a la vista que algunas de éstas llevan la pesada carga de escándalos de corrupción, pasando por alto que la actual administración tiene como principal bandera su combate.

Muchas interrogantes han surgido al respecto y, para ser francos no son nuevas, en otros gobiernos se plantearon la misma idea y terminaron descartándola, el costo-beneficio arrojaba resultados desequilibrados, los números nomás no dan, inclusive se llegó a mencionar la participación de la iniciativa privada sin encontrar eco.

La duda encarna sobre si realmente es rescatar a PEMEX o introducirlo a una aventura donde realmente dadas sus condiciones se hunda más. Lo único claro consiste en la intención de emular la histórica determinación del Presidente Cárdenas, aunque las circunstancias actuales completamente diferentes, son susceptibles de producir un efecto similar en la opinión pública.

Más aún, pareciera marcar una línea de estilo echeverrista: estatista, con tendencia a imponer un modelo económico cerrado, con fuertes dosis de nacionalismo y en contra del capitalismo salvaje globalizador, con terreno fértil para el discurso político y el riesgo de inhibir las necesarias inversiones que impactan en el empleo, el crecimiento y el desarrollo.

El proyecto en sí tiene su grado de dificultad visto en términos objetivos, pues desde la óptica política en corto plazo es rentable. Dejaron de lado diversas variables como la reactivación de las refinerías existentes, particularmente la de Tula, que cuenta con reservas territoriales y proyecto ejecutivo para ampliar sus capacidades.

Por otra parte, los tiempos como factor sustancial del proyecto, establecido en un lapso de tres años para tenerla lista, de antemano se sabe su incumplimiento. Es obvio el juego de los tiempos, marcar un plazo mayor a los ojos de la opinión pública despertaría suspicacias, estamos acostumbrados a los logros sexenales.

Despertamos con las mañaneras de Juárez a Cárdenas, de Cárdenas a Echeverría y de Echeverría a López Obrador, seguramente en esa longevidad se va a atravesar don Porfirio.

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