
NIDIA MARIN
El programa de desastres naturales de México “está en la chilla”, (como dicen en los pueblos) lo cual resulta preocupante al tener como ejemplos casos tan severos como el terremoto que asoló Tailandia y Birmania donde carecen de recursos no sólo para la reconstrucción, sino para levantar los escombros causados por la destrucción.
Y más vale que en México en el actual gobierno se preparen para lo que se avecine en la temporada de huracanes, la cual iniciará en el Atlántico el 1 de junio y finalizará el 30 de noviembre de 2025, mientras que en el Pacífico el periodo será a mediados del mes próximo, es decir del 15 de mayo al 30 de noviembre.
Ello, más allá del eterno periodo de temblores que hemos estado padeciendo, el último de los cuales sucedió el 31 de marzo en el sur de Pinotepa Nacional, Oaxaca.
Sí, porque a últimas fechas, en tres días, por ejemplo, en el noreste de la República Mexicana ocurrieron 34 sismos.
En México anualmente hay muchos que lo afectan. Entre los más fuertes del sexenio pasado estuvo el ocurrido el 19 de septiembre de 2022, de magnitud 6.1 con epicentro en Coalcomán, Michoacán, donde las afectaciones fueron en viviendas tanto en la ciudad como en Apatzingán y daños en la Presidencia Municipal de Chinicuila y en el templo del lugar.
Ante el panorama anual que tiene México la pregunta es ¿de dónde van a sacar el dinero para enfrentar las consecuencias de los desastres si el Fonden ya sólo existe como programa, pero carece de recursos económicos?
Ello, porque desde 2021 el Fondo de Desastres Naturales fue eliminado por Andrés Manuel López Obrador, presuntamente “para combatir la corrupción”, cuando la verdad fue que ese dinero se utilizó para la construcción del costosísimo y todavía inútil Tren Maya.
Hoy, se supone que hay más de 18 mil millones de pesos para atención de los desastres naturales, aunque el programa en la materia está sujeto a la transferencia directa de recursos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
ENTRE SISMOS Y
HURACANES
Esto sucede en un país con una severa problemática de desastres no sólo causados por los sismos, sino también por los huracanes, fundamentalmente.
En el sexenio pasado, por ejemplo, se registraron 14 grandes sismos en diversos puntos de la República, además de los huracanes que asolaron al país.
Respecto de los primeros, hay que recordar que nos afectan las cinco placas tectónicas que están en México: Placa Norteamericana, Placa de Cocos, Placa de Rivera, Placa del Pacífico y Placa del Caribe.
En cuanto a los huracanes, hay ejemplos, como lo sucedido en 2021 en Jalisco, cuando el paso de “Olaf” dejó sin electricidad a 191.000 personas y daños por 200 millones de pesos. También en ese año, el ciclón “Rick” causó, en otras partes de la República, un muerto y 10 millones de pesos en daños.
No hay que olvidar las inundaciones en Chiapas, Tabasco y Veracruz en el 2020 o las de Chalco (todavía en problemas) en 2024.
¿Y qué decir de las sucedidas en el 2019 junto con deslizamientos de tierras en el Sureste por el huracán “Lorena” y en la Península de Baja California por otro meteoro? O también el terrible “Ivo” (en 2019) que asoló a cinco estados del país, entre los cuales estuvieron Sinaloa y Baja California Sur.
Otro más fue “Nora”, en 2021, huracán que afectó desde Nayarit hasta Sonora, además de Cabo San Lucas y La Paz.
El peor fue el ocurrido el 24 de octubre de 2023, llamado “Otis” de categoría 5, (considerada máxima en la escala Saffir Simpson), huracán que tocó tierra y arrasó Acapulco. No habían avanzado mucho en las reparaciones, cuando un año después, en 2024, “John”, volvió a ensañarse severamente con el puerto.
En aquellos sitios propensos, ojalá y tomen precauciones como son: conocer los riesgos de estos peligrosos fenómenos, ubicar su zona de desalojo, recopilar suministros para desastres, prepararse económicamente, verificar su cobertura de seguro, fortalecer su vivienda, verificar que sus vecinos estén bien y realizar un plan para las emergencias.
Sí, los sismos y los huracanes son nuestro Coco, aunque en México el catálogo de desastres es extenso y… prolífico.
Y va la letra de la canción de Annette Moreno, “Desastres”:
“Oh ten compasión de aquí / De este planeta que lo llevo en mí/ Sé que hay veces que estoy/ Ignorando todo es porque me frustré
“Quiero que entiendan su valor / Y que el pasado solo fue el crisol / Para tener la conexión / Con el universo como embajador”.