
Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Antónimo de caliente, tiene seis definiciones y la más sobresaliente es “gélido”.
Está más allá de frío.
A colación la palabra, porque desde hace buen tiempo, antes del cambio de gobierno, no se ha sabido que la Unidad de Investigación Financiera de Hacienda haya congelado alguna cuenta en la que los criminales lavan el dinero. Tampoco la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), con facultades en materia de autorización, regulación, supervisión y sanción sobre los diversos sectores y entidades que integran el sistema financiero en México, ha dado información sobre el particular.
Eso sí, todos los días nos enteramos de que el plan de seguridad del nuevo gobierno federal, realiza decomisos de millones de pastillas sintéticas, de Fentanilo, toneladas de cocaína, millones de litros de diésel y gasolina -huachicol-, decenas de laboratorios clandestinos en donde se producen drogas y millares de detenciones de presuntos criminales -la ley exige llamarlos así aunque sean criminales mochaorejas y descuartizadores profesionales, además de pozoleros-, sin que las cabezas de los cárteles sean “objetivos prioritarios” del secretario de Seguridad Pública Ciudadana.
De acuerdo con informes de la Secretaría de Marina, en los decomisos de cocaína se han “asestado severos golpes” a los narcotraficantes, toda vez que se tiene estimado en más de 40 mil millones -no se aclara si de dólares o pesos- y se han destruido plantíos de marihuana.
La guerra entre chapitos y mayitos, que parece buscar romper el récord de duración impuesto a causa de la invasión rusa a Ucrania, ha generado la oportunidad a la autoridad que, según el responsable de la estrategia, de obtener información a través de los trabajos de inteligencia y lograr decomisos y detenciones de importancia.
Hasta ahora, Omar García Harfuch no ha dicho esta boca es mía en cuanto a las cuentas calientes que mantienen los criminales en el sistema financiero nacional. Los bancos tienen la obligación legal de informar al Sistema de Administración Tributaria, el temido SAT, de cualquier depósito de 15 mil pesos en efectivo que se realice en cualquier cuenta de personas honradas. La medida impide que haya otros depósitos en el mismo mes.
Ah, pero los millones, cientos, que manejan las cuentas calientes del crimen y el narco, no parecen llamar la atención de la UIF y tampoco de la CNBV.
Datos que revelan pereza en buscar el dinero, precisan que no es necesaria la orden de un juez para conocer a quienes pertenecen las cuentas supermillonarias que no sean aquellas de los poderosos hombres de negocios que, aunque no paguen los impuestos de sus operaciones, merecen el privilegio de la duda respecto de la procedencia de sus recursos.
Seguir el dinero es dar con el dueño, se ha vuelto una frase que resume en palabras, cómo descubrir a los criminales.
¿Hay alguna razón jurídica o política para no obtener órdenes, si fuere necesario, de jueces competentes y revisar las cuentas calientes?
Los responsables de las instancias de investigación y que cuentan con las herramientas suficientes para conocer las operaciones del sistema financiero, tendrán sus razones para no ventilar los activos económicos de quienes pudieran representar a los criminales que obtienen recursos en efectivo y que tienen una sola misión: lavar el dinero.
Cuentas calientes y se desconoce si hay algunas en estado gélido.
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