Sarpullido en la Clase Política Ante Futuros Embajadores y Funcionarios

Tema Principal

*Han Pasado Días, Semanas y Meses y no Llega la Llamada Telefónica

*Hay Temor de que Ocurra lo Mismo que con Arturo Herrera

*El “Siempre no” Solamente Conllevaría Burlas y un Gran Coraje

*Las Joyas de la Corona en el Extranjero las Ostentan Neófitos

*“El Prometer no Empobrece” Dice el Dicho que hoy se Aplica

Por Gerardo Lavalle

Todo comenzó cuando Arturo Herrera recibió la “buena nueva”: Serás el próximo gobernador del Banco de México.

Después vendrían las ofertas a los opositores. Quirino Ordaz fue sorprendido con la invitación a formar parte del gabinete presidencial. Le faltaba un mes para terminar su mandato como gobernador de Sinaloa y la asunción de Rubén Rocha, senador con licencia y de Morena, adelantó la víspera. El presidente dijo en público: lo voy a invitar a mi gabinete.

Más tarde, Antonio Echevarría, gobernador saliente de Nayarit, tendría trato presidencial preferente. Será parte del equipo gobernante a nivel federal.

Días después, antes de terminar su mini mandato, Jaime Bonilla Valdés pareció concretar su sueño dorado al escuchar de su amigo personal que sería designado Cónsul General en San Diego.

Carlos Joaquín González, mandatario de Quintana Roo, escuchó el canto de la sirena -convertida en ganso- y escuchó que sería otro de los invitados.

A Ordaz le emocionó saber que sería “el próximo gobernador en España”, nación con la que las relaciones políticas, diplomáticas y comerciales de México no están en el mejor nivel.

Echavarría no supo a dónde iría.

Joaquín comentó que efectivamente el presidente lo había invitado a formar parte del Gobierno federal. Esperaría a saber qué puesto le ofrecería y antes daría una respuesta.

Todos, sin embargo, han visto pasar los meses, las semanas y los días en espera de la llamada telefónica que les confirme su incorporación en la administración del gobierno federal.

Las ofertas presidenciales generaron sarpullido en la clase política. Ordaz fue reconvenido por su partido, el PRI, que le prohibió aceptar cualquier encargo en el gobierno federal. El ahora exgobernador no puso atención.

En el PAN, sin entrar en el reclamo, se le dijo a Echevarría que sería una decisión personal. Como candidato al gobierno de Nayarit, fue postulado por la alianza “Juntos por Ti” compuesta por el Partido Acción Nacional, el Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y el Partido de la Revolución Socialista de Nayarit. Ninguno de los dirigentes se pronunció en contra o a favor de la invitación.

Joaquín llegó al gobierno por la alianza PAN-PRD y tampoco se conoce que sus dirigentes se hayan incomodado por la invitación.

EL ILUSIONADO QUE SE DESILUSIONÓ

Durante su acostumbrado monólogo matutino, el 9 de junio el presidente de la República anunció que propondría a Arturo Herrera para que el Senado de la República lo aprobara a fin de convertirse en el nuevo gobernador del Banco de México, cuyo actual titular hasta el 31 de diciembre, Alejandro Díaz de León, no sería ratificado en el cargo.

Los mercados financieros reaccionaron positivamente ante la noticia. Para ser gobernador del Banco Central, el Senado tiene la facultad exclusiva de ratificarlo mediante votación de mayoría simple. Morena cuenta con el número de congresistas suficientes para avalar el nombramiento. Su ratificación se daba por hecho.

Sin embargo, desde agosto, según informó el jefe político de Morena en la Cámara Alta, el presidente retiró la propuesta.

Pero siempre no. Herrera no sabía que se quedaría sin la orilla de la playa después de nadar durante cinco meses con el rumbo definido. Nadie sabe qué llevó al presidente a cambiar de parecer y proponer, de última hora a la Subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda, Victoria Rodríguez Ceja. Aunque hubo tormenta de críticas por no reunir los requisitos señalados en la Ley Orgánica de Banxico, Ricardo Monreal cabildeó lo suficiente para satisfacer la propuesta presidencial.

Herrera informó en su cuenta de Twitter que “el presidente me informó la semana pasada que retiraría mi nombre de la propuesta”.

Días después de abandonar el barco que lo llevaría a 5 de Mayo y Eje Central y sin nada oficial para desempeñarse en alguna otra actividad, el presidente le encendió una vela al final del túnel: podría invitarlo a colaborar en el Gobierno… podría, pero tendría que esperar por razones obvias.

De acuerdo con la legislación propuesta y aprobada por la LXIV Legislatura, ningún servidor público que deje de serlo podrá trabajar en áreas similares a las que cubrió en el Gobierno, en el sector privado durante 10 años.

Arturo Herrera no sabe hacer otra cosa que no sea ser funcionario público o docente en alguna universidad neoliberal.

LOS QUE ESPERAN DESESPERAN

En Culiacán se cuenta que Quirino Ordaz Coppel ha reunido a sus amigos en diversas ocasiones con la finalidad de despedirse.

Está confiado en que la promesa presidencial se cumplirá y será el próximo embajador en España, habitará en la residencia de México ubicada en María de Molina y despachará en le embajada situada enfrente del estadio Santiago Bernabéu.

Sin embargo, a diferencia de los cónsules, los embajadores deben ser ratificados por el Senado de la República y hasta ahora no hay en la agenda el tema de aprobar a nuevos gobernadores.

Incluso, una fuente de la cámara alta confirmó a Misión Política que de no abordarse el tema antes del miércoles 15, es decir mañana, por la clausura del primer periodo ordinario de la LXV Legislatura, será hasta el próximo febrero cuando se analice el nombramiento. Por supuesto, puede convocarse a un extraordinario para saldar la cuenta.

Ordaz Coppel no tiene ninguna experiencia en materia de relaciones exteriores y diplomacia. Su carrera ha estado enfocada a la promoción turística, al manejo de finanzas públicas y por una sola ocasión fue diputado federal. No concluyó su trienio porque fue postulado al gobierno de Sinaloa en 2018.

Si bien es cierto que en la actual administración se ha nombrado a cuando menos una decena de exfuncionarios públicos como embajadores ante los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Italia, entre otros, las joyas de la corona de la diplomacia mexicana están en manos de personas ajenas al servicio exterior.

No es novedad entones, que el presidente López haya pensado en Ordaz Coppel para representar a México ante el Reino de España.

Antonio Echevarría agota la paciencia. Sin saber qué puesto le ofrecerá el Jefe del Ejecutivo federal y que no será de primer nivel, espera la llamada.

En la demora de su nombramiento, el exgobernador nayarita no desarrolla mayor trabajo que el de estar al frente de los negocios de su padre, de donde salió para hacer política, como la hizo su progenitor quien fue el primer mandatario de oposición en la entidad.

A su vez, aunque es cercano al presidente -se dice que además de amigo es compadre-, Jaime Bonilla Valdez tampoco ha recibido la confirmación de que será uno de los 50 cónsules que México tiene asignados en Estados Unidos.

Sin embargo, su caso es diferente de los otros por, justamente, la amistad que mantiene con el Jefe del Ejecutivo federal.

En cuanto a Carlos Joaquín González, su caso se torna complicado. Las respuestas que ha dado cuando se le pregunta si aceptará la invitación, muestran poca emoción por dejar el paraíso terrenal con aguas claras, para llegar a la Ciudad de México, aunque, la posibilidad de incorporarse a la Secretaría de Turismo que sentará su base en Chetumal no se descarta. El titular de la dependencia, Miguel Torruco Marqués seguiría en su cargo, pero no estaría permanentemente en la capital de Quintana Roo.

LOS INVITADOS, DE LA OPOSICÓN

Con excepción de Bonilla Valdez, militante de Morena, los otros invitados a la fiesta de la 4t, personal y nada más del presidente López, pertenecen a las oposiciones.

Provienen del PRI, del PAN y del PRD.

Las invitaciones para integrase al Gabinete presidencial no solamente provocaron críticas de las mismas oposiciones sino de los analistas que estiman una estrategia para “desmoralizarlas” y mostrar a los ciudadanos que no son confiables, que abandonan principios y convicciones y se suman al proyecto político del presidente de la República.

Han pasado dos meses desde que se hizo la primera invitación y nadie ha recibido la confirmación para asistir al festejo.

El que tenía el paso libre, Arturo Herrera, perdió el rumbo.

Y aunque todavía son gobernadores y dejarán de serlo el próximo año, ya se habla de otros dos personajes que podrían ser invitados: Alejandro Murat Hinojosa, de Oaxaca y Omar Fayad Meneses, de Hidalgo.

Como dice el dicho: “El prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila”.

Parecería que el presidente los invitó a tomar atole… con el dedo y acompañado de tamales de chipilín.

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