Colaboración Entusiasta de la Pandemia en la Injusticia Social

Los Dados de Dios

*Una Realidad Aquello de “Polvo Eres y en Polvo te Convertirás”

*Las Cuarentenas Hacen Proliferar las Plataformas Digitales

*Estas han Penetrado en Sectores de la Economía y la Sociedad

*OIT: Necesario Crear 600 Millones Nuevos Empleos de Aquí a 2030

Por Nidia Marín

Convertida en realidad por obra del coronavirus está masivamente aquella frase que la Iglesia Católica pronuncia el Miércoles de Ceniza, al inicio de la Cuaresma: “polvo eres y en polvo te convertirás”.

Ocurrió en todo 2020 y sigue ocurriendo en el 2021, con patrones, empleados y desempleados cuando iniciaron ya los cuarenta días para que arribe la Semana Santa, en medio de dolor y tristeza por todos los seres queridos que nos dejaron en este valle de lágrimas, y por lo que nos está ocurriendo ahora sí a los “pobres mortales”.

Cuando faltan cinco días para cumplir el año en México de esta zozobra que no cesa, que no se ve que amaine y mucho menos se observa su final, hay otras celebraciones. Por ejemplo, la ocurrida el 20 de febrero el Día del Gato (allá por la Secretaría de Salud anduvieron de fiesta), pero también en esa fecha fue el Día Mundial de la Justicia Social que en 2021 tenía como fondo, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, hacer un llamado a la economía digital, porque la misma está transformando el panorama laboral.

Hace notar la ONU que, durante la última década la expansión de la conectividad de banda ancha, la nube informática y los datos han llevado a la proliferación de plataformas digitales, que han penetrado en varios sectores de la economía y la sociedad.

“Desde principios de 2020, las consecuencias de la pandemia por COVID-19 han propiciado acuerdos de trabajo a distancia y han permitido que la actividad de muchas empresas pueda seguir adelante, reforzando aún más el crecimiento y el impacto de la economía digital”, dice.

Además, señala: La crisis también ha puesto al descubierto y exacerbado la creciente brecha digital entre los países desarrollados y los países en desarrollo, y adentro de las propias naciones; en particular, en lo que respecta a la disponibilidad, asequibilidad y el uso de la información, las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y el acceso a Internet, lo que ha agravado las desigualdades existentes.

Especifica que las consecuencias de la pandemia por Covid-19 están exponiendo los riesgos y las desigualdades de los trabajadores que laboran en plataformas basadas en la ubicación.

Resalta: “Las empresas tradicionales, por su parte, se enfrentan a la competencia desleal de las plataformas ya que muchas, por su carácter novedoso, no están sujetas a regulaciones en cuanto a la fiscalidad, otras obligaciones o a la gestión de la mano de obra. Otro de los problemas con los que se encuentran es la necesidad de fondos para financiarse y poder adaptarse continuamente a las transformaciones del mundo digital, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas, y la inadecuada disponibilidad de infraestructuras digitales fiables en el Sur global”.

El organismo internacional también hace notar que muchos países han establecido regulaciones que empiezan a abordar algunas de las cuestiones relacionadas con las condiciones de trabajo en plataformas laborales digitales. “Sin embargo, es necesario un diálogo y una coordinación internacional en materia de políticas, ya que estas plataformas funcionan en múltiples jurisdicciones. La promoción del diálogo y la coordinación nacional, regional e internacional de las distintas partes interesadas es también fundamental para garantizar una seguridad en las regulaciones y que se apliquen normas laborales universales, dada la diversidad de respuestas de los países y las empresas de plataformas”, precisa.

En esta ocasión, la celebración de ese día promovió los esfuerzos de la comunidad internacional por buscar soluciones para lograr el desarrollo sostenible, erradicar la pobreza; promover el pleno empleo y el trabajo decente, la protección social universal, la igualdad entre los géneros y el acceso al bienestar social y la justicia para todos.

Este año, la Organización Internacional del Trabajo, principal impulsora de la repartición justa y equitativa de los bienes y servicios, cumple 102 años de haber sido creada en 1919 como parte del Tratado de Versalles que terminó con la Primera Guerra Mundial, y reflejó la convicción de que la justicia social es esencial para alcanzar una paz universal y permanente.

La OIT hace notar que entonces había un verdadero reconocimiento a la importancia de la justicia social para el logro de la paz, en contraste con un pasado de explotación de los trabajadores en los países industrializados de ese momento.

Recuerda, además, que había también una comprensión cada vez mayor de la interdependencia económica del mundo y de la necesidad de cooperación para obtener igualdad en las condiciones de trabajo en los países que competían por mercados.

Hoy, es verdad, la pandemia colabora entusiastamente en la crisis laboral en el mundo, por lo cual la OIT advierte que es necesario crear 600 millones de nuevos empleos de aquí a 2030, solo para mantener el ritmo de crecimiento de la población en edad de trabajar.

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