¿No sabía?… Sí desde el 1° de Octubre

Por Jesús Michel Narváez

Dos puntos que vale la pena tratar de esclarecer:

1.- El presidente López declaró el 16 que desde hacía 15 días –es decir, el primero de octubre- la embajadora de México en Estados Unidos, Marta Bárcena, le informó “…que se hablaba de una investigación que se estaba llevando a cabo e involucraba al general [Salvador] Cienfuegos [Zepeda], pero en ese entonces no había nada oficial”.

2.- Pidió no juzgar al Ejército por las presuntas acciones criminales presuntamente cometidas por el general Cienfuegos.

A la primera exposición se le debe preguntar al Ciudadano presidente, al canciller y a la embajadora, cuál fue la razón para no actuar en consecuencia y evitar que el militar de más alto rango en la institución –el de 4 estrellas- fuera aprehendido en Los Ángeles; porque John Ackerman, esposo de la secretaria de la Función Pública declaró que la detención era obra de la 4t.

Si Estados Unidos se va por la libre en una acción que todo mundo relaciona con la búsqueda de Donald Trump por reelegirse, se podría suponer que el teléfono rojo –si es que todavía existe- entre la Casa Blanca y Palacio Nacional o se encuentra muerto o en terapia intensiva y no comunica nada. O bien, que desde aquí, atendiendo la información del señor Ackerman se “puso” al militar para que fuera detenido y le permitiera al Presidente sacudir a las fuerzas armadas con una posible interpretación: eso les pasa a los que no están conmigo.

Para el segundo planteamiento se tiene una respuesta demoledora:

El presidente fue el primero en juzgar a la Institución al señalar que se daría de baja y se aplicará todo el peso de la ley a todos aquellos militares cercanos al general Cienfuegos. La acción fue ordenada el mismo 16 de octubre.

Ciertamente no por una manzana podrida aunque tenga cáscara verde olivo, no todas las demás son incomibles. Sin embargo, hablar antes de ordenar los pensamientos y no entender que el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas tiene como obligación primigenia ante sus subordinados, respetarlos para que lo respeten.

Ante la ola de críticas no solamente en México sino en diversos países del mundo por la falta de respaldo a un importante militar –en cualquier nación democrática e incluso la totalitaria- el Estado de que se tratare saldría en defensa de su connacional y pondría en evidencia que Estados Unidos actúa como el policía del universo. Aquí se calló y se condenó a priori al general Cienfuegos. Porque aún no es juzgado. Aún no es procesado. Aún no es sentenciado. Y fue capturado por “informes” de testigos protegidos, es decir, criminales confesos. Lo mismo pasa con Genaro García Luna. Pero para el presidente la culpa está a la vista.

O cómo entender su expresión: las detenciones en Estados Unidos de Genaro García Luna si el General Salvador Cienfuegos es una muestra de la descomposición que se vivió durante los gobiernos neoliberales.

Si el presidente pide no juzgar a la Institución Militar tiene que ser el primero en defenderla y señalar que la descomposición llegó lo mismo que a la Secretaría de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón.

Un Jefe Supremo de la Milicia está obligado no solamente a defender a las tropas sino a los oficiales que están al frente de ellas.

El presidente López se mete en agujeros oscuros de los cuales no sabe cómo salir. Y deja que empleados menores contribuyan a generar duda sobre todo con esa afirmación de que la captura de Cienfuegos es un triunfo de la 4t.

E-mail: jesusmichel11@hotmail.com, Twitter: @jesusmichelMx, Facebook: Jesus Michel y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por ABC-Radio en el 760 de AM.

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