Valen la Pena las Críticas Amnésicas

Las Revueltas de Silvestre

*Díaz Serrano, “La Quina”, “el Hermano Incómodo” y Gordillo

*Fox y Calderón no Colocaron Tras las Rejas a Nadie

*El Nacimiento del PRIAN y la Posterior Debacle

*Rosario no es la Imagen de Teresa de Calcuta ni de Gandhi

Por Silvestre Villegas Revueltas

Cuando los gobiernos priistas de Miguel de la Madrid, Salinas, Zedillo y Peña Nieto tomaron las riendas de sus respectivos gobiernos, durante el primer año y en sus respectivos mandatos, los cuatro regímenes encarcelaron a funcionarios y personajes político-sindicales como Díaz Serrano, “La Quina”, “el hermano incómodo del presidente Carlos” y más recientemente la entonces lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo. Debemos subrayar y reiterar que durante las moralinas administraciones del PAN, esto es, de los presidentes Fox y Calderón, ambos regímenes se caracterizaron por no haber encerrado a ningún pez gordo del tan criticado “régimen autoritario” del PRI; por el contrario, en su primer año de gobierno Vicente le dio oxígeno, vitaminas y cafeína a un moribundo priismo. Peor, en su ojeriza contra el PRD de entonces y su candidato López Obrador, el gobierno de Felipe, que se decía panista de cepa, prefirió aliarse con los más oscuro del PRI involucionando, porque no puede ser en sentido opuesto, a una política de gobierno que se le llamó y así fue conocida, el PRIAN. Dicha realidad fortaleció a los tricolores que se hicieron de la presidencia prometiendo un nuevo PRI que resultó más ladrón, más ineficiente en la gestión pública que los otros gobiernos de la postrevolución; quizá al de Peña se le puede comparar con el nefasto gobierno de José López Portillo y la debacle en la que dejó al país: tiempo inicial de la violenta operación de los carteles de la droga en la república mexicana.

Cuando sucedieron aquellas detenciones entre los años de 1983 a 1995 y posteriormente en el 2013, nadie criticó el uso de fuerza presidencial y el marco de acción de la justicia a propósito; el pueblo y la comentocracia, especialmente ésta última no se rasgó las vestiduras cuando encerraron a Raúl Salinas, y me acuerdo del sentimiento generalizado de aprobación cuando detuvieron a “La Maestra”, pero hoy como están las cosas, sobre todo en la comentocracia y en los maltrechos edificios de los partidos, señalan a Rosario Robles como víctima del Peje, como si dicha funcionaria “chaquetera” hubiera sido la viva imagen de la Madre Teresa de Calcuta o de Gandhi. Dado el nivel de enfrentamiento y miopía pudiera suceder que conductores de televisión como Ciro Gómez, la otrora taimada Adriana Pérez Cañedo o Pascal Beltrán pusieran el grito en el cielo frente a la detención de personajes como Romero Deschamps, el intocable exsecretario Ruiz Esparza o el exdirector de PEMEX Lozoya Austin. Ayer se aplaudía un arresto como el ocurrido contra Durazo Moreno, pero hoy ponerle encima la mano a una pléyade de corruptos es materia de todo tipo de críticas y señalamientos. Es la revancha y el resentimiento de toda una clase política/empresarial/académica que, por primera vez en una generación, finalmente perdió el timón del manejo que se ejerce en el país desde la presidencia en México; para ellos, López Obrador es tan culpable del sargazo en el caribe mexicano, que el combate al robo de combustibles haya provocado una crisis de abastecimiento de hidrocarburos, importante, momentánea y que ya fue solucionada, aunque el huachicoleo siga existiendo.

¿Se nos ha olvidado de dónde venimos? ¿Somos un pueblo y tenemos una clase política amnésica? O más bien los mexicanos y sus dirigentes somos de corta memoria, ello por costumbre o inducida a través de medios muy eficaces. Desde que comencé a tener conciencia de los asuntos políticos en México, me acuerdo que, en discursos, bardas y cerros pintados, alocuciones presidenciales y propaganda gubernamental, fueran unos u otros gobiernos, siempre se señaló el fenómeno de la corrupción como un mal que debía combatirse. Dichos señalamientos, la más de las veces, eran un discurso sin consecuencias importantes; por ello, que el gobierno de la 4T insista en una cruzada contra la corrupción sigue siendo hasta el 2019 una asignatura pendiente. El gobierno de López ha producido señales contradictorias porque a la vez que se siguen demandas judiciales contra personajes muy señalados, por otro lado, continúan tolerándose a otros. Más grave, continúan existiendo contratos gubernamentales de una opacidad semejante a la de otros tiempos oscuros; desviados de lo que realmente beneficia a la ciudadanía. Por ejemplo, las autoridades de la Ciudad de México compraron muchísimas patrullas; bien, pero, por qué no utilizó esa cantidad millonaria presupuestal para darle un genuino mantenimiento al sistema Metro, mayor número de convoyes que le harían la vida más fácil a millones de ciudadanos que todos los días se desesperan porque hay pocas unidades, la frecuencia es menor y las aglomeraciones son mayores.

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