Los Periodistas, Como los Soldados, Mueren con el Arma en la Mano

Tema Principal

*Ensangrentadas También, su Libreta y su Celular

*2019: Primer Sitio de Asesinados, los de la Radio

*¿Quién Festejará Este Macabro Siete de Junio?

*“Prensa Fifí”, “Fantoches” y “el Hampa del Periodismo”

*Cuándo, Dónde y por qué Marcha mal un Gobierno

Por Nidia Marín

En México la sangre del mensajero empapa redacciones, micrófonos, cámaras fotográficas, de televisión y portales de la web.

¡Hay mucho por qué indignarse este siete de junio! Sí, el Dia de la Libertad de Expresión en nuestro país, establecido por el Presidente Miguel Alemán hace 68 años (en 1951), porque la libre manifestación de las ideas está consagrada en nuestra Carta Magna en los artículos sexto y séptimo, se celebra (¿de verdad?) el próximo viernes.

Los “animales periodísticos” son como los “animales políticos” y los soldados, jamás dejan su arma: la pluma, la máquina de escribir, la computadora, la red, los micrófonos, las cámaras y, en lo general se mueren en la raya, por lo regular de viejos, aunque en México hoy es muy común que los maten a balazos, pero ensangrentadas y en la mano quedan su libreta, celular o tablet.

En los 19 años que lleva este siglo XXI, en México más de 200 hombres y mujeres periodistas fueron muertos violentamente, aproximadamente 126 en el ejercicio de la profesión (hasta ahora, principios de junio), con lo cual en tan solo 19 años casi rebasaron a los ocurridos en todo el siglo XX, en el cual sumaron 127 entre los que estaban Belisario Domínguez (7 de octubre de 1913) y Manuel Buendía Tellezgirón (30 de mayo de 1984) así como varias mujeres.

Pero en el Siglo XIX, por lo menos fueron 9 varones… que se sepa, porque de siempre el poder del crimen, el político y el económico han estado presentes en el ejercicio de la violencia contra el mensajero.

Como dijera Claudio Linati, italiano (quien introdujo la primera prensa litográfica en México y fue autor de la primera historieta política mexicana “La Tiranía”), quizás en palabras para aquellos tiempos, pero también para los siglos por venir, como el actual:

“Así como no hay nada más eficaz, no hay nada más peligroso que la concentración de poder en un solo individuo. El hombre es siempre hombre… y la ambición le acompaña hasta el sepulcro. ¿Quién pues, sin desconocer la teoría del corazón humano, puede asegurar que un jefe revestido de un poder ilimitado no abuse de él para erigirse en árbitro del destino de sus semejantes?” (Margo Glantz, “El Periodismo del Siglo XIX en México”, Revista de la Universidad de México).

Hoy, el primer sitio de asesinados en 2019 lo tienen los conductores de radio, seguido de la prensa escrita:

2019- Enero, Rafael Murua, director de Radio Kashana, radio comunitaria en Baja California Sur.

2019- Febrero, Jesús Eugenio Ramos Rodríguez, locutor de un programa de noticias en la estación Oye 99.9 en el Estado de Tabasco.

2019- Marzo, Santiago Barroso Alfaro, “San Luís Hoy”, 99.1 FM, director del Portal de Noticias Red 653 y colaborador del semanario “Contraseña”, en San Luís Río Colorado, Sonora.

2019 Marzo, Omar Iván Camacho, periodista deportivo de radio, en Salvador Alvarado, Sinaloa.

2019- Mayo, Telésforo Santiago Enríquez, de la radio comunitaria El Cafetal, en Oaxaca, en una emboscada en su contra.

2019 Mayo, en Playa del Carmen, Quintana Roo, Francisco Romero, “El ñaca ñaca”, ex colaborador del periódico “El Quintana Roo Hoy”, reportero de crónica roja en el portal “Playa News”.

DE “PRENSA FIFÍ” A “EL HAMPA DEL PERIODISMO”

Francisco Romero.

Y a todo el presente clima de criminalidad contribuyen las expresiones que desde el máximo poder de la nación se hacen en contra los representantes de la prensa y las agresiones de los “bots” en las redes sociales. Se embiste al mensajero y se aplaude al lamebotas.

El primer epíteto fue “prensa fifí” y de éste pasó a “fantoches”, “sabelotodo”, “hipócritas”, “conservadores”, “prensa chayotera”, “doble cara” y, el más reciente cargado de ira y de desprecio: “el hampa del periodismo”. De ahí que haya la sospecha de que pronto se ordenará al Congreso de la Unión modificar o derogar los artículos sexto y séptimo constitucionales.

Reporteros sin Fronteras ha señalado (2015) que “cuando un jefe de Estado en ejercicio de sus funciones se permite lanzar invectivas contra los representantes de los medios de comunicación, que sólo hacen su trabajo informativo, se sobrepasa un límite”. Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras (RSF), lo dijo a propósito de un reporte especial sobre este tema, bajo el título “Esos dirigentes que insultan a los periodistas”.

Sobre el caso específico de América Latina, el reporte da cuenta de la tendencia que tienen algunos mandatarios de “apuntar con el dedo a los medios de comunicación y pisotear al periodismo durante las intervenciones públicas”.

Para RSF esta tendencia es altamente preocupante no sólo por el debilitamiento que genera en el derecho a la libertad de expresión sino porque puede ser interpretada como “carta blanca” para agredir a los periodistas.

En su momento se denunció a los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Nicolás Maduro y de Honduras, Juan Orlando Hernández. Después llegaría Donald Trump, de Estados Unidos; Jair Bolsonaro, de Brasil y desde hace seis meses, Andrés Manuel López Obrador, de México, de acuerdo a dicha organización internacional.

LAS ATERRADORAS CIFRAS DE MUERTOS

Jesús Eugenio Ramos Ramírez.

Las cifras de los tres últimos sexenios aterran.

En el gobierno de Vicente Fox asesinaron a 30 periodistas.

A su vez, en el mandato de Felipe Calderón fueron 48 homicidios, en 15 entidades de la República Mexicana: Veracruz, 9; Chihuahua, 9; Guerrero, 6; Tamaulipas, 4; Durango, Michoacán, Oaxaca con 3 cada uno; Estado de México, Sinaloa y Nuevo León, 2 cada uno; Coahuila, Distrito Federal, Quintana Roo, Sonora y Tabasco, uno en cada entidad.

En la administración de Enrique Peña Nieto sumaron 47.

En el actual son 7, el primero ocurrió el día de la toma de posesión del nuevo presidente de México: Diciembre (1- 2018) Jesús Alejandro Márquez Jiménez, fundador del diario digital “Orión Informativo” y excolaborador del diario local Crítica Nacional Noticias, en el estado de Nayarit. Más los seis de este año y … los que se acumulen.

Y muy grave es que al lado de los epítetos pulula toda una pléyade de detractores de los periodistas, que gracias al impulso presidencial podrían pasar de los dichos a los hechos, es más, ya lo hicieron, porque no hay quien  defienda al mensajero, pero sí quien lo denigre, lo que augura un futuro de mayor impunidad.

Se creía que los años 60’s y 70’s eran los peores que había vivido el periodismo. No. Son los actuales, donde la profesión se ejerce bajo amenaza.

En ese contexto, México está considerado como el país más letal para los periodistas, sin contar zonas de guerra. Es una de las cinco naciones más peligrosos del mundo para ejercer la profesión, de acuerdo a la Federación Internacional de Periodistas.

Con motivo de la balacera en el centro de Cuernavaca, Morelos, el pasado 8 de mayo, el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa señaló:

“México, ocupa un deshonroso primer lugar a nivel mundial en agresiones e impunidad para atender los casos de homicidios, secuestros y levantones de periodistas, pues hoy en día, incluso durante la actividad cotidiana, como puede ser una rueda de prensa, estamos a expensas de que cualquier persona pueda atentar contra la vida de los periodistas, como sucedió el día de ayer en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, en las inmediaciones del Palacio de Gobierno de esa ciudad.

“La agresión, ocurrió en el Centro Histórico de Cuernavaca; aparentemente “no fue dirigido en contra de los periodistas o comerciantes que se encontraban en el lugar”, según aseguró el fiscal de la entidad, Uriel Carmona. Además, dio a conocer que el saldo que dejó este atentado fue de dos muertos y dos lesionados, y junto con el gobernador, Cuauhtémoc Blanco, lamentaron los hechos.

“No obstante que periodistas que sufrieron el impacto del incidente, llegaron a señalar la saña con la cual fueron atacados; algunos de ellos, en entrevista manifestaron que el ataque fue directo contra los comunicadores, que únicamente cubrían la nota.

“Exigimos una investigación a fondo de las autoridades federales, sin descartar de forma apresurada que, dentro de los objetivos del criminal, también estuviera una posible agresión contra la vida de René Pérez, camarógrafo que cubría la protesta. Pues algunas imágenes que han circulado en medios, también muestran al agresor apuntando directamente en su contra”.

¿Y AHORA… QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS ?

Rafael Murua.

Ante el panorama actual, vale un segmento de la relatoría del Seminario “Cobertura transfronteriza del narcotráfico entre México y Estados Unidos”, realizado el 26 y 27 de marzo de 2010 en el Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas en Austin, con los auspicios de la Fundación McCormick.

Álvaro Sierra, periodista escribió:

“La emergencia por la que atraviesa el periodismo mexicano no se puede enfrentar sin solidaridad; sin una batalla conjunta entre todos los medios por exigir al Gobierno sus responsabilidades; sin que medios grandes, nacionales, apoyen a medios chicos, locales; sin mecanismos para que la información que se reprime o se autocensura en una ‘plaza’ se pueda publicar por fuera de ella; sin políticas de protección y seguridad discutidas en las redacciones y respaldadas con recursos por propietarios y editores. Construir esta solidaridad toma tiempo, como demanda muchos muertos y muchos horrores empezar a mirar críticamente la cobertura, revisar los parámetros habituales y encarar las paradojas que la dominan. En esa doble tarea de tratar de protegerse y producir un cubrimiento de calidad está embarcado el periodismo mexicano, a ritmos desiguales y con éxito diverso, con héroes anónimos que intentan informar, muertos que ya no lo pueden hacer y demasiados medios, reporteros y editores obligados a vestir la camisa de fuerza de la autocensura. Una tarea enorme. Pero indispensable”.

Telésforo Santiago Enríquez.

Nunca los periodistas en alguna parte del orbe han sido santos de la devoción de los poderosos, sean políticos o criminales. El asunto es que los mensajeros no están para servir a algún poder, sino a la sociedad, la que tiene el derecho de saber cuándo, dónde y por qué un gobierno marcha mal.

Y por esa tirria contra el mensajero, hoy aparecen listas, en las cuales se engloban los millones de pesos destinados a la publicidad oficial, pero en “otros servicios” se escupe y lesiona al periodista para destruir su honra y sobre todo, su crítica. ¡Salud señoras y señores!

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