El Centro Visto Desde el Norte… a 100 Días

Frontera Norte Ciudad Juárez

*Autoprotección y Discursos Regionalistas

*De la Denominada “Cataluña Mexicana”

*Promesas de Zona Libre y la Inestabilidad

*La Aduana Corrupta y con más Moches

*Duro Golpe a Empleados de Maquiladoras

Por Rafael Navarro Barrón

En el norte del país tenemos el “síndrome del pobre”: los que vivimos en Ciudad Juárez nos sentimos agraviados por el gobierno centralista del Estado de Chihuahua; nos molesta ver a la capital de la entidad desarrollada en todos los sentidos y desde nuestro portillo odiamos a quienes nos niegan el desarrollo.

Y no es broma, la ciudad de Chihuahua, por decreto del exgobernador Patricio Martínez, es la copia perfecta de una metrópoli americana, un suburbio de Dallas o Houston, mientras que los residentes de la ciudad fronteriza “más importante de México”, vivimos en una urbe descuidada, sucia, abandonada, peligrosa y llena de baches. Además, con un pésimo gobierno municipal.

Y me remito a esta reflexión, no propia: “las personas somos peculiares, sin excepción. Protestamos por el aumento de los impuestos, pero nos escabullimos de hablar sobre ello cuando acudimos al restaurante más caro de la cuidad.

“Le llamo el síndrome del pobre, ya que éste, anhela todo lo que no está a su alcance”.

Han pasado 100 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y para los norteños parecen 100 años. La visión de estado cambió – ¿para bien o para mal?, que cada quien dé su versión- y nuestros políticos del norte, entre ellos el flamante titular del poder ejecutivo estatal, Javier Corral Jurado, apodado el “gobernador huevón”, consideran que el centro del país (dígase el gobierno de AMLO) nos trata mal, los gobernantes son injustos e inequitativos.

Y a su vez, los alcaldes de la entidad y los dueños del pueblo en la frontera creen lo mismo de Corral Jurado. El círculo vicioso.

Es entonces que los discursos regionalistas se asoman entre nosotros: “generamos muchos impuestos a la federación”; “somos la ciudad número uno en producción maquilera”; “generamos el PIB más altos del país”; “la Aduana fronteriza es la que más impuestos genera para el país” y todos los agregados retóricos con los que defendemos “la mejor frontera de México” para quejarnos del trato injusto.

LA AUTOPROTECCION DE LOS DISCURSOS

El norte no es el sur. Los norteños nos autoprotegemos con discursos regionalistas y las aventuras villistas (en referencia a Francisco Villa); alguien nos ha hecho creer que somos “la Cataluña mexicana”, pero sin visión ideológica ni un sentido regionalista autónomo.

La bravura surge y se incrementa cuando comparamos lo que ocurre en otros estados de la república o en el resto de las 6 ciudades más desarrolladas de México (Ciudad Juárez es la séptima).

Desde nuestra “Cataluña” creemos que el norte debe de ser atendida como nunca, pero a cambio recibimos los palazos del nuevo gobierno que nos prometió una “zona libre” con menor IVA, ISR, con gas, electricidad y gasolina más baratos y, a cambio, creció la inestabilidad.

Desde el punto de vista económico estamos exactamente igual que con Peña Nieto. Los combustibles no han bajado de precio, la disminución del IVA y el ISR ha sido una pesadilla técnico-jurídica-administrativa; la delincuencia sigue en todo su apogeo. La Aduana es la misma entidad corrupta de toda la vida, pero más enérgica en los moches.

Para los del norte, Andrés Manuel, es el padre que nos tiene secuestrados, enérgico y desalmado. El villano de la historia contenida en el libro de Luis Spota, “La Carcajada del Gato” y que cimbró al cine mexicano en 1972 con el estreno de la película “El Castillo de la Pureza”.

Cien días y en el norte todo sigue igual. No hay cambios, sí retrocesos. Ahora los hospitales públicos están peor que cuando gobernaban los corruptos de César Duarte y Enrique Peña Nieto.

El cierre de las guarderías infantiles o centros de bienestar infantil, fueron un duro golpe para los empleados de maquiladoras. Ahora alguien se tiene que quedar en casa a cuidar a los niños porque la ‘ventaja’ ahora se convirtió en molestia social. Un sueldo menos porque los niños no se pueden quedar solos en casa.

Los obreros de las maquiladoras están molestos porque les subieron el salario, pero les quitaron las prestaciones que otorgaban los patrones. Ahora ganan más, pero perciben menos.

Es por eso que los primeros 100 días de Andrés Manuel López Obrador son la sensación de 100 años en el ánimo de los que vivimos en el norte y así esperamos otros 100 días con la esperanza de que todo lo prometido, por fin, sea una realidad.

 

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