El Pecado Histórico del PAN y las Fiestas Patrias

*Percepción de que hay Exclusión de la Población Masculina en los Actos Oficiales 

SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS

Cuando comenzaba a institucionalizarse la Revolución Mexicana, esto es, a partir del gobierno de Plutarco Elías Calles (1924-1928) y sobre todo a partir del ambiente muy enrarecido, que en la historia de México se le ha etiquetado como “El Maximato” (1928-1934), un grupo de, otrora revolucionarios moderados encabezados por Manuel Gómez Morín, decidieron fundar (1939) un partido político que se opusiera a lo que ellos consideraban excesos en los que el gobierno del presidente Cárdenas (1934-1940)  había incurrido en sus reformas a la Constitución de 1917, sus derivaciones  en el programa constitucional y en particular las consecuencias en el entramado de leyes secundarias producto de todo periodo revolucionario. 

Igualmente importante, estos críticos de la realidad política de los años veinte y treinta, subrayaron lo disolvente que era para la salud de la república, los usos y costumbres que día a día iban imponiendo al país, una camarilla de pillos incrustados violentamente en los diversos niveles de gobierno existentes en la república, y que a los cuatro vientos se autoproclamaban como revolucionarios.   

El Partido de Acción Nacional criticó entre los años de 1940 y 1988 todos los excesos, rapacerías, triquiñuelas, fullerías, fraudes y demás “lindezas” en que incurrían los llamados políticos ligados al gobernante Partido Revolucionario Institucional. PERO ALGO SUCEDIÓ DURANTE EL SALINATO (1988-1994): empezaron a llegar a posiciones de poder -piénsese en el hoy mentado Ruffo Appel- y les gustó lo que ello implica en las confabulaciones de la política mexicana. 

¡¡Al expresidente Rodríguez Zapatero lo están enjuiciando por 500 mil Euros!! Se ríen, hasta no poder más, los beneficiados de los robos en despoblado que significan el FOBAPROA, las privatizaciones a modo, los contratos en la industria minera, la ordeña a PEMEX, antes y ahora del llamado “huachicol fiscal”. 

El pecado histórico del PAN fue que empezó a mimetizarse con su némesis: el PRI y sus políticos y la evidencia más clara fue que, a pesar de un discurso incendiario, cuando Vicente Fox ganó legítimamente las elecciones en el año 2000 y tuvo durante seis meses (enero-junio 2001) a un priismo sobajeado, repito, el presidente panista le proporcionó al PRI: oxígeno, vitaminas y sueros vivificantes. 

Peor, durante los 12 años de gobiernos panistas, en las prácticas diarias en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial amén de los gobiernos estatales como municipales, en la práctica los panistas ya no se diferenciaron de los priistas. Y la reciente visita y fotografía de Vicente Fox con líder tricolor Alejandro Moreno, dice más que mil palabras.  

El gobierno de Fox descarriló el tránsito de lo que debió ser un México distinto a lo que ya se había vivido antes del año 2000. El pecado y ejemplo del panismo en sus doce años de gobierno federal y en sus actuales administraciones estatales, contaminó a toda la oposición incluyendo a MORENA, que hoy no es muy distinto al priismo de los años cincuenta. 

A diferencia de España o Portugal, aquí no hubo realmente una transición, a pesar de los avances en la transparencia que debe existir en los procesos electorales, los cuales no constituyen por sí mismos el afianzamiento de una democracia plena.

¿Y respecto a las fiestas patrias qué puede decirse en un ambiente conflictivo, más en sus derivaciones internacionales que respecto al encono nacional? 

Es evidente, porque se analiza de una manera muy seria en el llamado mundo occidental como en el oriente, especialmente en China y Japón, que en las actividades financieras y de las grandes corporaciones industriales y bancarias, amén de la Inteligencia Artificial y los valores culturales, los conceptos de independencia, soberanía nacional o en sentido contrario imperialismo postmoderno, merecen una lectura y tratamiento diario muy distinto a los valores que se usaban en el siglo XIX y XX. Salvo el espinoso asunto de las invasiones militares, donde sí se sigue ponderando la pérdida de la soberanía como son los casos de Gaza, Cisjordania, Ucrania y como perlita, lo que ha estado sucediendo en la ciudad española de Ceuta y sus ramificaciones respecto a Marruecos. 

México es independiente y soberano, pero hay que aguantar los mapas de Donald Trump y el poder económico de las calificadoras: ¡¡compremos banderitas, comamos tostadas con ingredientes tricolores y un poco de tequila!!   

En cuanto al no tan anecdótico tema de los colores patrios, me preocupa que a nivel federal, como en la Ciudad de México, los dos niveles de gobierno quiten el rojo de la bandera mexicana (es un decir) y le pongan el color lila, de la segunda agenda feminista. 

Resulta evidente que durante el siglo XX las mujeres lucharon, con toda la razón y energías, para que en la sociedad mexicana se impusiera una igualdad en el acceso a los trabajos, a los sueldos, a las oportunidades educativas y en el muy problemático/violento espectro que es el día a día en el círculo familiar. No hay problema con ello, sin embargo, con el actual feminismo, percibo cada vez más una exclusión del 49% que constituye la población masculina de este país, sobre todo en los actos oficiales promovidos desde el Ejecutivo.  

      

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