NIDIA MARÍN
Y el chauvinismo, la xenofobia y la aporofobia iniciaron su marcha en la República Mexicana, mientras el nacionalismo integrador se esconde bajo las patas de la Silla del Águila.
¿Será la naqués?
Para desgracia de los mexicanos del Siglo XXI, aquellos que fueron “braseros” -como se les denominaba en el siglo XX-, tienen doble nacionalidad y si pretenden ser diputados, senadores (locales y federales), gobernadores o alcaldes, obligadamente estarán fuera de la jugada política en su tierra, porque así lo decidió alguien, cuyos ancestros cercanos no nacieron en México y, sin embargo, es Presidente de la República…
Los mexicanos, pues, de hoy en adelante deberán quedarse en la miseria y no emigrar a país alguno… mucho menos a Estados Unidos, pero sobre todo estarán obligados a rechazar la doble nacionalidad, ¡faltaba más!… si pretenden participar en política y obtener puestos clave.
Sí, una reversa inconcebible surge de Morena en este siglo XXI en México como arma electoral, con la finalidad de causar división, infundir miedo en el país y en los habitantes mexicanos en el exterior, además de exacerbar el nacionalismo radical.
Y las preguntas se aglutinan:
¿Es temor a que gobierne alguien con otro tipo de educación política? ¿Es advertencia para Estados Unidos de que no llegarán quienes ellos eduquen en esa materia?
De ser así, más nos valdría a los mexicanos que la propuesta palaciega falle, ya que los gobernantes actuales no han exhibido la mínima capacidad de conducir un país, al permitir el incremento del desempleo, de la extrema pobreza, el derramamiento de sangre, sea por el crimen organizado, por la corrupción, por la colusión de algunas autoridades criminales, por la pobreza extrema (que obliga a los jóvenes a integrarse al crimen organizado), bajos salarios, estrategias de seguridad deficientes en las entidades de la República, suspensión de actividades en poblados, restricciones de viaje a ciertos lugares, miles de desaparecidos y participación de funcionarios públicos en las mafias de los delincuentes.
Como fuere o por lo que fuere… Hasta ahora, un mexicano por nacimiento no tenía límite legal de nacionalidad. Desde 1998 conforme a los artículos 30,32 y 37 de la Ley de Nacionalidad no la perdía si tenía otra extranjera, de acuerdo los artículos 72 y 37 constitucionales y el artículo 21 de la Ley de Nacionalidad.
¿Ya no? ¿En Palenque y en Palacio ya no quieren gente letrada, sino manipulable?
EL PECADO DE TRATAR
DE SOBREVIVIR
Se supone que suman 13.5 millones de personas en Estados Unidos con derecho a la nacionalidad mexicana por ser hijos de padres mexicanos. Asimismo, el Instituto de Mexicanos en el Exterior registra 12 millones que radican fuera de México, de los cuales el 97.79% está en Estados Unidos.
Hoy, su pecado fue buscar la forma de sobrevivir… y hay que castigarlos. Simplemente no podrán participar políticamente.
Es evidente, pues, que los argumentos sobre la doble nacionalidad tienen como fondo el proceso electoral del próximo año… por lo menos para llamar la atención… ¿O no?
¿Qué país fue la inspiración?: ¿Nicaragua, China? ¿o… cuál?
Hay más interrogaciones: ¿México será como China, Japón, Singapur, Arabia Saudita y Kuwait que prohíben la doble nacionalidad? ¿Será como Austria, Andorra y Nicaragua, restrictivas de la misma o como Cuba que aplica la “ciudadanía efectiva” para reconocerla?
Y, por cierto, en la dictadura nicaragüense de Daniel Ortega y Rosario Murillo, las restricciones y la severidad en la materia son tremendas.
Mientras, en México, en la propuesta presidencial hay un adiós a las ambiciones de los México-americanos, de tener un cargo político en nuestro y su país.
Pagarán caro su pecado de haber sido pobres y por eso tenido que cruzar la frontera para sobrevivir, ellos y sus familias (que reciben los envíos de dinero) y de que el vecino del norte les diera la nacionalidad. Pero México ¡NO!
Hay algunos ejemplos de lo contrario, de tener una nacionalidad múltiple, sin límite establecido, como ocurre con Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Francia, Italia, Colombia y Chile.
Por cierto, ante este chauvinismo palaciego hay que recordar que Nicolás Chauvin, es presuntamente un personaje semi ficticio de las guerras napoleónicas. Fue un tipo famoso por su ciega lealtad a Napoleón Bonaparte, no obstante que fue herido en muchas ocasiones. ¿A la actitud patriotera y xenófoba de quién se parecerá?
Hoy, el chauvinismo, pues, se utiliza como arma electoral. Mientras, la xenofobia, se exhibe en el rechazo y la aversión hacia las personas con educación en otras naciones y culturas. Esta última está a unos cuantos centímetros del racismo; es discriminatoria laboral y las consecuencias de culpar a los de fuera de los males realizados por un gobierno o entidad.
¿O será aporofobia?
Es decir, aversión, desprecio o rechazo hacia las personas pobres o no favorecidas.
Sea como fuere… está ocurriendo en México.
Como dice la canción “El Inmigrante”, escrita por Rodolfo Eden Muñoz Cantu y Daniel Ernesto Muñoz Cantu e interpretada por “Calibre Cincuenta”.
“Soy uno de tantos mexicanos que trabajan día con día /
Para darle futuro a mis hijos y ayudar a mi familia /
“Cómo extraño mi rancho querido / Mis amigos, que no los olvido / Y a mis viejos que hace varios años / Que no los he visto.
“Piensan que porque brinqué la línea soy un narcotraficante / Ya basta de mil humillaciones nomás por ser inmigrante /
“Estoy cantando por toda mi gente / No lo olviden, ténganlo presente / Que aquellos a los que no querían /
Hoy los hacen presidentes…”
