Quintana Roo y su Proceso Electoral de 2027

 

 

POR CARLOS BARRACHINA LISÓN

 

*La Influencia de Jorge Emilio González

Abre la Disputa 

*Grupos con Poder, Disfrazan su Alianza

con Morena

*El Expresidente Andrés Manuel López Tiene

su Candidato

*A Marín Mollinedo Desde Palenque le dan

luz Verde

*Las Oposiciones Dejaron ir la Oportunidad y

Están Borradas

*Proponen Alianza Para Vencer a Morena y al

Verde

 

En junio del 2027 Quintana Roo enfrenta un proceso electoral en el que se elige gobernatura, presidencias municipales y diputaciones, tanto locales como federales.

Desde el año 2018 MORENA ha arrasado en todas las elecciones que se ha presentado. Las encuestas muestran, por otra parte, que, si no sucede una debacle, volverán a imponerse de forma contundente en Quintana Roo. Este fenómeno se enmarca en la “esperanza” que generó la propuesta de Andrés Manuel López Obrador en 2018, y se ha ido arraigando, como en muchas partes del país, por la inexistencia de oposición política, un sistema de apoyos organizados de forma perversa como una fuente de captación y amarre de electorado cautivo, y el autoritarismo de una clase política que no acepta la crítica. 

En este contexto, prácticamente toda la clase política tradicional, se subió al proyecto de la cuarta transformación, sumando experiencia y mañas. En el caso de Quintana Roo, a ello se integra la importancia económica y política de Jorge Emilio González y su partido político, el Verde Ecologista, que tiene intereses económicos muy fuertes en el norte de la entidad (Cancún y la Rivera Maya especialmente), y que ha consolidado sobre el territorio la costumbre de la compra del voto, de la entrega de despensas y otro tipo de prestaciones. 

El sistema de control político-económico y social de MORENA y el PVEM es demoledor. A costa de democracia y libertades, su sistema de clientelismo y corrupción electoral ha encarecido los procesos electorales hasta niveles difícilmente comprensibles, y ha afectado el que se pueda hablar ni siquiera de una democracia en sus mínimos en la entidad. Además, si a ello se le añade, el factor del crimen organizado y la influencia que está teniendo, tanto en el financiamiento de las campañas políticas, como en el control del territorio y de las actividades gubernamentales, el escenario todavía es más complejo.

La oposición en Quintana Roo se autodestruyó con malos gobiernos priistas muy corruptos que llevaron incluso al encarcelamiento del exgobernador Roberto Borge Angulo (2011-2016), así como de otros funcionarios públicos. 

El Partido Acción Nacional, por otra parte, ha tenido pocas oportunidades reales de gobierno, pero las que ha tenido las ha desaprovechado. El fallido gobierno de Carlos Joaquin González (2016-2022) y de algunas presidencias municipales desgastó este proyecto. Además, el PAN entró en dinámicas absurdas de debate interno, en las que se mezclaron elites políticas mediocres, intereses personales, e incluso un debate ideológico religioso-fundamentalista irrelevante para la mayoría de la población, pero que generó mala imagen, para un proyecto que debería pretender ganar procesos electorales.

Movimiento Ciudadano por inercia se ha convertido en el único instituto político de oposición, sin pasado de gobierno. Integrado fundamentalmente, eso sí, por priistas tradicionales, y jóvenes que también se formaron en el PRI. MC ha ido ganando segundos lugares en algunos municipios, y se presenta como una opción más o menos fresca, a pesar del lastre que supuso la dirección política mediocre y autoritaria que estableció José Luis Pech Varguez (cuadro priista que ocupó varias secretarías de gobierno, que posteriormente fue senador por MORENA, y diputado local por MC).

Este escenario provoca que todo el mundo de por sentado que MORENA se lleve el carro completo en Quintana Roo. Por esa razón se ha estado hablando en los últimos meses, casi exclusivamente del proceso interno de MORENA, y de quién va a ser su candidato: si el senador Eugenio Segura (Gino), arraigado profundamente al PVEM, o Rafael Marín Mollinedo, e director de Aduanas y de otros proyectos de desarrollo impulsados por el gobierno de AMLO. Marín representa a los históricos de la 4T y es una persona muy cercana al grupo Tabasco y al expresidente López Obrador y su familia.

La lucha por el poder es Quintana Roo es muy fuerte. La gobernadora Mara Lezama Espinoza se ha decantado por apoyar el proyecto de Jorge Emilio González, y ha dejado muy claro que su candidato es Eugenio Segura, y en un segundo plano, si finalmente hay que llegar a acuerdos de unidad, que la candidata pudiera ser Ana Patricia Peralta, alcaldesa de Benito Juárez (Cancún), también identificada con el PVEM.

La estrategia de Jorge Emilio González en Quintana Roo, fue muy clara e inteligente. En lugar de consolidar sus piezas con sus colores, diversificó en hizo que sus estandartes se afiliaran a MORENA y trataran de nadar de muertitos en ese escenario. Las piezas que dejó comandando al verde, son muchachos obedientes sin experiencia política, y con poca habilidad, que han ido cometiendo error tras error, pero que también le garantizaron escenas de poder directo en algunas secretarías, diputaciones y municipios. 

Los candidatos, o las candidatas destinadas al triunfo se afiliaron a MORENA, y jugaron a fondo esas cartas. Es por ello tan sorprendente, e incluso ridículo que una persona como Gino, un burgués de derechas tradicional, acostumbrado a la buena vida, a los excesos y al gasto de los ricos, se presente como una persona de izquierdas, e incluso haga campaña utilizando el puño que tradicionalmente se asocia con la lucha de los movimientos obreros internacionales. Si por lo menos tratara de disimular su forma de pensar, quizás sería aceptable, pero sus frases hechas y sus consignas, son falsas, repetitivas y faltas de credibilidad: son pólvora mojada que suponen una gran falta de respeto a la lucha que las clases populares desarrollaron a lo largo de décadas en el siglo XX. Sin embargo, Jorge Emilio tiene sus intereses económicos en Quintana Roo, y no va a permitir que estos se vean afectados.

Ello es lo que ha provocado la fuerza que ha conseguido acumular el otro candidato fuerte en la contienda interna de MORENA. Rafa Marín es uno de los fundadores de MORENA, y una persona muy cercana al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Las posiciones administrativas que ha ocupado han hecho que se hayan generado fuertes señalamientos y sospechas sobre su integridad. Existen sospechas de corrupción sobre su gestión al frente tanto del proyecto del tren transístmico, como de la Agencia Nacional de Aduanas, en dónde tuvo la titularidad en dos ocasiones. Sin embargo, es la carta fuerte de MORENA, como proyecto político, y del grupo del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Los integrantes de izquierda tradicional, que no se sienten representados por Jorge Emilio González, ni por toda la clase política priista que se integró a MORENA, ven con esperanza este proyecto (aunque cada día es más evidente la corrupción en la que ha caído MORENA). 

Sin embargo, en estos momentos y frente a las presiones políticas y económicas de Jorge Emilio González y Mara Lezama, quizás paradójicamente el principal activo de Rafa Marín, es su relación con Andy López Beltrán, y el grupo Tabasco. Los cuestionamientos de los Estados Unidos al grupo de AMLO posiblemente van a fortalecer el proyecto para Quintana Roo de Marín. 

El gobernador Rocha Moya ha regresado a su cargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido a Andy López Beltrán frente a las sospechas que se han generado sobre el proceso de retirada de su VISA estadounidense, y cada vez es más claro que la suerte futura de la presidenta se liga a la defensa de la clase política morenista, cercana a AMLO, que está siendo cuestionada por sus posibles vínculos con el crimen organizado. Si ello se confirma es muy probable que ello de fuerza a los históricos y que Rafa sea el candidato de MORENA.

En cualquier caso, existen dos precandidatas más entre los posibles abanderados. La alcaldesa de Benito Juárez, que responde al PVEM, a pesar de su aparente filiación a MORENA, y que es el plan B de este grupo, y la diputada Marybel Villegas Canché, una política tradicional quintanarroense, que ha pasado por todos los partidos políticos, y que, asociada a Ricardo Monreal, trató de competir con Mara Lezama por la gobernatura, ha sido senadora y en la actualidad diputada por MORENA. De estas dos opciones la primera es una candidata muy desconocida en buena parte del estado, y la segunda tiene fuerza electoral, pero no cuenta con la bendición de la gobernadora ni de los grupos de poder del PVEM. Sin embargo, pudiera ser una candidata de compromiso, porque tampoco es cercana al grupo de Andrés Manuel López Obrador.

En el análisis centrado en la lucha morenista, se ha descuidado una circunstancia que es muy real. La gente está cansada del autoritarismo de MORENA, y la oposición está tratando de reencontrarse y reorganizarse.

En las últimas semanas Gustavo Miranda, un cuadro anteriormente vinculado al PVEM, está impulsando la idea de una gran coalición de oposición. Tanto el PAN, como MC, no lo ven con malos ojos, señalando incluso que Miranda puede ser su candidato. Movimiento Ciudadano recientemente ha cambiado su dirigencia incorporando a Joaquin González Castro, un reconocido político que fue precandidato a gobernador en los años 90 y uno de los primeros asociados a Convergencia a principios de este siglo, y ello le puede dar un mayor dinamismo y serenidad. Por otra parte, Leslie Hendricks, candidata del PRI a la gubernatura en el pasado proceso, respondió a la idea de una gran coalición, afirmando que le parecía una idea muy importante que debía concretarse.

Gustavo Miranda está impulsando, con su equipo de trabajo, un proyecto ciudadano de integración política que maneja el mensaje: «Los buenos somos más». En ese sentido, y como espacio intermedio a la propuesta electoral, se está planteando un esquema integrador que busca generar ideas “para salvar a Quintana Roo del desgobierno en el que se encuentra”. Esta iniciativa abre espacio y está encontrando simpatías a lo largo y ancho del territorio quintanarroense, sin embargo, encontrará muchos obstáculos, tanto económicos, como políticos.

En este momento, la jugada, ya no solo está en el morbo de quien se llevará la candidatura oficial de MORENA, sino también de si es capaz de articularse una oposición que integre recursos intelectuales, económicos y voluntad política. 

Si se logra consolidar el nuevo espacio hay tiro, y si la candidata es Ana Paty, incluso hay chance que de MORENA pierda la grande y varios municipios y diputaciones de mayoría. Sin embargo, el poder en Quintana Roo juega sucio. Greg Sánchez, Chacho García Zalvidea, Mauricio Góngora, pagaron con arrestos y cárcel su intento de cuestionar al poder tradicional. Si el proyecto de oposición agarra fuerza y logra alianzas reales sobre el territorio, este escenario también pudiera presentarse.

 

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