POR ULISES CORONA*
América del Norte está transitando de un modelo sustentado principalmente en la integración económica hacia una arquitectura mucho más amplia de seguridad, resiliencia, control fronterizo, cadenas de suministro, energía, tecnología e inteligencia.
Durante décadas, la relación México–Estados Unidos–Canadá se construyó alrededor de la liberalización comercial y posteriormente del T-MEC. Sin embargo, el entorno estratégico de 2026 está modificando las prioridades. Washington considera cada vez más que comercio, migración, narcotráfico, infraestructura, tecnología y seguridad nacional forman parte de un mismo problema estratégico.
La revisión del T-MEC iniciada en 2026 constituye, por ello, mucho más que una negociación comercial. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) ha señalado precisamente la convergencia entre seguridad, comercio e integración económica como uno de los elementos centrales de la nueva relación norteamericana. (IISS)
En este contexto, México ocupa una posición paradójica: es simultáneamente socio indispensable, vecino estratégico, potencia manufacturera regional y fuente de preocupaciones de seguridad para Estados Unidos.
La cuestión fundamental es determinar si México será simplemente un espacio de contención de amenazas estadounidenses o si podrá convertirse en un actor corresponsable y con capacidad de decisión dentro de la nueva arquitectura de seguridad norteamericana.
La principal transformación consiste en que la seguridad ya no puede analizarse exclusivamente desde una perspectiva militar.
Para Estados Unidos, la seguridad de América del Norte comprende actualmente: seguridad fronteriza, tráfico de drogas y armas, migración, crimen organizado transnacional, infraestructura crítica, cadenas de suministro, energía, minerales estratégicos, semiconductores y tecnología, ciberseguridad, inteligencia artificial, seguridad marítima y seguridad económica. La nueva concepción es, por tanto, multidimensional.
El comercio deja de ser solamente un instrumento de crecimiento económico y pasa a convertirse en un componente de seguridad nacional. De igual manera, las cadenas de suministro dejan de evaluarse únicamente por eficiencia y comienzan a analizarse por su vulnerabilidad estratégica, esto explica por qué la revisión del T-MEC adquiere una dimensión geopolítica.
México posee características que ningún otro país latinoamericano reúne simultáneamente. Su frontera terrestre con Estados Unidos, su acceso a los océanos Pacífico y Atlántico, su infraestructura industrial, su posición dentro de las cadenas de suministro norteamericanas y su integración económica con Estados Unidos convierten al país en un activo estratégico de América del Norte.
Pero también una segunda dimensión, México también constituye una zona crítica para Estados Unidos en materia de: tráfico de fentanilo, tráfico de armas, migración irregular, lavado de dinero, organizaciones criminales transnacionales y seguridad fronteriza.
La propia Estrategia Nacional de Control de Drogas estadounidense de 2026 reconoce que las amenazas criminales en América del Norte tienen una naturaleza transfronteriza y que las organizaciones criminales aprovechan las conexiones entre México, Estados Unidos y Canadá.
Estados Unidos necesita a México para fortalecer su seguridad, pero al mismo tiempo considera determinadas dinámicas mexicanas como amenazas para su propia seguridad.
México ha intentado construir una fórmula política particularmente importante: la Secretaría de Relaciones Exteriores ha señalado expresamente que la cooperación bilateral se desarrolla bajo los principios de soberanía, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y cooperación sin subordinación. (Gobierno de México)
México necesita cooperar con Estados Unidos porque comparte amenazas que ningún país puede enfrentar completamente por sí solo, pero México también necesita evitar que la cooperación se transforme en una relación de dependencia operacional.
El desafío consiste, entonces, en construir una interdependencia administrada, no una subordinación estratégica, tema que requiere un profundo análisis y discusión. Esto apenas es el esbozo del inicio.
Académico Universitario*
