Los Dados de Dios
NIDIA MARÍN
“Está que arde”, dice el dicho.
Así estamos en México, tanto en lo político como en lo económico y… ni siquiera escuchamos el refrán: “Mas vale en paz un huevo, que guerra en el gallinero”.
Un ejemplo claro es lo que sucede en la UNAM, donde una vez más los gritos y sombrerazos están a la orden del día.
¿Algo nuevo?
Sí, la irrupción del sistema del aprendizaje del Siglo XXI causa la crisis.
En el lenguaje popular ya le llaman transa, tongo y chanchullo. ¿Será?
¿Se trata de fraude en los exámenes de admisión o fue simplemente esa tecnología de vanguardia que aún no acaba de cuajar y reglamentarse?
Como fuere, fueron anulados por parte de la Dirección General de Administración Escolar, de la UNAM, los resultados de 1,100 pruebas (para ingresar a las diversas carreras, ya que suman 133 carreras de licenciatura, por ejemplo) y como consecuencia la inconformidad de miles de aspirantes se tradujo en una crisis…
¿Otra?
Sí. Una más que se anexará a la historia de la UNAM a lo largo de su existencia, iniciada el 22 de septiembre de 1910 cuando se firmó el decreto de su fundación y se llevó a cabo la ceremonia de inauguración en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Hasta 1929 se le otorgó la autonomía y recibió el nombre actual: Universidad Nacional Autónoma de México.
Con el paso del tiempo… y un ganchito, iniciaron los conflictos en el siglo XX, de los cuales cinco que marcaron su historia (el actual también lo hará por tratarse de “High-Tech”, tecnología de vanguardia).
Esos conflictos de la UNAM del siglo pasado fueron, por ejemplo: el movimiento por su autonomía, en 1929; las protestas por la Ley Orgánica en 1933, así como la crisis por reformas en 1966; el Movimiento Estudiantil de 1968, la huelga del CEV en 1986 y 1987 y la huelga general en 1999 y en el 2000.
Los rectores que salieron fueron: Roberto Brito Foucher, Ignacio Chávez, Javier Barros Sierra, Pablo González Casanova y Francisco Barnés de Castro.
Esos conflictos resultaron al ser causados por temas como: la autonomía, el movimiento estudiantil, una huelga general, entre otros.
Evidentemente el de mayor trascendencia fue el de 1968. La protesta fue por la represión oficial contra estudiantes y la falta de respeto a la autonomía universitaria, ya que la policía ingresaba constantemente como Pedro por su casa. ¿Consecuencia? Represión de Estado y masacre el 2 de octubre, en un mitin en Tlatelolco. Gobernaba Luis Echeverría Álvarez.
DE PARO, EN PARO
CONSTANTEMENTE
Posteriormente, hubo otras por diferentes problemáticas, como fue, entre 1986 y 1987, cuando el rector Jorge Carpizo aumentó las cuotas, limitó el pase automático y modificó los exámenes.
¿La consecuencia?
Huelga de dos semanas, manifestaciones hasta el Zócalo y conflictos, pero también se dio paso a que surgiera el Congreso Universitario.
Otra huelga ocurrió en 1999-2000 -y hasta ahora ha sido la más larga-, debido a la aprobación del reglamento General de Pagos -por el rector Francisco Barnez de Castro-, que imponía cuotas obligatorias, lo cual rompía con la historia de gratuidad. El paro fue de casi 10 meses organizado por el Consejo General de Huelga. Concluyó en febrero de 2000, en el final de gobierno de Ernesto Zedillo, cuando la Policía Federal Preventiva ingresó a Ciudad Universitaria.
Ya en el siglo XXI se han producido huelgas en facultades o en planteles del Consejo de Ciencias y Humanidades, así como en preparatorias, en lo general para exigir mayor seguridad interna.
¡Ufff! La seguridad. En efecto, la crisis en esa materia también afecta a la gran casa de estudios y a muchísimos sitios, lo mismo en la Ciudad de México que en la República Mexicana. Por ejemplo, recientemente, el caso de la preparatoria, presuntamente militarizada, en Ciudad Madero, Tamaulipas y el asesinato de una jovencita.
También en esta centuria, en los primeros años, ocurrió el caso Ayotzinapa y sus decenas de asesinados. Además de que, constantemente se desarrollan marchas de los jóvenes radicales en diversas materias o por peticiones al gobierno federal.
En 2026 pues, está el nuevo asunto del uso de la Inteligencia Artificial para un examen de ingreso a la UNAM, con fallas humanas, de computación y de manipulación de los conocimientos, lo cual tiene en apuros al Consejo Universitario, al rector Leonardo Lomelí Venegas y en general a la institución.
El fraude en los exámenes, la suplantación de identidades en las pruebas, la anulación de resultados por parte de la Dirección General de Administración Escolar, la inconformidad de miles de aspirantes, los litigios en puerta, así como las críticas al gobierno universitario y a la dirigencia universitaria que encabeza el rector, así como la respuesta ante la crisis tienen en el filo de la navaja a la institución.
Los mejores deseos para mi casa de estudios.
Y entonemos la “Canción del Estudiante”, de Ernesto Galeano…
“¡Estudiantes!… Alcemos la bandera / que ilustraron los próceres de ayer/ Y florezca a sus pies la primavera / del amor renovado en nuestro ser.
“ Y echen a vuelo el nombre de estudiantes / En bronces de romántica emoción / los que lo son, los que lo fueron antes/ los que, por suerte, tienen de estudiantes ¡para toda la vida el corazón!”
