*El Socialismo es la Filosofía del Fracaso, el Credo de la
Ignorancia y la Doctrina de la Envidia: Churchill
*Populismos de Izquierda y Derecha, Ganaron Terreno
con el Discurso Maniqueo y el Adoctrinamiento
*Trump Aplana el Camino Para su “Reelección” en 2019;
Reforma la Integridad del Sistema Electoral
*Si Alcanza su Objetivo, el Efecto Dominó Estará Presente
en México: en 2027, el Reto Democrático
POR JESÚS MICHEL NARVÁEZ
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Ante el agotamiento ideológico y el resurgimiento del populismo desestabilizador de sistemas democráticos -el nazismo es el más claro ejemplo-, el destino de la historia escrita y pronunciada por Abraham Lincoln en 1863: “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, pierde fuerza e identidad frente a propuestas políticas que rompen con la convivencia ciudadana y exhiben la “dictadura de las mayorías” dejando a las minorías lejos de las decisiones que se toman en el ejercicio de la gobernanza. Estados Unidos es, contra viento y marea, la democracia de la época moderna más antigua. Francia la puso en su constitución en la Quinta República y el Reino Unido se conserva la democracia parlamentaria. No es directa, es a través de los lores.
A Winston Churchill se le reconoce el pensamiento: “Se han probado muchas formas de gobierno, y se probarán muchas más en este mundo de pecado y sufrimiento. Nadie pretende que la democracia sea perfecta ni omnisciente. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, exceptuando todas las otras formas que se han probado de vez en cuando”.
Y definió con claridad las corrientes antidemocráticas: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la doctrina de la envidia”
“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de la riqueza; la virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria”.
Hoy la democracia está amenazada por los gobiernos que suspiran por el totalitarismo, por el control ampliado del poder militar y económico; resurge el intento del “pensamiento único” y la libertad se encoge con una tela no sanforizada.
Rugen los reclamantes de las izquierdas por la reversión en las preferencias electorales y el avance de las derechas. El maniqueísmo encuentra el despertar con las falsas ofertas que tientan la sensibilidad de los vulnerables.
Sin embargo, la mayor amenaza contra la democracia no son las izquierdas sí el populismo de ¡derecha!
La solidez de la democracia en Estados Unidos ha resistido el asesinato de cuatro presidentes y el intento de golpe de Estado fraguado por Donald Trump y ejecutado el 6 de enero de 2021.
Las amenazas de Trump por presentarse para un tercer “mandato” no pasan más allá de sus expresiones.
Sin embargo, los anuncios para impedir el voto del extranjero y el voto adelantado, limitando la participación del Colegio Electoral -última instancia para sancionar una elección- y cerrando los espacios a la oposición de los demócratas, no se toman a la ligera y los analistas políticos y expertos en procesos electorales han puesto el dedo en la llaga y advierten que ante la imposibilidad de ser electo presidente, Trump planeó proponer al vicepresidente James David Vance, conocido ampliamente por JD Vance, como candidato republicado a la presidencia de los Estados Unidos de América, acción normal en las sucesiones.
El fondo es qué pasa cuando el presidente muere o abandona el cargo por causa mayor.
La Constitución de Estados Unidos explica claramente:
El vicepresidente ejerce la presidencia de forma definitiva cuando el presidente muere, renuncia o es apartado de su cargo por un enjuiciamiento.
De acuerdo con informaciones periodísticas, “ocho vicepresidentes han asumido la Presidencia a causa de la muerte del presidente, y uno —Gerald Ford— a causa de la renuncia. John C. Calhoun y Spiro Agnew han sido los únicos vicepresidentes que han renunciado a su cargo”.
LA INTEGRIDAD DEL
SISTEMA ELECTORAL
El comportamiento del residente de la Casa Blanca ha puesto a prueba el histórico ejercicio de la democracia, fundamentalmente en tres aspectos: separación de poderes, con lo cual se ahonda en el control y vigilancia del Legislativo hacia el Ejecutivo; el Ejecutivo al Judicial y en el enjuague de la valoración de cada uno de los poderes, ninguno es supremo para estar por encima de los otros. Los jueces de la Corte Suprema pueden ser destituidos y sometidos a proceso. Los legisladores son capturados por el FBI aún y cuando estén en funciones. Y al presidente se le puede aplicar el impeachment -juicio político- y de ser encontrado responsable de las acusaciones que pesen en su contra, ser destituido.
No hay registros de que los dos a los que se les aplicó la medida, haya tenido resultados nefastos para la democracia: Richard Nixon renunció antes de ser juzgado. Bill Clinton fue absuelto.
Donald Trump ha sorteado dos propuestas legislativas para ser juzgado.
La Casa Blanca divulgó un documento en el que el proceso electoral de noviembre de este año, sufriría severos cambios,
El proyecto busca endurecer los requisitos para el registro y la votación en elecciones federales, al exigir pruebas de ciudadanía y documentos de identidad con fotografía, una medida que, según los demócratas, dificultaría el acceso al voto de los sectores más desfavorecidos.
El republicano pronunció un mensaje para presionar al Senado a aprobar la reforma electoral impulsada por la Casa Blanca, bautizada como “Save America”, antes de que se celebren los comicios legislativos del 3 de noviembre, en los que estará en juego la mayoría republicana del Congreso.
La propuesta se sustenta en la información que, asegura tener Trump, y de documentos que demostrarían que, desde 2020, se produjo “la mayor vulneración de datos electorales de la historia”, lo que habría permitido a China “obtener de manera ilícita” los registros de 220 millones de votantes estadounidenses.
Desde el Salón Oval, la visión de su ocupante es simple: el objetivo de su anuncio “no es debilitar la confianza en las elecciones” sino corregir sus “vulnerabilidades”.
El documento desclasificado por orden ejecutiva del presidente, precisa que la información hasta ahora reservada demostraría, que el “sistema electoral (de Estados Unidos) está peligrosamente expuesto, a niveles inimaginables, a ataques informáticos, explotación e interferencia extranjera.
LOS CONTROLES
ELECTORALES
El documento, sin embargo, no menciona cómo se sustituirían los votos del extranjero y los adelantados.
Sin embargo, filtraciones informativas apuntan además a una reforma en la manera de contabilizar los sufragios en los colegios electorales estatales y más tarde revisados por el Colegio Electoral que se desarrolla en el Capitolio de Washington.
Analistas electorales temen que las reformas propuestas y que no se conocen en su conjunto, podrían ser aprobadas en septiembre, justamente para que entren en vigor en noviembre con la realización de los comicios en que se renueva un tercio del Senado, la totalidad de representantes -diputados- de los 435 escaños y 36 gubernaturas.
Es el “Súper Martes” que preocupa a Donald Trump.
Perder el control en el Senado y ser superado en la Cámara de los Representantes, representaría la mayor de sus derrotas.
En las elecciones intermedias, los demócratas podrían adueñarse de la Cámara de Representantes, como sugieren los sondeos, y además pueden derribar la mayoría republicana en el Senado, que renueva un tercio de sus escaños.
Los sondeos muestran que seis de cada diez estadounidenses están descontentos con su gestión, una cifra habitual para los inquilinos de la Casa Blanca tras dos años en la silla presidencial.
El interrogante es saber si los votantes de su movimiento MAGA (Make America Great Again) volverán a movilizarse en las urnas, como sucedió en su histórica victoria de hace año y medio.
¿RESISTIRÁ LA DEMOCRACIA
MÁS ANTIGUA DEL MUNDO?
Como se ha planteado en esta entrega, la democracia se encuentra en crisis sin que existe una alternativa que supere sus funciones.
Si en Estados Unidos se derrumba la democracia, el efecto dominó será una realidad y el caos imperará.
El mayor riesgo es que Trump obtenga una ampliación de su mandato con reformas constitucionales o mediante la argucia de ser candidato a la presidencia y el titular -quien renunciará- y cedería el espacio a quien legalmente no podría ocupar el Salón Oval de nueva cuenta,
El efecto dominó pegaría de lleno en el nivel de floración de la deteriorada democracia mexicana en virtud del populismo de izquierda que “busca el bienestar que se robó el neoliberalismo” y aprovecharía la presidenta Sheinbaum la oportunidad que se le brinda en charola de plata para generar dos hipótesis: 1.- copiar la forma de Plutarco Elías Calles para modificar la Constitución y permitir volver a ocupar el puesto de presidente de los Estados Unidos Mexicanos por “un nuevo período exclusivamente”, lo que llevará a Andrés Manuel López de nueva cuenta al poder absoluto y, 2.- permitir la reelección -hasta ahora ventada y en 2030 lo estará para congresistas- por “una única vez” y perpetuar el proyecto de gobierno iniciado en 2000 cuando López ganó las elecciones para jefe de gobierno del Distrito Federal.
No es descabellado suponer que en México se busca imponer un régimen de un solo pensamiento y para ello “la revolución de las conciencias” acompañada de adoctrinamiento ideológico -aunque se desconoce qué ideología sería con la que se gobernaría- en jóvenes que ahora tiene 14 años y 2030 será ciudadanos para tener el derecho a votar.
En el conjunto de reformas constitucionales que fueron realizadas en los últimos 8 años, la democracia mexicana sufrió severos retrocesos.
El INE cambio sus lineamientos y sus consejeros -no todos- asumieron que su papel es interpretar la Constitución con lo cual abrieron los caminos para que candidatos a senadores y diputados llegaran al Congreso de la Unión con el aval del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que sentenció en base a interpretación y en cuando a votos para asignar las diputaciones plurinominales además de carecer de un magistrado -la ley dice que debe ser el decano- para entregar la constancia de mayoría y declarar presidenta electa a Claudia Sheinbaum Pardo.
Ignorar la reforma para anular elecciones” si se “comprueba la injerencia extrajera”, lo que facilitará el trabajo del INE y el TEPJF por el simple hecho de que desde Estados Unidos haya una crítica hacia los candidatos presidenciales, se entenderá la “intervención extranjera”, es dejar en manos del gobierno el destino social y económico de 130 millones de mexicanos.
2027, EL RETO
DEMOCRÁTICO
Como ocurre en todas las elecciones intermedias -en sistemas presidencialistas y democráticos-, para el presidente de Estados Unidos el 3 de noviembre tiene dos lecturas: ser huésped de Satanás en el Averno o elevarse al cielo y conocer en vida el Paraíso.
Las encuestas sugieren el saludo de mano y abrazo fraternal con Belcebú.
En el caso de México, aunque pierdan los candidatos de Morena, es decir, de la presidenta de la República y su mentor, demostrarán que todos son nacidos en el centro del país y pondrán en práctica el lema: “Jalisco nunca pierde, y cuando pierde, arrebata»
El gobierno se jugará la carta fuerte: poner a prueba los programas sociales como el instrumento de adoctrinamiento y agradecimiento de quienes reciben los beneficios.
Jugará también con los votos, las boletas y los conteos rápidos que, hasta ahora, parecen estar sentenciados a una muerte ipso facto… en junio de 2027.
Los controles criminales en importantes zonas del país y los presuntos compromisos adquiridos por dirigentes de partidos, gobernadores, presidentes municipales y congresistas, estarán presentes en las elecciones próximas y no sería descabellado suponer que actuarán como lo hicieron en Sinaloa en 2001 y que está documentado.
Con el “permiso de la autoridad electoral”, los aspirantes a convertirse en candidatos a las gubernaturas de 17 entidades, realizan actos de campañas anticipadas con miras a que el “pueblo bueno” los conozca, los escuche y convenza de ser la mejor opción para gobernar el Estado.
Es un reto fenomenal. Un reto que desde ahora ha puesto en el escenario principal al INE, al TEPJF y a los OPLEs que serán los responsables de respetar y hacer respetar el voto de los ciudadanos.
¿Ocurrirá el milagro de la honestidad e integridad de quienes cuenten los votos o el conteo se hará por Inteligencia artificial?
