MTRO. LUIS ARMANDO CARRANZA CAMARENA
China no participa en las negociaciones de revisión del T-MEC que se desarrollan en estos días. Sin embargo, es muy probable que sea el actor que más determine su resultado.
Esta paradoja define la naturaleza de la llamada “Ronda Trump”: un proceso en el que el país que no está en la mesa de negociaciones condiciona la agenda, las demandas de Estados Unidos y los márgenes de respuesta de México.
La revisión formal del tratado está prevista para el 1 de julio de 2026, conforme al Artículo 34.7 del T-MEC.
En la práctica, las conversaciones se han desarrollado de forma bilateral entre Estados Unidos y México a través de rondas específicas: la primera los días 28 y 29 de mayo en la Ciudad de México, centrada en seguridad económica y reglas de origen; la segunda los días 16 y 17 de junio en Washington, que incorporó los temas de agricultura y nivel de juego parejo; y una tercera programada para la semana del 20 de julio.
Este formato bilateral, más que una revisión técnica, refleja las prioridades de la administración Trump: endurecer el control sobre la influencia china en las cadenas de suministro norteamericanas y obtener concesiones visibles de México.
Durante la renegociación del TLCAN entre 2017 y 2018, el factor China existía como preocupación de fondo en Washington, pero no ocupaba un lugar central ni explícito.
México adoptó entonces una postura fundamentalmente defensiva, orientada a preservar el acceso al mercado estadounidense. En cambio, en la revisión de 2026, China se ha convertido en el eje estructurante de las conversaciones. Estados Unidos presiona para que México establezca un mecanismo de revisión de inversión extranjera por razones de seguridad nacional —similar al CFIUS estadounidense, comité que evalúa y puede bloquear inversiones extranjeras cuando implican riesgos estratégicos— y para que endurezca aún más las reglas de origen, con el objetivo explícito de impedir que el país funcione como plataforma de acceso indirecto para productos e inversiones chinas.
Ante esta presión, México ha respondido con mayor proactividad que en el proceso anterior. La imposición de aranceles de hasta 50 % a vehículos chinos y de entre 20 % y 35 % a más de mil cuatrocientas fracciones arancelarias, vigentes desde enero de 2026, constituye una medida de señalización política hacia Washington. Al mismo tiempo, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que se trata de una revisión y no de una renegociación integral del tratado, buscando preservar la estabilidad del marco que ha permitido el crecimiento del nearshoring.
Esta diferencia de postura tiene consecuencias directas sobre la autonomía de la política económica mexicana.
En 2017-2018, México negociaba principalmente para defender el statu quo de la integración norteamericana. Hoy negocia para gestionar las consecuencias de una confrontación geopolítica entre Estados Unidos y China en la que no es parte principal.
La eventual creación de un mecanismo de screening de inversión extranjera ( mecanismo de revisión y control que aplica un país sobre las inversiones extranjeras directas (IED) que recibe, con el objetivo de evaluar si representan un riesgo para su seguridad nacional y la posibilidad de que la revisión derive en un régimen de revisiones anuales —escenario que no puede descartarse— representan riesgos de cesión de soberanía regulatoria y de limitación de la capacidad de planeación de mediano plazo que no existían con la misma intensidad hace ocho años.
El escenario de revisiones anuales, que se activaría si no se alcanza consenso para extender el tratado por dieciséis años el próximo 1 de julio, genera costos acumulados para México dado por una mayor incertidumbre para la inversión, dificultades para definir una política industrial coherente y erosión de los márgenes para una diversificación comercial genuina.
Mientras Estados Unidos parece cómodo con un mecanismo que le permite mantener presión continua, México y Canadá comparten el interés por la estabilidad del marco regional.
En este contexto, la estrategia mexicana debe trascender la lógica defensiva.
Fortalecer un mecanismo propio de revisión de inversiones por razones de seguridad nacional no constituye una concesión a Washington, sino un ejercicio de soberanía regulatoria que hoy el país requiere.
Acelerar el desarrollo de proveedores locales y de contenido regional auténtico reduce la vulnerabilidad ante posibles cambios en las reglas de origen. Y mantener una comunicación estratégica con los sectores productivos estadounidenses afectados por la incertidumbre puede generar contrapesos útiles frente a las posiciones más duras en la negociación.
La revisión del T-MEC de 2026 no se resolverá en una sola fecha.
Lo que está en juego es si México logrará transitar esta etapa con suficiente claridad estratégica como para defender sus intereses nacionales sin convertirse en el campo de batalla de una confrontación geopolítica que no inició y cuyos términos no puede definir.
China ya demostró que puede influir en el resultado sin estar presente.
La pregunta que México debe responder es si será capaz de hacer lo propio.
Referencias:
Center for Strategic and International Studies. (2025, 18 de agosto). USMCA review 2026. https://www.csis.org/analysis/usmca-review-2026
Baker Institute for Public Policy. (2026, 20 de enero). China’s role in the USMCA review. Rice University. https://www.bakerinstitute.org/research/chinas-role-usmca-review
Office of the United States Trade Representative. (2026, 27 de mayo). United States and Mexico announce series of bilateral negotiating rounds related to first joint review of the USMCA [Press release]. https://ustr.gov
Sheinbaum, C. (2026, junio). Declaraciones sobre la revisión del T-MEC [Entrevistas y conferencias de prensa]. Palacio Nacional.
Secretaría de Economía. (2025, diciembre). Decreto por el que se modifican las tarifas de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación. Diario Oficial de la Federación.
Gantz, D. A. (2026, 10 de junio). USMCA negotiations: US, Mexico objectives. Latinvex. https://latinvex.com
