POR ULISES CORONA
Es probable que el saldo económico final para México sea positivo en términos de actividad económica de corto plazo, pero mucho menor al discurso promocional y posiblemente desigual en su distribución territorial y social.
Las proyecciones públicas y privadas para 2026 han planteado beneficios por turismo, consumo, hospedaje, transporte, publicidad e inversión asociada al evento. En Ciudad de México se habló de una derrama estimada cercana a 26 mil millones de pesos, además de crecimiento de reservas y consumo asociado al torneo.
El costo económico más importante normalmente no es el estadio: es el gasto complementario que bien podría Incluir: movilidad, seguridad, mantenimiento urbano, telecomunicaciones, operación gubernamental, limpieza, servicios y adecuaciones aeroportuarias;
Considerando que, cada peso orientado al Mundial es un peso que no fue a: seguridad pública, salud, educación, agua, infraestructura productiva. Y que estamos como nación en una etapa de disciplina fiscal y reducción del déficit, mientras el gasto enfrenta presiones por deuda y pensiones. Podemos adelantar que la experiencia internacional muestra un patrón repetido entre lo que se enlista: beneficios inmediatos visibles, beneficios permanentes difíciles de demostrar, ganadores concentrados etcétera
En México ya se observaron señales de que factores sociales y políticos (movilizaciones, logística urbana, cancelaciones) afectan expectativas de ocupación y gasto.
Así, en una primera instancia se espera al término del segundo partido un ingreso de: +0.3% a +0.8% del PIB acumulado por turismo, inversión y consumo
Los más atrevidos señalan que en un escenario Intermedio se tendría un beneficio moderado, concentrado y temporal
México probablemente no perderá dinero en términos agregados, pero tampoco vivirá un salto estructural de desarrollo por el Mundial.
El verdadero indicador será dentro de 3 años cuando podamos evaluar y dar respuesta a las siguientes interrogantes2
- ¿aumentó turismo recurrente?
- ¿la infraestructura siguió utilizándose?
- ¿hubo productividad urbana?
- ¿mejoró la percepción internacional?
- ¿el empleo generado sobrevivió al evento?
Si esas respuestas son negativas, el Mundial habrá sido más un evento de consumo nacional que una inversión transformadora. Y desde una óptica de política pública, la pregunta más incómoda permanece:
¿El Mundial habrá fortalecido el poder económico nacional… o solo producido crecimiento efímero y prestigio internacional?, creo adelantar antes de que termine la participación de México en la competencia y desde liego se silbe el último partido, serán muchos goles, mucha fiesta más amigos y consecuentes crudos de realidad.
Goles muy caros para que todo siga igual.
Académico Universitario*
