Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
En los mensajes, producto de entrevistas o discursos, provenientes de Washington, se advierte un endurecimiento inusual que preludia mayor tensión en la relación entre México y Estados Unidos.
Con independencia de las filtraciones periodísticas y que se publican en los rotativos más influyentes de la Unión Americana como The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, The Chicago Tribune y Los Angeles Times, principalmente, en las que se refieren nombres de políticos mexicanos a quienes se les ha cancelado la visa por ser investigados por sus nexos con los cárteles del crimen organizado, las declaraciones de la zarina antidrogas del gobierno de Trump, Sara Carter no dejan duda de lo que se avecina si la presidenta mexicana se mantiene en la posición de exigir “pruebas contundentes” para entregar a los 10 primeros imputados por el Departamento de Justicia.
Durante una entrevista con Jan Jekielek, la funcionaria estadounidense lanzó la advertencia: iremos contra políticos mexicanos que protejan a los cárteles para lograr desmantelados.
Vendría enseguida el sustento de su afirmación:
“Tenemos que ser igual de duros con ellos -los políticos- y eso significa tomar y confiscar sus fondos. Y, por cierto, haciendo lo que estamos haciendo ahora mismo en México, apuntando incluso a los que están en el gobierno y que se han vendido a los cárteles, que lo han hecho más fácil para ellos operar”.
Sin perder el ritmo -ella es periodista de investigación y ahora se dio tiempo de ser la zarina antidrogas en un gobierno duro y sin miramientos- puso al descubierto lo que en México se ocultó: que las agencias de inteligencia de Estados Unidos aportaron la información que reveló la ubicación de Nemesio Oceguera al general Ricardo Trevilla, titular de la Defensa Nacional, quien ordenó el operativo y las fuerzas federales -Carter menciona a la Guardia Nacional- enfrentó al criminal y lo capturó y elimino.
“Lo hicimos a través de nuestra inteligencia, pero utilizando la Guardia Nacional Mexicana, las Fuerzas Armadas, la operación del general Trevilla… cooperaron con nosotros, dijimos: ‘Mira aquí está la información, ve por él’. Y lo hicieron”, comentó. Esta información nunca fue ofrecida por el gobierno mexicano.
Durante una entrevista con el programa American Thought Leaders, conducido por Jan Jekielek, la funcionaria aseguró que buscan quebrar las redes tanto financieras como de protección política que han permitido la operación de los cárteles.
En una larga entrevista que fue difundida, de manera extraña, en todos los portales informativos de México, la zarina antidrogas, no ocultó nada y confirmó.
En este contexto, también recordó que en abril pasado fueron acusados el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como nueve funcionarios por presuntamente brindarle protección a la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa.
“Podemos hacer eso uno, porque el gobierno mexicano como muchos gobiernos en nuestro hemisferio saben que el presidente Trump dice lo que siente. Si él decía: ‘Vamos a ir por ti, si no cooperas con nosotros, te vamos a atacar y te vas a arrepentir. Entonces ¿quieres cooperar, sí o no?’ “, comentó.
En tanto, dijo que la segunda razón por la que se podría cooperar en la materia entre naciones es porque el gobierno también sabe que “le beneficia”.
La larga entrevista abandonó la política de hablar entre líneas, lo que se refleja también en los despachos periodísticos. No hay cortinas de humo ni bolas bobas. Hay información.
A diferencia de lo que ocurre con la difusión de información, que muestra solamente un lado: el mexicano y oculta lo que se dice y se acuerda en reuniones de alto nivel, la que surge oficialmente de Washington muestra la dureza con la que se conduce en dos áreas fundamentales: su seguridad nacional, su política en la materia, el conocimiento de cómo actúan los cárteles, quiénes los encabezan y la confirmación de la connivencia del poder político con el crimen y como parte de su desarrollo, el T-MEC del cual Trump ha insistido en no renovarlo ni con las negociaciones que se llevan al cabo tanto en México como en Ottawa y Washington.
Dos temas que calan y hondo en y a nuestro país.
Dos asuntos que la presidenta mexicana trata con ligereza y soberbia.
Dos visiones diferentes que provocan tensiones difíciles de resolver no por Estados Unidos sino por México, en donde pareciera que con ratificaciones de defender la no-amenazada soberanía nacional y gritar que “a México se le respeta”, lo que impulsa el sarpullido en la pelirroja piel de Trump, se frenarán las decisiones de capturar a los capos, a los políticos, a los militares, a los banqueros. Tampoco se borrará de la mente la cancelación del T-MEC y su cancelación no le pegará tanto a Canadá como a México.
Sin rodeos: Estados Unidos viene por los políticos que protegen a los criminales y no hará falta presentar las “pruebas contundentes” para que, por lo menos los primeros 10 imputados, sean detenidos ¡por las buenas o por las malas!
Diría el ínclito de Juárez: pero qué necesidad de pelear con el vecino.
Sara Carter ya mandó el mensaje. Corresponde a México, a la presidenta Sheinbaum, a Rosa Icela Rodríguez Roberto Velasco, Marcelo Ebrard. Omar García Harfuch y al general Trevilla, leerlo.
No está cifrado.
Está más claro que el agua bendita.
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