Taiwán denunció una nueva escalada de tensiones en el estrecho que separa a la isla de China continental, luego de que embarcaciones chinas presuntamente acosaran a buques mercantes que transitaban por una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Las autoridades taiwanesas señalaron que unidades de la Guardia Costera y de otros organismos marítimos chinos realizaron maniobras de acercamiento e intimidación contra embarcaciones civiles, lo que consideraron una amenaza para la seguridad de la navegación y el comercio internacional.
El gobierno de Taipéi afirmó que estos incidentes forman parte de una estrategia de presión cada vez más intensa por parte de Pekín, que en los últimos años ha incrementado su presencia militar y marítima alrededor de la isla. Según funcionarios taiwaneses, el objetivo es reforzar las reclamaciones territoriales de China y ejercer control sobre zonas que Taiwán considera bajo su jurisdicción.
Las autoridades de la isla advirtieron que este tipo de acciones elevan el riesgo de accidentes o enfrentamientos en una región por donde circula una parte significativa del comercio mundial. Además, señalaron que las maniobras afectan la confianza de las compañías navieras y generan incertidumbre sobre la estabilidad de una de las rutas marítimas más transitadas del planeta.
Por su parte, China defendió sus operaciones y reiteró que considera a Taiwán parte de su territorio, por lo que sostiene que tiene derecho a realizar actividades de vigilancia y control en la zona. Pekín ha mantenido una postura firme contra cualquier movimiento que interprete como un intento de independencia por parte del gobierno taiwanés.
La denuncia se produce en un contexto de creciente rivalidad entre ambas partes y de preocupación internacional por la estabilidad en el estrecho de Taiwán, considerado un punto estratégico para la economía global debido al intenso flujo de mercancías y al papel clave de la isla en la industria tecnológica mundial.
