- ARQ. JAVIER ALFONSO CARREÓN MONTOYA
“Arquitectura es esculpir el espacio para satisfacer necesidades físicas, emocionales y
espirituales, protegiendo el resultado con una piel armónica con la estética, técnicas y sitio, del
momento en que se realiza. Arquitectura es modelar metapiel social con arte. … Cuando la piel
se vuelve preponderante por su valor estético, tiende a ser escultura, si el predominio es técnico,
tiende a ser ingeniería constructiva, si el énfasis es el sitio, tiende a ser paisajismo, si se da una
armonía entre todos los sistemas, estamos en presencia de una buena obra arquitectónica. Cada
obra tiene su proporción y la justa medida es tarea del arquitecto, que si hace de su diálogo y
síntesis una sinergia poética, tenemos una obra de arte”.
Ibo Bonilla. Conferencia en la LXXXII Asamblea Nacional de la FCARM, México, 1977
Considerando el argumento anterior, es que ejemplificaré a la Arquitectura, la comunicación y el
humanismo a través de Luis Barragán, quizá el más famoso de todos los arquitectos mexicanos. Su
estilo original ha llegado a ser reconocido y respetado en todo el mundo y se distingue por su uso
audaz de los colores, así como el uso de materiales exclusivamente primarios, como piedra y
madera. Una arquitectura ligada al humanismo, a la espiritualidad y como servicio a la sociedad, a
la ética, a la poesía. «Porque sólo como poeta habita el ser humano sobre la tierra». Y en los espacios
minimalistas del arquitecto mexicano se respira poesía, calma, colorido y paz…
Nacido en 1903, a Luis Barragán se le considera como el pionero del estilo modernista y emocional
en la arquitectura mexicana. Después de haber estudiado Ingeniería en la Escuela Libre de
Ingenieros en Guadalajara, donde creció, Barragán se hizo a sí mismo como arquitecto, lo cual es
una de las razones por las que desarrolló un estilo único.
Durante su aprendizaje, Barragán asistió a conferencias en Europa en busca de inspiración. Entre
otras estaban las clases impartidas por Le Corbusier, famoso arquitecto francés que es aceptado
como el padre del Modernismo Europeo.
Luis Barragán inicialmente practicó y desarrolló su estilo en su ciudad natal, Guadalajara, entre
los años 1927 y 1936. Después de este periodo decidió trasladarse a la capital, donde se pueden
encontrar sus obras más reconocidas, tales como el Convento de las Capuchinas Sacramentarias
Pedregal de San Ángel, colaboración en Ciudad Universitaria, así como en las Torres de Satélite
en colaboración junto con Mathías Goeritz, entre otras.
La arquitectura de Luis Barragán se caracteriza por las líneas limpias típicas del movimiento
modernista y un uso particular de la luz. Al arquitecto mexicano también le gustaba hacer
hincapié en la importancia del espacio exterior. Diseñó muchos jardines en su carrera en los que
incluyó las características del agua, simple, pero eficaz para crear un ambiente relajado y de
reflexión espiritual.
En 1980, Luis Barragán recibió reconocimiento por el trabajo de su vida al ser galardonado con el
Premio Pritzker, el más alto honor para los arquitectos cuya obra ha producido contribuciones
constantes y significativas a la humanidad. Murió en 1988 a los 86 años, pero su legado sigue vivo.
Su trabajo influyó en el trabajo de muchos de los arquitectos mexicanos.
En 2004, su casa y estudio, que él diseñó y construyó en 1948, fueron incluidos por la UNESCO
como Patrimonio de la Humanidad y hoy funcionan como museo para homenajear su vida de
trabajo. El Gobierno de México está solicitando que varios de los edificios de Luis Barragán se
añadan al listado de Patrimonio de la Humanidad, para honrar su legado y sus contribuciones a
la arquitectura mexicana. (Casa Luis Barragán).
PENSAMIENTO
Luis Barragán (De su discurso al recibir el Premio (Pritzker, 1980).
“…EN PROPORCIÓN ALARMANTE HAN DESAPARECIDO EN LAS PUBLICACIONES
DEDICADAS A LA ARQUITECTURA LAS PALABRAS BELLEZA, INSPIRACIÓN, EMBRUJO,
MAGIA, SORTILEGIO, ENCANTAMIENTO Y TAMBIÉN LAS DE SERENIDAD, SILENCIO,
INTIMIDAD Y ASOMBRO. TODAS ELLAS HAN ENCONTRADO AMOROSA ACOGIDA EN MI
ALMA, Y SI ESTOY LEJOS DE PRETENDERLES HABERLES HECHO PLENA JUSTICIA EN MI
OBRA, NO POR ESO
HAN DEJADO DE SER MI FARO.” (Barragán 1985)
RELIGIÓN Y MITO.
No se pueden comprender el Arte y su historia sin el sentimiento religioso y sin el mito que
se encuentra detrás del fenómeno artístico.
BELLEZA.
No puedo imaginar una vida sana y moral en la que falte la belleza.
SILENCIO. En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado que prive el plácido murmullo
del silencio. En mis fuentes canta el silencio.
“Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena
compañera, y mi arquitectura no es para quien le tema y la rehúya.”
SOLEDAD. Nos encontramos a nosotros en la soledad. En ella está nuestra inspiración
SERENIDAD.
El hombre ha buscado siempre protegerse de la angustia y el temor. Ha procurado que los
espacios que habita promuevan en su ánimo la serenidad. Con el uso de unos cuantos
elementos y una paleta de colores limitados, la he buscado siempre. Tenemos la necesidad
y la obligación de crear ambientes serenos. Debemos procurar que esta sensación se
contagie y se comunique.
Dice Paco Cuevas:
«En una casa de 1,161 metros cuadrados en el barrio de Tacubaya, en la ciudad de
México, cabe todo el universo. Al menos, el rico universo de su creador: el arquitecto
Luis Barragán (1902-1988). Y es que, en esta construcción de 1947, lugar donde vivió
y creó, no sólo hay paredes y techos: hay siglos de historia, de filosofía, de
espiritualidad y de cultura. Todo, sintetizado en formas geométricas, colores y
texturas. Y es por esto que este año (2004) la UNESCO le concedió a esta casa la
categoría de «patrimonio de la humanidad».
En América, muchas casonas viejas de períodos como el de la colonia española han
sido nombradas «patrimonio de la humanidad» por la UNESCO. Sin embargo, ésta
es la primera ocasión en que una casa del siglo XX recibe esta categoría en el
continente.
“La serenidad es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del
hombre debe propiciarla. En mis proyectos y en mis obras no ha sido otro mi constante afán, pero
hay que cuidar que no la ahuyente una indiscriminada paleta de colores. Al arquitecto le toca
anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.” (Barragán, 1985)
ALEGRÍA.
¡Cómo olvidarla! Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción
de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad. Es indispensable en la vida.
Cuando los hombres pierden la alegría, nos es imposible pensar que continúan vivos.
Pienso que un trabajo se acerca a la perfección, cuando en soledad se disfruta de su alegría,
su serenidad y su silencio.
La gran arquitectura expresa alegría silenciosa y serena.
LA MUERTE.
La certeza de nuestra muerte es fuente de vida, y en religiosidad implícita en la obra de arte
triunfa la vida sobre la muerte.
JARDINES.
En el jardín el arquitecto invita a colaborar con el reino vegetal. Un jardín bello es presencia
permanente de la naturaleza, pero la naturaleza reducida a proporción humana y puesta al
servicio del hombre, y es el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo
contemporáneo.
“El alma de los jardines”, decía Ferdinand Bac, “alberga la mayor suma de serenidad de que
puede disponer el hombre”.
FUENTES. Nos trae paz, alegría y apacible sensualidad, alcanza la perfección de su razón de
ser cuando por el hechizo de su embrujo, nos transporta, por decirlo así, fuera de este
mundo.
ARQUITECTURA.
He visitado con reverencia y con frecuencia los monumentales conventos que heredamos
de la cultura y religiosidad de nuestros abuelos, los hombres de la colonia, y nunca ha dejado
de conmoverme el sentimiento de bienestar y paz que se apodera de mi espíritu al recorrer
aquellos hoy deshabitados claustros, celdas y solitarios patios. Cómo quisiera que se
reconociera en algunas de mis obras la huella de esas experiencias, como traté de hacerlo
en la capilla de las monjas capuchinas sacramentarias en Tlalpan, ciudad de México.
EL ARTE DE VER.
Es esencial al arquitecto saber ver; es decir ver de manera que se sobreponga al análisis
puramente racional.
Y a este propósito no está fuera de lugar traer a la memoria unos versos de otro gran y
querido amigo, el poeta mexicano Carlos Pellicer: Por la vista el bien y el mal nos llegan.
Ojos que nada ven, almas que nada esperan.
LA NOSTALGIA.
Es conciencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal
pasado es la fuente de donde emanan sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino
para que ese pasado rinda los frutos de que está preñado. Hay que recrear y renovar la
nostalgia, volviéndola contemporánea, porque una vez que la arquitectura ha cumplido con
las necesidades utilitarias y de funcionamiento, tiene todavía delante de sí otros logros que
alcanzar: la belleza y el atractivo de sus soluciones, si quiere seguirse contando entre las
bellas artes.
“SI AL REUNIR EN NUESTRAS OBRAS ALGUNOS DE ESTOS CONCEPTOS, NO LOGRAMOS
RESOLVER LOS PROBLEMAS DEL HOMBRE, AL MENOS COOPERAREMOS A HACER SU
VIDA MÁS PLENA, MÁS HERMOSA Y MÁS LLEVADERA Y LO AYUDAREMOS A NO CAER
EN LA DESESPERANZA”
Convento de las Madres Capuchinas Sacramentarias
Miguel Hidalgo 43, El Capulín, 14265 Tlalpan, Ciudad de México. 1953-1960
Cuadra San Cristóbal y Fuente de los Amantes
Fraccionamiento Los Clubes; Atizapán, Estado de México
1964-1969
“El espacio ideal debe contener en sí elementos de magia, serenidad, embrujo y misterio. Creo
que estos pueden inspirar la mente de los hombres. La arquitectura es arte cuando consciente o
inconscientemente se crea una atmósfera de emoción estética y cuando el ambiente suscita una
sensación de bienestar”. Luis Barragán. Discurso de aceptación del Premio Pritzker de
Arquitectura, 1980
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.- Barragán Luis, Arq. Ed. Museo Rufino Tamayo; Méx. 1985, Págs. 15, 20
2.- Júlbez, J. M. B., Palomar, J., Barragán, L., & Eguiarte, G. (1996). Luis Barragán. Reverte
Ediciones
