SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS
Relativo a un tema no muy socorrido que es la relación histórica y actual entre México, España y China, se organizó la semana pasada en la Universidad de Alcalá, un simposio que agrupó por igual a consagrados historiadores que a jóvenes académicos caracterizados por su entusiasmo en construir relaciones inter-universitarias. Volver a la península fue, como siempre, una experiencia que enriquece la forma en que vemos la cotidianeidad que sucede en España y muy particularmente cuando se hace de manera seria, reflexiva y abierta, sin prejuicios, una comparación con lo contemporáneo que acaece en la República Mexicana.
De entrada, me tocó ver los últimos dos días de las fiestas madrileñas que se realizan en honor de San Isidro Labrador que -de acuerdo a la tradición religiosa/popular- marca el fin de los rigores del frío invierno y da paso a la primavera. El pintor Francisco de Goya fue uno de los artistas que retrató las fiestas de San Isidro como la reunión de los madrileños para escuchar música, bailar, dedicarse a juegos como el caso del manteo a las personas y el galanteo primaveral propio de los calores de mayo.
En la actualidad, el gobierno de la municipalidad de Madrid –que conviene diferenciarlo del gobierno de la Comunidad de Madrid encabezada por la sobajeada Isabel Díaz Ayuso— organizó la feria con todos los puestos de comida, bebida, juegos y demás diversiones que le son propios a cualquier evento de este tipo. Asimismo, y no podía olvidarse, las fiestas comienzan y van aparejadas de los servicios religiosos dedicados al santo y la procesión respectiva. Es igual a cualquier feria en el mundo hispano-americano donde se combina la veneración a un santo o a la Virgen y los deseos mundanos por divertirse y hacer dinero.
Vale la pena subrayar que en los casos americanos se agrega el elemento indígena en su religiosidad, colorido y excesos etílicos, como los vinos y cervezas españolas. Las fiestas de San Isidro muestran lo castizo de algunos madrileños al disfrazarse de personajes de fines del siglo XIX o inicios del XX con sus boinas, leontinas, camisas a cuadros y zapatos a propósito, para bailar mucho y a toda hora el chotis y paso doble. Ellas a su vez utilizan vestidos largos y ajustados, con pintas y pañoletas en la cabeza. Es típico en estas fiestas, que ellas y ellos utilicen y se regalen claveles rojos y blancos que las damas se lo ponen en la cabeza y los caballeros en la solapa del saco o bolsa de pecho cuando es camisa. En fin, es una festividad que reúne a la sociedad madrileña, a los turistas españoles y a los curiosos extranjeros en una serie de eventos bien organizados, tranquilos, artísticamente diversos -como escuchar a la banda militar del Palacio Real- ejecutando aquellas canciones que salen en las películas clásicas del cine español y que aquí en México se reproducían por grupos como Los Churumbeles y en las fiestas de los clubs asturiano y español.
Pasado el festivo fin de semana, a trabajar y dirigirse al pueblo de Alcalá de Henares. El sistema de trenes en España tiene varias categorías: los de alta velocidad (AVE), los de media distancia y los de cercanías; recientemente y como experimento, el gobierno español ha dado concesiones para que algunas compañías particulares ofrezcan servicios a puntos muy socorridos como Barcelona, Sevilla o Valladolid.
Para llegar a mi destino salí del hotel, a un par de cuadras tomé el metro para la estación Atocha, compré mi boleto en una máquina y me cobraron 4 euros -si tuviera pase mensual o anual como lo tenía en Inglaterra, la tarifa se reduce. El tren de cercanías pasa cada diez a quince minutos y va parando en diversas poblaciones de la periferia madrileña (algo así como el suburbano que hoy sale de Buenavista y pasa por diversas poblaciones hasta llegar al AIFA o el que viene de Toluca y llega a Tacubaya. Un colega nada 4teista, pero de mente abierta, lo toma para llegar desde la capital mexiquense hasta la Universidad Iberoamericana. Dice, que es muy cómodo).
Cuando se tiene semejante sistema de transporte colectivo que combina metro y trenes como sucede en Madrid, Londres, Berlín o Tokio ¿para qué necesitas automóvil diariamente? Aunque lo tengas en tu casa.
Es necesario señalar varios asuntos, el Metro madrileño está impecablemente limpio y no es caro como el inglés. ¿Por qué? Porque la población del entorno madrileño es mucho menor a la del Valle de México, porque su nivel socio-económico es mucho más alto que el nuestro y ello se aprecia sin dificultad desde los trabajadores de ingresos bajos hasta los pijos.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Noté un aumento de las personas en situación de calle y prostitución abierta en diversas arterias del centro madrileño. Los españoles como todo el mundo nos quejamos de los caro que están los alquileres de departamentos y casas, nos quejamos de lo caro que está la comida y puedo dar fe de ello. El otro día que fui a avituallarme para el partido Cruz Azul-Pumas, me percaté de lo caro que estaban los quesos, las carnes frías, los espirituosos, las botanas y un engordador etcétera. En fin…
Volvamos a la narración castellana. Después de cincuenta minutos llegué a Alcalá, salí de la estación y caminé por quince minutos hasta mi hotel en el centro de la población. Resulta que de Alcalá, y yo no lo sabía -nadie es perfecto-, su antiguo casco urbano data de los años de 1500 y su universidad, sus claustros académicos, sus colegios en manos de órdenes religiosas, sus iglesias y las calles principales donde vivía la gente menuda, dan idea de la sociedad castellana, sus gustos y aflicciones a lo largo de los años de 1600, cuando uno de sus habitantes era el nada afamado Miguel de Cervantes Saavedra. Su gloria vino post mortem y es en la Universidad de Alcalá donde se otorga el premio Cervantes a lo más distinguido entre los literatos del mundo español e hispanoamericano. Allá en España como aquí en México se preguntaban: ¿por qué se lo otorgaron a Gonzalo Celorio, cuando hay en el país otros escritores con obra más definitiva?
Para concluir, visitar España siempre es aleccionador, por los magníficos museos que todo el año tienen exposiciones temporales. O por la grita política que es más fuerte, con más epítetos y con más acciones judiciales que aquí en el país de Huitzilopochtli. A Zapatero lo están acusando por dos millones de euros y unas joyitas. Ni para los cacahuates dirían nuestros políticos y empresarios, que se despachan con fraudes de miles de millones de dólares.
